los Cowboys intentan rehacer su defensa tras el adiós de Micah Parsons; entre ofertas fallidas, la llegada de Rashan Gary y el interés en prospectos como Jacob Rodriguez, la organización trabaja contra el reloj

La temporada posterior a la salida de Micah Parsons dejó a los Cowboys con la necesidad urgente de rearmar su defensa tras acabar como la número 32 de la liga. Ese rendimiento llevó a la dimisión de Matt Eberflus como coordinador defensivo y obligó a la propiedad a mover piezas en un mercado complejo, buscando nombres capaces de devolver competencia y liderazgo a la unidad defensiva.
En respuesta, la directiva de Dallas exploró alternativas de alto perfil y realizó ofertas que no fructificaron, entre ellas intentos por Maxx Crosby y propuestas vinculadas a otros estelares. Al mismo tiempo, la franquicia ha sumado movimientos internos y evaluaciones de talento joven para equilibrar velocidad, presión al mariscal y cobertura en campo abierto.
Intentos de mercado y el coste de reforzar la línea
La operación para sustituir el vacío dejado por Parsons incluyó varios acercamientos de alto riesgo. Los Cowboys buscaron a Maxx Crosby y tantearon la posibilidad de incorporar a Myles Garrett, pero las negociaciones no se concretaron. Una oferta planteada en algún momento incluyó un pick de primera ronda en el draft 2026, al defensor Osa Odighizuwa y otro pick de primera ronda en 2027; los Raiders rechazaron la propuesta al pedir al menos dos selecciones de primera como base del acuerdo. La lección fue clara: reforzar el frente contra la carrera y la presión al QB exige pagar un precio alto, a veces superior al que costó retener a Parsons.
El factor Garrett y lo que implicaría
El nombre de Myles Garrett ha rondado la mesa de los Cowboys como opción de elite, pero su incorporación hipotética supondría desprenderse de activos valiosos. Voces mediáticas como Shannon Sharpe han señalado que Dallas tendría que poner sobre la mesa jugadores y picks de impacto, mencionando específicamente a George Pickens como moneda de cambio posible, además de selecciones altas. Ese escenario complica las decisiones, sobre todo con la presión de mejorar ya mismo y la incertidumbre sobre quién se mantiene en la plantilla.
Ofertas previas y lecciones financieras
Las gestiones fallidas muestran una planificación agresiva pero limitada por la respuesta del mercado. Buscar estrellas requiere recursos y voluntad de desprenderse de talento joven o picks futuros, algo que choca con otras prioridades del club, como la gestión salarial y la necesidad de renovar áreas clave. La capacidad del dueño y del gerente general para maniobrar será determinante en las próximas semanas.
Movimientos concretos: Rashan Gary y la nueva identidad
Mientras intentan compras mayores, los Cowboys también han incorporado piezas concretas: el defensive end Rashan Gary llegó vía traspaso el 9 de marzo y decidió marcar un cambio simbólico al dejar el número 52 por el 7, una señal de nueva etapa. Su ficha incluye un contrato reestructurado por dos años y 32 millones de dólares con un bono de firma de 13,2 millones, lo que redujo su impacto de tope en 2026 a 5,4 millones. Gary, autor de 46.5 sacks en Green Bay, aporta experiencia y expectativas de liderazgo en la línea defensiva.
Un líder con nuevo rol
El cambio de número y la integración de Gary buscan transmitir un reset en la unidad. El jugador llega con la misión de ser un ancla y ayudar a formar un frente con mayor continuidad; su adaptación al sistema del nuevo coordinador defensivo será clave para que la inversión rinda en resultados y no se convierta en otro parche temporal.
Futuro cercano: prospectos y decisiones sobre la plantilla
En paralelo a los traspasos, Dallas ha activado la ruta del draft: el linebacker Jacob Rodriguez, estrella de Texas Tech, cenó con la cúpula de los Cowboys como parte de su proceso pre-draft. Rodriguez llega con credenciales sobresalientes —255 tackles en dos temporadas, 21.5 tackles for loss, seis sacks y un registro universitario de 7 fumbles forzados en una campaña— y premios como el Bronko Nagurski Trophy y el Butkus Award. Su 6’1″ y 231 libras, junto a un 40-yard de 4.57, encajan en el perfil de Mike moderno que fluye entre boxes y lidera el frente.
Ventajas y áreas a pulir
Los scouts valoran su football IQ y capacidad para leer jugadas gracias a su pasado como QB, aunque señalan margen de mejora en la cobertura hombre a hombre y el disengage ante linieros más grandes. Si llega a Dallas, Rodriguez sería una apuesta por juventud, liderazgo y producción inmediata, complementando traspasos veteranos como el de Gary.
En conjunto, la hoja de ruta de los Cowboys combina intentos de mercado de alto coste, movimientos pragmáticos y prospección en el draft. Con temas abiertos como la situación contractual de George Pickens —actualmente con franchise tag— y la necesidad de equilibrar picks y salarios, la franquicia encara un periodo decisivo donde cada decisión podrá definir si el equipo vuelve a competir al más alto nivel o prolonga una reestructuración incómoda.
