Feijóo celebra un ciclo electoral favorable, reclama mayor fortaleza en Catalunya y subraya que con Sánchez la gobernabilidad es inviable; advierte sobre el papel creciente de Vox

Al cumplirse cuatro años desde que Alberto Núñez Feijóo asumió la dirección del Partido Popular, el presidente del partido dibuja un balance marcado por la recuperación electoral y por la frustración de no haber alcanzado la Moncloa. En sus propias palabras, los resultados convierten al PP en la primera fuerza política en buena parte del país, pero la aspiración de formar gobierno exige mejorar la posición en territorios clave como Catalunya.
Ese diagnóstico marca el inicio de una campaña larga, con un tono que mezcla autocrítica y confrontación deliberada.
En estas declaraciones, Feijóo reconoce que a veces responde con dureza a Pedro Sánchez, aunque puntualiza que no buscó convertir la acción política en un intercambio de insultos.
Sostiene que muchas de sus intervenciones son fruto de la presión que percibe en la calle y de una estrategia para forzar cambios en el mapa político español. Al mismo tiempo, insiste en la necesidad de proyectar una alternativa clara y estable frente a lo que describe como un Ejecutivo con frecuentes fuentes de conflicto.
Un balance electoral y una hoja de ruta
El líder popular apuesta por comparar resultados y cifras para justificar su gestión: desde su llegada el partido ganó la mayoría de las convocatorias donde compitió, aumentó su porcentaje de voto y administraciones, y multiplicó las mayorías absolutas en algunas comunidades. Para Feijóo esos avances son la base de una ambición mayor: alcanzar una mayoría que le permita gobernar sin depender de terceros. En ese sentido, subraya que mejorar el rendimiento en Catalunya será imprescindible para aspirar a la presidencia del Gobierno en el próximo ciclo electoral, porque las cuentas nacionales requieren sumar apoyos allí donde el PP está menos consolidado.
Además de buscar el crecimiento territorial, el dirigente marca una prioridad legislativa: evitar legislaturas sin cuentas aprobadas. Rechaza la idea de prorrogar indefinidamente los presupuestos y anuncia su intención de impulsar reformas legales para que ninguna administración pueda sobrevivir una legislatura sin unas cuentas aprobadas. Según su relato, mantener gobiernos sin presupuesto equivale a un fraude político y a un problema de gobernabilidad que él no está dispuesto a tolerar en las comunidades donde el PP gestiona.
Choque con Sánchez y la presencia de Vox
En su diagnóstico sobre la situación política, Feijóo pinta a Sánchez como un dirigente profundamente conflictivo: disputas internas en su partido, tensiones con socios parlamentarios, roces con órganos judiciales y críticas a los medios y a socios internacionales. Esa lectura explica su actitud crítica continuada: asegura que la respuesta dura de su formación obedece a la necesidad de oponerse a un Ejecutivo que, a su juicio, genera inestabilidad. Al mismo tiempo admite que en ocasiones ha cedido a la provocación y reconoce que eso suele reprochárselo la gente en la calle.
El crecimiento de Vox en varias autonomías añade complejidad a la estrategia del PP. Feijóo defiende la necesidad de aceptar los resultados y de negociar acuerdos para garantizar gobiernos estables allí donde las urnas no otorgaron mayorías absolutas. Reconoce que Vox ha captado votos tanto del PSOE como de abstencionistas y que, en lugares como Extremadura, la suma de PP y Vox concentra la mayoría del electorado. Su prioridad, insiste, es que el PP sea la fuerza central del cambio y que los pactos se cierren sobre la base del respeto al veredicto de los ciudadanos.
Oferta de pacto y límites: condiciones para la gobernabilidad
Feijóo rememora una oferta pública dirigida a Sánchez: una abstención en caso de victoria del candidato socialista a cambio de una legislatura breve y acuerdos básicos sobre sanidad, financiación autonómica y pensiones. Según afirma, esa propuesta fue rechazada y desde entonces considera difícil la convivencia política con Sánchez mientras persistan los pactos que le sostienen en el poder, en particular los acuerdos con formaciones como Bildu y Junts. Asimismo, denuncia decisiones fruto de acuerdos con líderes como Otegi, que en su opinión han tenido consecuencias en materia de penas y reinserción que el PP no comparte. Por ello, recalca que con Sánchez al frente del PSOE la alternativa de gobierno con los socialistas no está sobre la mesa.
Perspectiva final
Mirando hacia adelante, Feijóo mantiene dos objetivos claros: consolidar al PP como la principal opción para la alternancia y conseguir mayorías que permitan gobernar sin depender de fuerzas que, según él, limitan la capacidad de acción del partido. En esa hoja de ruta encajan tanto la negociación en las comunidades como una campaña centrada en señalar las debilidades del Ejecutivo actual. El partido, concluye, tiene la intención de ofrecer estabilidad y un proyecto de gobierno que recupere la confianza de los electores en aquellos territorios donde aún debe mejorar.
