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Pérdidas de orina en el embarazo: consejos prácticos para proteger el suelo pélvico

Si te preocupa toser o reír por miedo a mojarte, no estás sola: entiende las causas y las soluciones para el suelo pélvico durante la gestación

La discusión pública sobre las pérdidas de orina en la gestación avanzó visibilidad el 30/03/2026, cuando se mencionó el caso de la influencer María Pombo y la fisioterapeuta Eloisa Muñoz lo puso en el centro del debate. Muchas mujeres experimentan escapes al reír, toser o estornudar, pero lo habitual no debe confundirse con lo inevitable.

El primer paso para recuperar control es comprender qué es el suelo pélvico: un conjunto de músculos y tejidos que sostienen la vejiga, el útero y el recto y que trabaja de forma continua para mantener la continencia y la estabilidad corporal.

Durante el embarazo el cuerpo sufre adaptaciones: el peso del feto, los cambios hormonales y la relajación de tejidos afectan la fuerza y la coordinación de la musculatura perineal. Esto explica por qué en ciertos momentos pueden producirse escapes, pero no significa que la situación no tenga remedio. Expertas como Eloisa Muñoz insisten en que no es cuestión de culpa ni de aceptación silenciosa; existen estrategias que mejoran la función y la calidad de vida sin necesidad de vivir permanentemente con una compresa.

Por qué ocurre y qué no debes normalizar

El incremento de la presión abdominal por el crecimiento uterino y la acción de hormonas que modulan la elasticidad de los tejidos son dos factores clave. A su vez, hábitos como el sedentarismo, el sobrepeso o la práctica de deportes de alto impacto sin adaptación pueden agravar la situación. Es importante distinguir entre lo frecuente y lo normal: que muchas gestantes sufran pérdidas no convierte ese síntoma en algo que haya que tolerar. La incontinencia urinaria merece atención profesional cuando condiciona la vida diaria o aparece con intensidad creciente.

Qué puedes hacer ya

Ejercicios y rehabilitación

Los ejercicios de Kegel son el punto de partida: consisten en contraer y relajar de forma voluntaria la musculatura perineal para mejorar su tonicidad y control. Es esencial aprender la técnica correcta porque muchas personas creen realizarlos bien y no es así; aquí entra la figura del fisioterapeuta especializado. Cuando la activación resulta difícil, la rehabilitación del suelo pélvico con biofeedback o electroestimulación permite identificar qué fibras están débiles y trabajar de forma personalizada, sobre todo en el postparto o en casos de escapes persistentes.

Opciones no invasivas y hábitos saludables

Además de la gimnasia específica, existen alternativas tecnológicas no invasivas como la radiofrecuencia aplicada en la zona íntima, que favorece la producción de colágeno y mejora la firmeza de los tejidos; algunos equipos comerciales, como EMFEMME de BTL, se usan en protocolos ambulatorios y requieren varias sesiones. Complementariamente, hábitos sencillos marcan la diferencia: no empujar al orinar, usar un pequeño escalón para favorecer la postura en el baño, y coordinar la respiración con el esfuerzo. La respiración diafragmática y la colocación adecuada del cuerpo ayudan a que el suelo pélvico trabaje en armonía con el abdomen y el diafragma.

Consejos prácticos y señales para pedir ayuda

Un gesto que puede evitar escapes en el día a día es activar el periné justo antes de toser, estornudar o reír: imagina interrumpir el chorro de orina y realiza una contracción corta y hacia arriba. En la práctica deportiva, gestionar la presión intraabdominal mediante progresiones de carga y técnica evita que impactos repetidos evidencien una falta de adaptación. Si notas molestias persistentes, sensación de pesadez, pérdidas que aumentan o que interfieren en tus relaciones o actividades, consulta a un profesional. También conviene mencionar la relación entre estrés y tensión corporal: la doctora Mercedes Herrero y especialistas en fisioterapia señalan que la ansiedad puede tensar involuntariamente el suelo pélvico, vinculándose incluso con el bruxismo y la tensión mandibular.

Hablar con naturalidad sobre estas dificultades es parte de la solución. Normalizar la conversación no implica resignarse: la prevención, los ejercicios de Kegel, la rehabilitación especializada y las opciones no invasivas conforman un abanico de recursos que permiten recuperar confianza y confort durante el embarazo y más allá. Si la pérdida de control te preocupa, pide cita con un fisioterapeuta o un ginecólogo para diseñar un plan adaptado a tu caso y etapa.


Contacto:
Marco Santini

Más de una década en las salas de trading de importantes instituciones bancarias internacionales, entre Londres y Milán. Atravesó la tormenta de 2008 con las manos en el teclado del trading. Cuando el fintech empezó a reescribir las reglas, dejó la corbata para seguir startups que hoy valen miles de millones. No explica las finanzas: las traduce en decisiones concretas.