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Artemis II y Apollo 17: la conexión entre la misión actual y 1972

Un repaso conciso de cómo la misión Artemis II prueba sistemas clave de la NASA y remite a los hitos científicos y culturales de 1972

Artemis II y Apollo 17: la conexión entre la misión actual y 1972

La misión Artemis II marcó un nuevo capítulo en la exploración lunar cuando el cohete despegó el miércoles con una tripulación de cuatro personas destinada a completar un viaje de prueba de aproximadamente 10 días y cerca de 230,000 millas alrededor de la Luna.

Esta misión tiene como propósito verificar el rendimiento de la cápsula Orion —un vehículo diseñado para misiones tripuladas profundas— y entender mejor la operativa necesaria para enviar astronautas a la superficie lunar, objetivo que la NASA proyecta retomar tan pronto como 2028 y, en un horizonte más lejano, continuar hacia Marte.

La maniobra no sólo es tecnológica, sino también simbólica: evoca la última vez que humanos caminaron sobre la Luna, en diciembre de 1972.

La misión que cerró la primera era lunar fue Apollo 17, compuesta por tres astronautas: el piloto del módulo de comando Ronald Evans permaneció en órbita mientras Eugene Cernan y Harrison «Jack» Schmitt, este último geólogo profesional, descendieron al valle Taurus-Littrow. La pareja pasó algo más de tres días sobre la Luna, recolectando alrededor de 250 libras de rocas y regolito, y estableciendo registros como la mayor duración en superficie —aproximadamente 75 horas— y la misión más larga del programa, de 12 días y 14 horas. Dos años antes ya se había decidido cancelar misiones Apollo adicionales, principalmente por recortes presupuestarios, lo que convirtió a Apollo 17 en la última visita humana por décadas. Al abandonar la superficie, Cernan pronunció una frase que quedó marcada: «As we leave the moon and Taurus-Littrow, we leave as we came — and God willing as we shall return: with peace, and in hope, for all mankind«, y murió en 2026.

Contexto geopolítico y social de 1972

El año 1972 fue convulso y decisivo en términos políticos: se destaparon episodios como el escándalo de Watergate, ocurrieron eventos violentos en distintas partes del mundo y Estados Unidos inició pasos diplomáticos inéditos, como la visita presidencial a China. También fue el año en que se anunció el fin de envíos de reclutas a la guerra de Vietnam, y se registraron ofensivas militares y protestas que marcaron el clima global. Esa mezcla de tensión internacional y movimientos sociales coexistió con la sensación de que la era de las misiones Apollo había llegado a su fin, al menos temporalmente, y que las prioridades presupuestarias y políticas habían cambiado el rumbo de la exploración espacial.

Panorama cultural y tecnológico

La cultura popular y la tecnología de 1972 dejaron huellas duraderas: en la música surgieron figuras y proyectos icónicos, como la aparición del alter ego Ziggy Stardust de David Bowie y la formación de grupos que después serían universales. El cine vivió estrenos que marcaron época, mientras la moda repetía patrones de color y materiales sintéticos. En el plano tecnológico, fueron años de primeras veces: el reloj digital, el videojuego Pong, el disquete y la calculadora científica de mano HP-35 entraron en la vida cotidiana. El automóvil Volkswagen Beetle superó por producción histórica al Ford Model T, y la gasolina costaba alrededor de 36 centavos por galón, cifra que estudios inflacionarios comparan con aproximadamente $2.53 por galón en valores actuales según referencias como la AARP.

Por qué Apollo 17 cerró una era

La culminación de Apollo 17 no fue sólo científica sino también administrativa: la decisión de recortar el programa Apollo vino motivada por prioridades presupuestarias y debates sobre retorno social y político de la inversión en el espacio. En el terreno técnico, la misión dejó avances en geología lunar gracias a Jack Schmitt y una colección de muestras que enriquecieron el conocimiento sobre la Luna. Al mismo tiempo, la ausencia de nuevas misiones tripuladas a la superficie durante décadas convirtió aquel descenso en un símbolo nostálgico de una etapa que quedó en pausa hasta que programas contemporáneos, como el programa Artemis, retomaron la ambición de volver humanamente al satélite.

Qué significa Artemis II para el futuro

Más allá del despliegue mediático, Artemis II funciona como una prueba de sistemas: validar la cápsula Orion, las maniobras de acercamiento y las comunicaciones son pasos indispensables antes de un alunizaje tripulado. Si los resultados son positivos, la hoja de ruta que plantea la NASA permite pensar en un regreso humano a la superficie lunar en el ciclo previsto y en una escalera tecnológica hacia misiones tripuladas a Marte. En suma, la misión combina comprobaciones técnicas con la posibilidad de reactivar un programa de exploración de largo aliento.

Reflexión final

El despegue del cohete Artemis II es un puente entre dos épocas: por un lado, la última caminata humana en diciembre de 1972 que dejó registros y memorias; por otro, la nueva generación de misiones que busca consolidar capacidades para estadías más largas y destinos más lejanos. Entender ese vínculo obliga a mirar tanto los avances tecnológicos como el contexto político y cultural que rodeó a Apollo 17, y a reconocer que volver a la Luna hoy implica aprender del pasado para diseñar misiones más sostenibles y ambiciosas.


Contacto:
Andrea Ferrara

Periodista profesional, 20 anos de cronica politica y actualidad.