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Josep Dencàs: entre el separatismo, las milicias y la polémica histórica

Exploramos la biografía militarizada y política de Josep Dencàs, las acusaciones de afinidad con el fascismo y las relecturas actuales que reavivan su figura en debates públicos

Josep Dencàs: entre el separatismo, las milicias y la polémica histórica

La figura de Josep Dencàs vuelve a protagonizar debates sobre memoria, ideología y símbolos en Cataluña. Fue responsable de Sanidad y Asistencia Social y, con mayor notoriedad, conseller de Gobernación durante la República, cargo desde el que ejerció influencia sobre la Seguretat y sobre personajes como Miquel Badia, secretario de la Seguridad conocido por su apodo violento y asesinado en abril de 1936.

Hoy, las oficinas que en su tiempo alojaron a la policía regional son la sede de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, objeto de propuestas para convertirlas en museo contra la tortura, un proyecto que reaviva la discusión sobre quiénes ocuparon y qué se hizo en esos espacios décadas atrás.

En los últimos tiempos la figura de Dencàs ha resurgido en dos frentes: por un lado, ediciones y artículos que intentan reinterpretar o limpiar su imagen; por otro, por iniciativas de la ultraderecha que tratan de apropiarse de símbolos relacionados con el independentismo radical. Un libro reciente titulado Josep Dencàs, el conseller maldito, firmado por Frederic Porta, Fèlix Vilagrasa y Fermí Rubiralta, vinculado a la Fundació Reeixida, reivindica su papel y niega la etiqueta de fascista. Simultáneamente, medios próximos a la Aliança Catalana han publicado elogios que resaltan su intento de profesionalizar la policía y controlar el orden público en un entorno convulso.

Una estética y una práctica paramilitar

La polémica que rodea a Dencàs tiene raíces en episodios visuales y organizativos que marcaron la década de 1930. Fue responsable de las Jerec y de los llamados Escamots, milicias juveniles de estética militarizada que desfilaron en Barcelona en octubre de 1933 con camisas verde oliva y elementos negros que llamaron la atención de la opinión pública. Aquello encendió acusaciones de afinidad con el fascismo; los defensores apuntan que la militarización de grupos juveniles fue un rasgo compartido en la Europa de entreguerras y que no siempre equivalía a una adhesión ideológica plena.

Milicias, disciplina y retórica

Quienes examinan la evolución de estas agrupaciones subrayan que Dencàs sostenía la necesidad de formar cuadros jóvenes con mística y disciplina para la acción política, a menudo expresado en frases que circulan en los archivos. Ese doble discurso—orden público por un lado y construcción de fuerza propia por otro—alimentó tanto la movilización interna como las suspicacias exteriores. La combinación de uniformes, desfiles y adoctrinamiento práctico se interpretó por opositores como una deriva hacia prácticas autoritarias; para sus partidarios, era una respuesta a la conflictividad social y a la violencia callejera de la época.

Alianzas internacionales y archivos

Los vínculos de Dencàs con diplomáticos y agentes extranjeros han sido objeto de examen por historiadores. En 1934 se documenta un encuentro con Alessandro Majeroni, vicecónsul italiano y espía, en el que, según informes, Dencàs mostró simpatía por la ética fascista y habló de militarizar las juventudes. Archivos franceses y alemanes reflejan también la atención de potencias exteriores hacia el catalanismo radical y la búsqueda de contactos con el ala nacionalista de ERC. Investigadores como Xosé M. Núñez Seixas y las referencias de la Sûreté Nationale sostienen que hubo una tentativa de aproximación entre sectores independentistas y corrientes autoritarias europeas.

Interpretaciones historiográficas

La bibliografía y los historiadores ofrecen matices: mientras algunos, como Isidre Molas o Hugh Thomas, calificaron a Dencàs de dirigente del «semifascismo catalán», otros, incluidos autores vinculados a plataformas independentistas, reclaman contextualizar su actuación en el marco de la lucha contra la FAI y la inestabilidad del periodo. Stanley Payne y Gabriel Jackson reconocen influencias en estilo y método sin afirmar una incorporación total a la ideología fascista, lo que mantiene abierta la discusión académica sobre intenciones y límites.

Fuga, exilios y memoria pública

En su biografía política se encadenan episodios de huida, rehabilitaciones y desplazamientos: participó en la proclamación de la República Catalana en 1934 desde el balcón de Sant Jaume y, a diferencia de sus colegas, no fue detenido entonces; luego apareció en Roma junto a Mussolini y, en 1935, ya en el exilio, fue encarcelado en Francia y pasó por Bélgica antes de regresar a Cataluña en 1936 con un perdón. Tras ser marginado por ERC, volvió a marchar a Italia en agosto de 1936, recaló después en Francia y, más tarde, en 1949 se estableció en Tánger, donde abrió la clínica Tingis hasta su venta en 1966, tras su fallecimiento. La trayectoria de Dencàs sigue alimentando homenajes y reproches, y su figura permanece como un espejo incómodo para la historia catalana.


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Luca Ferretti

Abogado especializado en el punto donde el derecho y la tecnología chocan. Ha defendido startups de demandas que podían hundirlas y ayudado a empresas a no meterse en problemas con el GDPR. Traduce el lenguaje legal en español comprensible.