La tripulación de Artemis II alcanzó la mayor distancia recorrida por humanos y propuso llamar Integrity y Carroll a dos cráteres, en un momento cargado de emoción

La misión Artemis II se convirtió en un hito cuando la tripulación a bordo de la cápsula Orion Integrity alcanzó la mayor distancia jamás recorrida por seres humanos y observó partes de la cara oculta de la Luna que no habían sido vistas por ojos humanos.
Tras el encendido del motor del módulo de servicio europeo, la nave salió de la órbita terrestre y avanzó hacia el satélite; el lanzamiento se realizó el 2 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy. Durante el sobrevuelo la tripulación aprovechó la vista completa del disco lunar para describir rasgos geológicos y tomar fotografías que ya han comenzado a llegar a la Tierra.
En un gesto que mezcló ciencia y emoción, los cuatro astronautas —Reid Wiseman (comandante), Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— propusieron dos nombres para cráteres que observaron en el trayecto. La propuesta dejó ver la dimensión humana de la exploración espacial: uno de los cráteres recibió el nombre sugerido Integrity, en referencia a la propia nave, y el otro, Carroll, en homenaje a la esposa de Wiseman, fallecida en 2026. La comunicación en directo entre la cápsula y muestra un momento de silencio respetuoso y una respuesta desde tierra que confirmó la recepción de las propuestas.
El sobrevuelo, el eclipse y el récord de distancia
Durante el encuentro con la Luna la navegación estuvo marcada por maniobras precisas: la nave entró en la esfera de influencia lunar —un concepto que describe cuándo la gravedad del satélite domina la trayectoria— y se acercó a puntos que permitirían ver toda la cara visible y regiones polares en una sola imagen. En el punto de máxima distancia respecto a la Tierra la misión alcanzó aproximadamente 406.773 kilómetros, batiendo un récord humano de separación. Además, desde la cápsula se observó un eclipse solar total —un fenómeno que, desde esa perspectiva, no es visible desde la Tierra— y los tripulantes aprovecharon la oscuridad relativa para buscar destellos por impactos de meteoroides y analizar el albedo de la superficie.
El gesto y la propuesta de nombres
El ofrecimiento de bautizar los cráteres no fue administrativo sino profundamente personal. Jeremy Hansen, en comunicación con el control de misión, propuso llamar al primero Integrity y, a continuación, explicó que el segundo debería llevar el nombre Carroll en memoria de la esposa de Reid Wiseman. Según relatos compartidos por la agencia, la tripulación vivió un instante de emoción colectiva: abrazos entre los miembros, lágrimas secadas por compañeros y casi un minuto de silencio observado desde tierra. La respuesta del control de misión, «Integrity and Carroll crater, loud and clear», confirmó que la propuesta había sido escuchada, aunque no la hizo oficial.
¿Cómo se oficializan los nombres?
Para convertirse en denominaciones oficiales, las propuestas deben seguir el procedimiento de la International Astronomical Union (IAU), la entidad con la competencia exclusiva para nombrar características de cuerpos del Sistema Solar. El organismo trabaja a través de su Working Group for Planetary System Nomenclature y aplica normas concretas: por lo general los nombres honran a científicos, exploradores o ingenieros fallecidos, y existen restricciones sobre términos de carácter político, militar o religioso —con excepciones históricas—. Además, la IAU suele exigir que las personas homenajeadas hayan fallecido al menos tres años antes de la nominación; en ciertos casos la tramitación puede tardar alrededor de un mes o más, como ocurrió con Mount Marilyn, sugerido en 1968 y aprobado oficialmente en 2017.
Reid Wiseman: trayectoria y motivo del homenaje
La historia detrás de Carroll explica por qué la tripulación eligió ese nombre. Carroll Wiseman, enfermera especializada que trabajó en unidades de cuidados neonatales y como enfermera escolar cerca de Houston, falleció en 2026 a los 46 años por un cáncer. Reid Wiseman, seleccionado por NASA como astronauta en 2009, veterano de la Armada con 27 años de servicio y piloto, ya había volado en 2014 a la Estación Espacial Internacional, donde pasó 165 días, realizó dos caminatas espaciales y participó en más de 300 experimentos. Desde su nombramiento como comandante de Artemis II en 2026, Wiseman ha descrito la misión como una forma de llevar adelante el legado compartido con su esposa y ha hablado públicamente de la dificultad y la recompensa de la paternidad monoparental.
Apoyo familiar y momentos previos al lanzamiento
Los gestos íntimos aparecieron también antes del despegue: Wiseman publicó una selfie con sus hijas junto al cohete usando un objetivo ultrapanorámico y escribió que partía «un padre muy orgulloso». Relatos personales como el de las hijas haciendo cupcakes con temática lunar tras su selección en 2026 muestran cómo la familia participó en el proceso. Tras el sobrevuelo y el gesto con los nombres, la misión seguirá su plan de regreso a la Tierra con un amerizaje previsto en la costa de San Diego, y la propuesta de los nombres será ahora remitida formalmente por NASA a la IAU para su evaluación.
