×

Necrópolis de Tiro en peligro: vibraciones y destrucción amenazan el patrimonio

El director de Antigüedades de Líbano alerta del daño estructural y de un riesgo a medio plazo en la necrópolis de Al Bass, mientras se intensifican las peticiones de protección internacional

Necrópolis de Tiro en peligro: vibraciones y destrucción amenazan el patrimonio

El director general de Antigüedades del Líbano, Sarkis Khoury, ha puesto en evidencia la gravedad de los perjuicios sufridos por la necrópolis de Al Bass, en Tiro, a raíz de los recientes ataques. Aunque muchas piezas móviles fueron evacuadas a lugares más seguros, el propio terreno y las estructuras in situ permanecen vulnerables: un impacto registrado a comienzos de marzo causó daños en muros y en el museo que estaba en construcción dentro del recinto, una pérdida que no se remedia con el traslado de objetos.

La importancia de Al Bass, inscrita por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, se resume en elementos como un arco romano del siglo II y un hipódromo considerado entre los mayores del imperio. Estas piezas monumentales hacen que cualquier agresión al lugar suponga una merma irreversible del legado cultural, porque, a diferencia de las piezas móviles, el sitio arqueológico no puede ser desplazado ni replicado.

Daños físicos y riesgo futuro

Más allá de los impactos visibles, Khoury alerta del efecto de las vibraciones provocadas por explosiones cercanas. Estas sacudidas pueden debilitar muros y cimentaciones: según el responsable, a medio plazo —entre tres y cuatro años—, la acción combinada de esas tensiones y las lluvias podría abrir grietas que agraven los daños. Antes de cualquier restauración será necesario llevar a cabo estudios estructurales detallados para evaluar la magnitud de la afectación y planificar intervenciones que respeten el valor histórico y arqueológico del lugar.

Incidentes en otros bienes y denuncias internacionales

La preocupación no se limita a Al Bass. Esta semana la Dirección presentó una queja urgente ante la UNESCO tras el ataque a un templo en la zona de Chamaa, con importancia compartida por comunidades cristianas y musulmanas y con estatus de protección reforzada desde 2026. Según las autoridades, no sería la primera vez: Chamaa ya había sido alcanzado tras su clasificación, y hay reportes de que combates y maquinaria pesada han arrasado partes del entorno, lo que motivó solicitudes de intervención a la ONU y a instancias internacionales.

Otras pérdidas culturales

En los últimos años han resultado dañados numerosos bienes patrimoniales del sur libanés: los castillos cruzados de Tebnine y Beaufort, el mercado de Nabatieh, y edificios históricos en localidades como Yaroun y Blida. Además, Khoury recuerda que en la guerra anterior se destruyeron cerca de 40 pueblos enteros, con cementerios, olivares y algarrobos que forman parte de la memoria y la identidad local. Cada población afectada arrastra consigo la pérdida de un paisaje cultural que no se recupera fácilmente.

Protección legal y limitaciones operativas

Para intentar blindar el patrimonio, el Líbano ha logrado que 73 sitios queden bajo la protección del Segundo Protocolo de la Convención de La Haya, diseñado para salvaguardar bienes culturales durante conflictos armados. De esos, 34 fueron inscritos en 2026 y otros 39 obtuvieron estatus este año. Los lugares protegidos están señalizados con el escudo azul, símbolo reconocido internacionalmente.

Capacidades y llamadas a la comunidad

Pese a estas medidas legales, las autoridades admiten que sus recursos son limitados: el Ministerio de Cultura y la Dirección de Antigüedades trabajan con medios modestos frente a la magnitud de las agresiones. Khoury plantea la dificultad práctica que supone proteger un país donde caen toneladas de explosivos que alteran topografía, carreteras y asentamientos: la preservación requiere apoyo internacional, vigilancia y medidas concretas que superen las capacidades nacionales.

Reflexión final

El caso de Al Bass y los demás bienes afectados plantean una doble pérdida: la destrucción de lugares conocidos y el riesgo de eliminar vestigios aún enterrados, lo que empobrece el conocimiento futuro. Como subraya el director de Antigüedades, la destrucción deliberada o incidental del patrimonio no solo borra piedras, sino que compromete la historia y la identidad de regiones con más de cinco mil años de presencia humana. La demanda de protección internacional no es solo administrativa; es una petición urgente para que el pasado sobreviva al presente.


Contacto:
Martina Colombo

Psicologa colegiada y periodista, especializada en bienestar emocional y relaciones.