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Un homenaje íntimo a Paco de Lucía desde una barbería en Pacífico

En un local de la calle Sánchez Barcáiztegui, una familia de barberos celebra cada año la figura de Paco de Lucía con conciertos íntimos y recuerdos que atraviesan generaciones

En el número 8 de la calle Sánchez Barcáiztegui, junto al metro de Pacífico, una barbería ha tomado la forma de santuario improvisado: fotografías, portadas y recortes conviven con utensilios del oficio. Ese lugar es regentado por Eladio Domínguez y Maribel, quienes han convertido su negocio en un punto de encuentro entre la peluquería tradicional y la escena del flamenco.

Desde hace años, febrero es el mes elegido para reunir a guitarristas y aficionados en homenajes que recuerdan a Paco de Lucía y su impacto en la guitarra española.

La iniciativa de Eladio no nace de la necesidad de montar un museo, sino de la voluntad de preservar una memoria colectiva.

Tras la muerte del compositor el 25 de febrero de 2014, decidió organizar encuentros anuales que combinan recitales, charlas y presencia de figuras relevantes de la guitarra. Esos actos, que comenzaron en espacios grandes como el Ateneo de Madrid, terminaron trasladándose a la barbería, un formato más íntimo donde la cercanía intensifica la emoción.

Raíces y oficio: seis generaciones de barberos

El relato de Eladio arranca lejos de la capital. Procede de Villanueva de la Sierra, en el norte de Cáceres, y reivindica una tradición familiar que se remonta al siglo XVIII: la barbería de su familia existe desde 1791 y el edificio data de 1776. Ese linaje ha transmitido técnicas, valores y un oficio que llegó a Madrid en 1963, cuando la familia emigró buscando nuevas oportunidades. La vivencia de crecer entre tijeras y navajas explica que Eladio combine con naturalidad la dedicación al negocio y el amor por la música.

La guitarra como compañero de vida

La guitarra irrumpió temprano en la biografía de Eladio: coral infantil, conservatorio y una práctica que alternó la formación clásica con el flamenco. El impacto de Paco de Lucía fue decisivo: no solo renovó técnica y estética, sino que abrió caminos conceptuales que transformaron el flamenco. Para Eladio, aquello fue un «vendaval» que cambió para siempre la percepción de la guitarra, como instrumento capaz de dialogar con el jazz, la música clásica y otros lenguajes.

Tablaos y primeros contactos

Durante los años setenta y ochenta, Eladio frecuentó los grandes tablaos de Madrid —lugares emblemáticos como Torres Bermejas, Café de Chinitas o Corral de la Morería— y compartió escenarios y amistades con artistas del cante y el baile. Su habilidad con la guitarra le permitió incluso actuar en espacio como Los Canasteros, donde la convivencia entre oficio y arte alcanzó su máximo. En ese tiempo conoció a figuras del flamenco y a músicos que reforzaron su convicción de que la tradición debía ser contada y protegida.

Homenajes íntimos: de teatros a la barbería

El primer tributo organizado tras la desaparición de Paco tuvo lugar en un auditorio y llenó por completo. Con el paso del tiempo, los espacios se fueron adaptando y, por distintas circunstancias, la celebración adquirió un tono más doméstico. La barbería se convirtió en escenario: allí han tocado guitarristas reconocidos y se han reunido aficionados que buscan escuchar, aprender y compartir. El formato privilegiado permite que el público esté cerca del intérprete y que la música se sienta como una conversación.

Programa y artistas

En las ediciones recientes han pasado por el local músicos como Carlos Orellana, El Entri y Carlos Cáceres, entre otros. Eladio subraya que su interés es por la guitarra integral: flamenca, clásica, blues y jazz. La programación incorpora tanto recitales como encuentros didácticos; algunas sesiones evocan la historia de la guitarra con montajes mayores que no caben en la barbería pero que sirven para contextualizar la experiencia íntima que allí se ofrece.

El valor pedagógico

El local no es solo un espacio de escucha: también funciona como escuela improvisada. A menudo, clientes y visitantes reciben clases de guitarra, y Eladio mantiene viva la transmisión de saberes entre generaciones. El proyecto también rememora trayectos más amplios: exposiciones sobre la evolución de la guitarra, desde laúd y vihuela hasta las formas modernas, y representaciones didácticas con varios músicos sobre escenario.

Un oficio que trasciende

Más allá de la dimensión musical, la historia de Eladio habla de emprendimiento y resiliencia. Antes de la crisis tuvo hasta 35 peluquerías y viajó por Europa y Estados Unidos con su oficio. Hoy, con la perspectiva que da la edad, prioriza aquello que considera esencial: mantener una conversación entre la tradición del barberismo y la cultura del flamenco, y honrar la figura de Paco de Lucía para que su legado siga vivo en espacios cotidianos y cercanos.

En ese cruce de tijeras y acordes, la barbería de Pacífico sigue convocando. Febrero y la primera semana de marzo se han convertido en cita obligada para quienes desean escuchar la guitarra dentro de paredes que respiran historia: un lugar donde la memoria se afina y la música encuentra su refugio.


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Sarah Finance

Pasó años frente a pantallas con gráficos que se movían mientras el resto del mundo dormía. Conoce la adrenalina de un trade correcto y el frío de uno equivocado. Hoy analiza los mercados sin los conflictos de interés de quienes venden productos financieros.