Tres profesionales —Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas— llevaron el sonido inmersivo de Sirāt desde Aragón y Marruecos hasta la final de los Oscar

El 16/03/2026 el viaje de Sirāt alcanzó su punto culminante en el Dolby Theatre de Los Ángeles: el equipo íntegramente femenino formado por Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas no obtuvo la estatuilla final, que fue para F1: la película, pero sí dejó una marca histórica al ser la primera candidatura totalmente femenina en la categoría de Mejor sonido en los Oscar.
Aquella ruta empezó en mayo de 2026 con la grabación de una rave real en Aragón y continuó entre tormentas y oasis sonoros en Marruecos, hasta desembocar en una nominación que puso el foco sobre el trabajo técnico.
Antes de llegar a Los Ángeles, el equipo ya había encendido alertas en festivales y premios: ganaron el Goya el pasado 28 de febrero, obtuvieron reconocimientos como el Premio Gaudí y el Premio del Cine Europeo, y el 8 de marzo la película fue distinguida en los MPSE Golden Reel Awards.
En conjunto la producción suma 38 galardones y 105 nominaciones, y además aspira a la estatuilla de mejor película internacional. Aunque no trajeron la figura dorada, las tres pudieron constatar cómo el sonido puede convertirse en protagonista narrativo y en herramienta de visibilidad para oficios que no siempre aparecen en los titulares.
Un avance simbólico en un gremio masculinizado
La candidatura de estas tres profesionales ha sido interpretada como un gesto de apertura en un sector tradicionalmente dominado por hombres. Para muchas compañeras del oficio ha supuesto un motivo de celebración: desde mensajes de apoyo hasta llamadas de tecnicismo y curiosidad. Las protagonistas explican que la nominación ha generado un diálogo sobre la paridad y sobre la necesidad de reconocer disciplinas técnicas como el sonido en igualdad de condiciones. El hecho de que un equipo íntegramente femenino haya llegado tan lejos está siendo usado por varias integrantes del gremio como ejemplo tangible de que las barreras pueden moverse, y que la visibilidad influye en la llegada de nuevas oportunidades para quienes trabajan detrás de la cámara.
Cómo se construyó el universo sonoro de Sirāt
El apartado técnico de Sirāt se concibió como un motor narrativo: el equipo combinó grabaciones captadas en condiciones adversas del desierto con capas de diseño y mezcla para generar una experiencia que el público percibe como inmersiva. Trabajaron con más de 700 pistas en fases de montaje y mezcla, recogiendo sonidos reales entre vientos y tormentas de arena para mantener una verosimilitud sensorial. El objetivo era que la secuencia de la rave y las escenas fluviales actuaran no solo como acompañamiento, sino como un elemento que condiciona emociones y que guía la lectura de la película, una aproximación que en muchos foros se ha comparado con el uso narrativo del sonido en títulos premiados anteriormente.
Retos técnicos y reconocimientos
El proceso exigió soluciones prácticas y creativas: microfonía en entornos hostiles, edición que preservara la textura natural de los efectos ambiente y una mezcla que soportara la potencia de la música techno sin perder diálogo ni atmósfera. Esa apuesta por el sonido inmersivo fue la que llamó la atención de colegas como Paul Thomas Anderson y de veteranos del sector, y que terminó por recibir premios como el de los MPSE Golden Reel Awards. La secuencia del río y las pistas de rave han sido repetidamente citadas por otros técnicos como ejemplos de innovación dentro de un presupuesto relativamente modesto frente a grandes producciones.
Roles, trayectorias y aprendizaje colectivo
El equipo no llegó de la nada: Amanda Villavieja suma reconocimientos como dos Gaudí por trabajos anteriores y ha participado en títulos relevantes del cine español; Laia Casanovas aporta experiencia en diseño de sonido tras colaboraciones en películas de primer plano; y Yasmina Praderas cuenta con premios por mezclas que han sido muy valoradas. Juntas han combinado distintas sensibilidades para convertir el trabajo técnico en una propuesta expresiva. Las tres reconocen que el proyecto fue un aula práctica: analizar el sonido directo, respetarlo y potenciarlo en la mezcla fue un aprendizaje que transformó su manera de encarar la narrativa sonora.
Miradas al futuro y cierre de ciclo
Tras la ceremonia en Los Ángeles, las responsables del sonido han vuelto a España para cerrar la etapa de Sirāt y seguir con otros proyectos. Aunque todavía no han recibido ofertas directas de Hollywood, sí han ampliado contactos y constatado un renovado interés por su trabajo; incluso actualizaron sus fichas profesionales para facilitar gestiones. Más allá del trofeo, subrayan que la mayor ganancia ha sido abrir una conversación pública sobre la importancia del departamento de sonido y demostrar que equipos femeninos pueden firmar algunos de los logros técnicos más reconocibles del año. Ese legado, más que un objeto, es una puerta que han conseguido entreabrir.
