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Novela ganadora de 20.000 euros escrita mayormente con IA

Una obra premiada con 20.000 euros ha sido detectada como casi totalmente generada por IA, lo que sacude al mundo literario.

Novela ganadora de 20.000 euros escrita mayormente con IA

Una reciente investigación reveló que la novela corta Donde el agua trabaja obtuvo el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat gracias a un proceso de generación que, según los análisis, corresponde en un 99 % a inteligencia artificial.

El galardón, que incluye una dotación de 20.000 euros, se había convertido en el punto culminante de una convocatoria que recibió 2.204 manuscritos provenientes de 22 países.

Detección del uso masivo de IA en la obra premiada

El examen de la obra completa, de aproximadamente 26.000 palabras, fue realizado con la herramienta Pangram versión 4.1, considerada una de las más precisas para identificar trazas de texto generado por máquinas. Según su creador, la tasa de falsos positivos se sitúa en uno por cada 24.000 textos escritos por personas, lo que otorga una alta fiabilidad a los resultados obtenidos.

La herramienta Pangram

Pangram analiza patrones estadísticos y secuencias lingüísticas que suelen escaparse al estilo humano. En el caso de la novela, el algoritmo asignó un 97 % de probabilidad de origen artificial a la mayor parte del manuscrito. Además, evaluó respuestas del autor en una entrevista publicada en una revista de literatura y un texto autobiográfico de 924 palabras, hallando también porcentajes elevados de generación automática (80 %).

Reacciones de la editorial y del jurado

Ante estos hallazgos, la editorial mexicana Almadía suspendió la presentación prevista en Madrid y anuló la gira por Barcelona, Sevilla y Cádiz. La casa editorial ha solicitado tiempo para dialogar con el supuesto autor, David Silva Rojas, y para revisar los borradores o cualquier registro de versiones previas del manuscrito. Hasta el momento, el escritor no ha respondido a los intentos de contacto.

El jurado, integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, había elogiado la obra por su “uso magistral de los silencios” y por la economía de sus oraciones, calificándola como una pieza que evita “la tentación del panfleto”. La imposibilidad de detectar la intervención de la IA plantea preguntas sobre la capacidad de los evaluadores para reconocer la creatividad de las máquinas.

Contexto y precedentes del debate IA-literatura

Las bases del certamen prohibían expresamente cualquier tipo de asistencia de inteligencia artificial, indicando que el uso parcial o total constituiría causa de descalificación. Este caso marca el primer reconocimiento oficial en español de una obra premiada cuya generación estuvo dominada por una tecnología automatizada.

El escándalo se produce poco después de otro incidente en Francia, donde el escritor haitiano Thélyson Orélien fue señalado por utilizar IA en su novela premiada C’était ça ou mourir. La editorial francesa rompió relaciones con él tras una investigación interna. Asimismo, un estudio reciente que analizó 175 libros populares en España concluyó que uno de cada tres éxitos autopublicados contenía una proporción significativa de texto generado por IA, aunque ninguno de los libros premiados había presentado señales antes de este caso.

David Silva Rojas, abogado, investigador y narrador peruano de 45 años, nació en Ica y pasó parte de su formación literaria en Japón, donde estudió escritura dramática en Gamagori y talleres de guion en NHK Bunker. Donde el agua trabaja relata a una joven que abandona su comunidad para laborar en una hacienda vinícola de la misma región. La obra había sido publicada internacionalmente diez días antes de que los análisis revelaran su origen artificial.

El episodio ha reavivado el debate sobre la legitimidad del uso de algoritmos en la creación artística, la necesidad de actualizar los reglamentos de concursos y la capacidad de los sistemas de detección para servir de árbitro ante la creciente sofisticación de los modelos de lenguaje. Mientras la editorial evalúa sus próximas decisiones, el mundo literario observa con cautela cómo la línea entre la inspiración humana y la producción sintética se vuelve cada vez más difusa.


Contacto:
Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.