Alexander Zverev explica en Mextenis Talks cómo la diabetes condicionó rutinas, cambió normas y no detuvo su ambición por ganar un Grand Slam

El 28/02/2026 Alexander Zverev volvió a situar sobre la mesa una conversación que trasciende el marcador: la convivencia con la diabetes tipo 1 y su ambición deportiva. En una intervención durante Mextenis Talks en Acapulco, el tenista alemán repasó cómo la enfermedad le obligó a adoptar rutinas específicas en la pista y fuera de ella, y explicó por qué sigue persiguiendo títulos mayores como un Grand Slam.
Más allá de resultados puntuales —incluida su participación en el ATP 500 de Acapulco— Zverev ha puesto el foco en la próxima parte de la temporada: la gira de Estados Unidos con los torneos de Indian Wells y Miami. Su relato combina detalles técnicos sobre el control de la insulina con reflexiones personales sobre la madurez deportiva y la resistencia mental que exige competir al máximo nivel.
Cómo la salud marcó la normativa y su rutina de competencia
La experiencia de Zverev como deportista con diabetes no fue solo un asunto íntimo: impulsó cambios en la práctica. Durante su carrera profesional, el atleta explicó que tuvo que demostrar ante médicos y organizadores que administrar inyecciones de insulina en competición era compatible con el alto rendimiento. Ese proceso derivó en regulaciones que hoy permiten a jugadores con condiciones similares regularse durante los partidos. Para Zverev, la modificación no fue simbólica: significó poder competir con normalidad y, sobre todo, exigir que el deporte sea inclusivo en lo sanitario.
Metas deportivas: del diálogo público a objetivos concretos
En Acapulco, Zverev dejó claro que su horizonte no se limita a volver a rendir bien en torneos individuales o de dobles —donde llegó a la final junto a Marcelo Melo— sino a alcanzar el título más codiciado por cualquier profesional: un Grand Slam. «La diabetes me marca, no me define», afirmó, subrayando que la disciplina y la rutina temprana le ayudaron a madurar como atleta. Esa mentalidad explica por qué planea afrontar con ambición los próximos Masters 1000 y los torneos que preceden a las grandes citas del calendario.
Estrategias en pista y preparación física
El manejo de la enfermedad incorpora aspectos prácticos: control constante de glucemia, ajustes en la alimentación, y pausas medibles entre sets para inyectarse o revisar niveles. Estas rutinas, que Zverev describió durante la charla, son complementadas por un equipo que vigila variables como hidratación y recuperación. La adaptación de la logística del jugador demuestra que con planificación se pueden minimizar las limitaciones y maximizar la competitividad en circuitos exigentes como el de la ATP.
Acapulco como escenario y la experiencia en dobles
La presencia de Zverev en el Abierto Mexicano Telcel —donde formó pareja con Marcelo Melo y alcanzó la final de dobles— sirve de ejemplo práctico de su capacidad para compaginar distintas facetas del juego. En el torneo, además de sus partidos individuales, destacó por su afinidad con México y por mensajes dirigidos a la comunidad deportiva: promover la inclusión y cambiar percepciones sobre lo que implica ser un deportista con diabetes. Su vínculo con la afición y su respuesta ante desafíos deportivos reforzaron su imagen pública como referente de superación.
Impacto fuera de la pista
Las declaraciones de Zverev en un foro público tienen peso entre jóvenes y colegas: envían un mensaje de esperanza y de normalización. Al replicar sus rutinas y compartir su experiencia, contribuye a reducir estigmas y a visibilizar la necesidad de políticas deportivas más flexibles en materia de salud. Además, su aspiración abierta de ser campeón de Grand Slam invita a un debate sobre la convivencia entre rendimiento y bienestar médico.
En síntesis, la historia que contó Zverev el 28/02/2026 en Acapulco combina pruebas concretas de adaptación sanitaria con una estrategia deportiva ambiciosa. El objetivo inmediato son los próximos torneos en la gira estadounidense, pero el horizonte real permanece: transformar su condición en un ejemplo de que la diabetes no es incompatible con la élite del tenis, y seguir persiguiendo el sueño de levantar un Grand Slam.
