Si tu vivienda, vehículo, cosechas o alguien resulta perjudicado por rachas fuertes de viento, conoce los pasos a seguir, los límites habituales de las pólizas y cuándo interviene el Consorcio de Compensación de Seguros.

Las borrascas y rachas intensas pueden provocar daños materiales y personales. Ante un siniestro por viento, lo primero es contactar con tu aseguradora o con el mediador que gestionó la póliza para iniciar la reclamación. Revisa la documentación: en la póliza suele figurar el umbral de velocidad desde el que los daños quedan cubiertos; ese dato es clave para saber si procede una indemnización.
Las compañías deben facilitar información sobre coberturas y procedimientos. Además, la valoración técnica del fenómeno toma como referencia las observaciones de las estaciones meteorológicas locales y la información oficial de la AEMET, que sirven para acreditar la intensidad del viento en la zona afectada.
Qué cubre el seguro y cuáles son los umbrales habituales
En la mayoría de los contratos de hogar y comunidades, las pólizas contemplan cobertura ante rachas de viento a partir de unos 80 o 90 km/h. Si la velocidad registrada es inferior al umbral establecido en la póliza, las aseguradoras suelen entender que el daño responde a un defecto previo de conservación y pueden denegar la indemnización. Por ello es importante conservar evidencias: fotografías, partes meteorológicos y cualquier testimonio que respalde la reclamación.
Cuando el fenómeno supera los límites ordinarios
Cuando las rachas exceden los 120 km/h, la gestión del siniestro puede implicar al Consorcio de Compensación de Seguros, organismo que cubre sucesos extraordinarios que afectan masivamente a bienes y personas. No es necesario que el asegurado presente directamente la solicitud al consorcio: lo normal es que la propia aseguradora tramite el siniestro y pida luego el reembolso al consorcio si procede.
Daños personales y responsabilidad por objetos caídos
Si hay lesiones, se aplica el mismo esquema que para bienes: contacta con tu compañía aseguradora. Si la póliza cubre lesiones, la aseguradora gestionará la indemnización; si el episodio se califica como extraordinario y supera el umbral, la cobertura puede recaer finalmente en el consorcio. Cuando la lesión deriva del impacto de un árbol o de un elemento de dominio público, entran en juego los seguros de responsabilidad civil que deben contratar las administraciones. En estos casos es habitual presentar una reclamación patrimonial que obligue a demostrar negligencia o falta de mantenimiento por parte del ente público.
Caída de elementos propiedad de particulares
Si un árbol, una marquesina, un toldo o un macetero de propiedad privada provoca daños, el Código Civil establece obligaciones del propietario. Según el artículo relevante sobre responsabilidad, el dueño responde salvo que pruebe que el siniestro se debió a una causa de fuerza mayor. Para exonerarse, el responsable debe demostrar que el fenómeno meteorológico fue «inusitado» en la zona y que el elemento estaba en perfecto estado de conservación; si no, la cobertura correrá a cargo del seguro del propietario o de la comunidad.
Agroseguro, ayudas públicas y compatibilidades
Los daños a cosechas y ganado deben reclamarse ante los seguros agrarios, conocidos como Agroseguro, que disponen de protocolos específicos para valorar pérdidas por meteorología adversa. En paralelo, las administraciones pueden ofrecer ayudas públicas; estas son compatibles con las indemnizaciones de mercado, pero
En la práctica, al sufrir un siniestro por viento conviene seguir estos pasos: contactar con la aseguradora o mediador, recopilar pruebas (partes meteorológicos, fotografías y testigos), solicitar el parte de siniestro y mantener la comunicación escrita. Si el caso plantea incertidumbres sobre la velocidad del viento o la responsabilidad, la referencia será la información objeciva de la AEMET y los registros de las estaciones locales.
Los umbrales de 80-90 km/h y el punto de corte de 120 km/h para la intervención del consorcio son referencias habituales, pero siempre conviene comprobar las condiciones particulares de cada contrato y, en caso de dudas, solicitar asesoramiento profesional para garantizar que tu reclamación se gestione correctamente.
