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Cómo china desplazó la primacía económica de ee. uu. en américa latina

Un repaso claro y crítico sobre el peso de China en la economía latinoamericana, las diferencias con el modelo africano y las opciones de reacción de Estados Unidos y la Unión Europea.

El panorama económico de América Latina ha sufrido una transformación profunda: China dejó de ser un socio distante para convertirse en un actor central. Investigadores como Francisco Urdinez, director del Núcleo Milenio para los Impactos de China en América Latina (ICLAC), han documentado este cambio en libros como Economic Displacement: China and the end of US primacy in Latin America.

Lo que era un patio trasero de la influencia estadounidense hoy está lleno de intercambios comerciales, proyectos de infraestructura y vínculos financieros que reconfiguran las prioridades regionales.

Este artículo ofrece una visión sintética y ordenada de los elementos clave: la magnitud del vínculo, las motivaciones chinas, las diferencias con otras regiones, las consecuencias distributivas y las opciones geopolíticas que enfrenta la región.

La magnitud del peso chino en la región

En términos cuantitativos, la relación entre China y América Latina creció de manera exponencial. El comercio bilateral se multiplicó notablemente en las últimas décadas y, según análisis que integran comercio, inversión y créditos, el peso económico de China en la región aumentó de forma significativa. Hoy, en una docena de países del continente, China figura como el principal socio económico extrarregional; además, una proporción importante de la población latinoamericana vive en naciones donde Pekín es el referente económico dominante. Estos cambios no son anecdóticos: implican miles de contratos, financiamientos y flujos de mercancías que afectan cadenas productivas enteras.

Sectores estratégicos

China no sólo compró materias primas; también buscó mercados y capacidad constructora. Por un lado, la demanda de minerales como cobre, hierro y litio encaja con las necesidades de industrialización y urbanización chinas. Por otro, empresas chinas se impusieron en licitaciones de infraestructura —presas, ferrocarriles, puertos— aplicando la experiencia adquirida en su propio crecimiento. El resultado fue una diversificación: de proyectos iniciales en hidrocarburos hacia transmisión eléctrica, renovables y redes logísticas.

Diferencias con la relación china en áfrica y el papel de ee. uu.

Es frecuente la comparación con África, donde académicos describen un vínculo más vertical y centrado en extracción. Sin embargo, América Latina presenta una dinámica distinta. Aquí existen instituciones relativamente más sólidas, democracias consolidadas y un sector privado con mayor trayectoria, lo que hace que la relación sea más negociada y menos unidireccional. Además, la persistente interdependencia con Estados Unidos condiciona decisiones y posicionamientos al interior de cada país.

Por qué ee. uu. perdió terreno

El repliegue estadounidense en la región respondió a múltiples factores: el redireccionamiento de prioridades estratégicas hacia otras zonas del mundo y un descenso del stock de inversiones de empresas norteamericanas en la región. A esto se sumaron episodios de riesgo político y olas de gobiernos con agendas críticas hacia la presencia estadounidense, lo que facilitó que China ocupara espacios económicos y políticos dejados vacíos.

Beneficios, riesgos y escenarios futuros

La llegada de China ha impulsado crecimiento y ha permitido financiar infraestructura imprescindible: mejoras portuarias, ferrovías y rutas que la región necesitaba. En sectores como la agricultura brasileña o la minería en Perú y México, los mercados chinos han aumentado la demanda y los ingresos. No obstante, el reparto de esas rentas no siempre ha sido equitativo. En muchos casos, el modelo sigue anclado en la exportación de commodities, y la riqueza generada se concentra en segmentos reducidos de la economía.

Frente a este escenario, las opciones geopolíticas están claras pero complejas. Estados Unidos podría intentar recuperar influencia en el mediano plazo, aunque no por la vía militar ni solo mediante presiones comerciales. Alternativas incluyen incentivos financieros, cooperación estratégica y ofertas de integración comercial. La Unión Europea, con acuerdos potenciales como el vinculado al Mercosur, también puede reforzar su presencia ofreciendo cadenas de valor más integradas y confianza institucional a largo plazo.

Conclusión: desafíos de política pública

América Latina se encuentra en un cruce de oportunidades y riesgos. La relación con China trae capital, mercados y logística, pero exige políticas públicas que promuevan la diversificación productiva y la redistribución de beneficios. Instrumentos como fondos contra-cíclicos, asignación transparente de rentas mineras y un diseño industrial que transforme recursos en manufactura de mayor valor agregado son algunas de las respuestas disponibles. El reto es convertir los lazos con China en un motor de desarrollo inclusivo en lugar de una fuente de concentración económica.

Comprender la naturaleza de ese vínculo permitirá diseñar estrategias nacionales y regionales más equilibradas y sostenibles.


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Viral Vicky

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