El incremento de las bajas médicas sitúa a España a la cabeza de Europa en jornadas perdidas; este texto resume cifras clave y las propuestas en liza entre patronal, sindicatos y Ejecutivo.

El debate sobre el absentismo laboral en España ha ganado intensidad en los últimos años. Tras la pandemia de la covid, los registros de incapacidad temporal experimentaron un ascenso notable que ha colocado al país por encima de la media europea en jornadas perdidas.
Datos oficiales y estudios independientes han sacado a la luz una combinación de factores: dinámicas del mercado laboral, problemas organizativos en el sistema sanitario y un aumento de las bajas por problemas de salud mental.
Este texto reúne las cifras más relevantes y las propuestas de actuación presentadas por la patronal y las organizaciones sindicales, así como las observaciones de analistas y organismos técnicos.
Se analizan asimismo los grupos poblacionales más afectados y se evalúa la sostenibilidad económica del fenómeno.
Cómo evolucionan las cifras y qué significan
Los registros muestran una subida sostenida del indicador de absentismo por incapacidad temporal. El estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) junto a la mutua Umivale Activa estima que entre 2018 y este fenómeno aumentó un 73%, una cifra que equivale a 4,6 veces la media comunitaria. Según Eurostat, el 4,5% de la población activa en España estaba en situación de incapacidad temporal en la semana de referencia, frente al 2,5% promedio de la UE-27. Este contraste sitúa a España en una posición destacada y plantea interrogantes sobre la larga duración y la frecuencia de las bajas.
Composición y dinámica interna del fenómeno
El análisis detallado del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones revela que en se abrieron 9,3 millones de procesos de incapacidad temporal, un 2,8% más que en. El 95% de estos procesos correspondió al Régim Además, el indicador de jornadas perdidas sobre las potenciales alcanzó el 5,94% en, lo que supone un aumento del 6,6% respecto a y un 44% acumulado desde 2018.
Los grupos más afectados
Las bajas por salud mental han sido las que más han crecido, especialmente entre los menores de 35 años; mientras que en 2018 se perdía alrededor de un millón de días por esta causa en ese grupo, para la cifra escaló hasta 9,5 millones de días. También influyen factores demográficos como el envejecimiento de la población ocupada y el incremento de enfermedades crónicas, que alargan los periodos de recuperación.
Hiperfrecuentadores y concentración del fenómeno
Según la patronal, existe un porcentaje reducido de trabajadores que concentra una parte desproporcionada de los días de baja: el 7% de los trabajadores acumularía el 50% de los días perdidos. Este planteamiento permite a la patronal argumentar medidas dirigidas a casos reiterativos, aunque los sindicatos advierten del riesgo de estigmatizar a personas con patologías reales y complejas.
Propuestas y tensiones entre agentes sociales
Ante esta realidad, la patronal (CEOE y organizaciones sectoriales como CNC o Aspel), así como la catalana Pimec, han presentado al Gobierno y a los sindicatos diversas propuestas para contener el impacto económico. Entre ellas figuran limitar complementos salariales en bajas reiteradas, incrementar competencias de las mutuas privadas para emitir altas o acortar su control en procesos largos, e incluso suspender la obligación de cotizar por parte de las empresas en ciertos casos de repetición de bajas. La CEOE calcula que en el coste derivado de estas incapacidades alcanzó 33.000 millones de euros.
Las críticas sindicales
CC.OO. y UGT rechazan la mayoría de las propuestas patronales y piden matizar la definición de absentismo, limitándola a ausencias injustificadas y excluyendo las bajas médicas legítimas. Los sindicatos insisten en priorizar la prevención y denuncian que se suele mezclar ausencias por vacaciones o permisos con el absentismo médico. Además, advierten sobre los recortes en complementos que pueden afectar la protección de las personas enfermas.
El papel del gobierno y las recomendaciones técnicas
El Ejecutivo ha planteado la creación de un Observatorio de la Incapacidad Temporal, ya anunciado previamente, con la intención de disponer de información más precisa. También se ha propuesto facilitar una reincorporación progresiva en dolencias de larga duración. Informes técnicos, como el de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), detectan una deficiencia estructural en la gestión por la separación entre quien concede las bajas y quien las financia, y subrayan la necesidad de mejorar la coordinación entre la Seguridad Social y los servicios sanitarios.
En paralelo, la falta de profesionales en atención primaria, salud mental y medicina laboral es un argumento recurrente en el discurso empresarial para explicar el aumento de las bajas: sin recursos suficientes, los procesos se dilatan y el seguimiento se realiza con menor eficacia. Los sindicatos y expertos sanitarios coinciden en la necesidad de reforzar la prevención, ampliar la plantilla y mejorar protocolos de seguimiento y retorno laboral.
El reto es tanto técnico como político y social: encontrar soluciones equilibradas que reduzcan el coste económico sin desproteger a las personas enfermas.
