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Por qué las cifras macro no cubren los retos reales del país

La economía muestra indicadores positivos, pero la percepción ciudadana y empresarial señala fallos estructurales en vivienda, transporte, sanidad y educación; soluciones requieren diálogo y ejecución efectiva

En términos agregados, las estadísticas macroeconómicas ofrecen una imagen positiva: crecimiento, reducción del desempleo y una inflación caminando hacia objetivos razonables. Sin embargo, esta realidad macroconvincente convive con una sensación extendida —entre ciudadanos y empresas— de que en la vida cotidiana las cosas no funcionan como deberían.

Esa discrepancia no es meramente subjetiva; responde a tensiones concretas en infraestructuras, servicios públicos y recursos humanos que han quedado desbordados por un crecimiento acelerado.

El desafío no consiste solo en incrementar indicadores, sino en asegurar que el avance se traduzca en calidad de vida y capacidad de respuesta institucional.

La ausencia de ejecuciones de inversión acordes, la complejidad administrativa y la falta de voluntad para alcanzar grandes consensos son factores que convierten problemas puntuales en un desafío sistémico. La solución exige, además de reformas, una actitud colaborativa de la sociedad civil y de las instituciones.

Infraestructuras y vivienda: la capacidad a prueba

El rápido aumento de la población —impulsado en gran medida por la inmigración que ha atraído una economía dinámica— ha tensionado la red de transporte, la oferta de vivienda y los servicios urbanos. La congestión en redes ferroviarias como Cercanías mostró la falta de mantenimiento y de ampliación de capacidad alineada al crecimiento demográfico. Sin una red de transporte eficiente, el problema de la vivienda se agravará porque la planificación urbanística y la disponibilidad de suelo urbanizable no cubren la demanda; por tanto, las políticas públicas deben coordinar inversiones en movilidad con incentivos para la promoción inmobiliaria.

Transporte y gobernanza

La crisis en el sistema ferroviario es una llamada de atención sobre la gestión y la inversión. Resulta imprescindible crear estructuras de cooperación —como un consorcio de inversiones entre Estado y Generalitat— que permitan gestionar proyectos desde la proximidad y asegurar la ejecución. Además, la transición energética y la creciente demanda de electricidad (por ejemplo, puntos de recarga de vehículos) exigen modernizar la red eléctrica para integrar renovables y garantizar suministro fiable.

Servicios públicos y capital humano

La presión sobre la sanidad y la educación ha sido evidente en las recientes movilizaciones profesionales. Estas tensiones se relacionan con problemas estructurales: infrafinanciación de administraciones competentes, deficiencias en la planificación de la formación profesional y universitaria, y carencias en políticas migratorias orientadas a atraer y retener talento. La combinación de sobrecualificación en algunos sectores y falta de perfiles técnicos en otros refleja desajustes formativos que reducen la competitividad.

Absentismo y productividad

Un problema destacado es el incremento de la tasa de absentismo, que supera ampliamente los promedios comparables y erosiona la productividad empresarial y la sostenibilidad del modelo de bienestar. Este fenómeno debe abordarse como una cuestión social y laboral, no solo como un defecto empresarial: requiere medidas integrales que combinen prevención, políticas laborales y refuerzo de los servicios sanitarios y sociales.

Administración, financiación y consenso

La incapacidad para simplificar procedimientos administrativos y aumentar la eficiencia de la administración pública agrava todos los demás problemas: sin una gestión ágil, inversiones planificadas no se ejecutan y los proyectos quedan paralizados. La reforma del sector público debe ser prioritaria y ambiciosa para garantizar que la ejecución cumpla plazos y calidad. En paralelo, la propuesta de reforma del modelo de financiación territorial debe ser aprovechada para corregir desigualdades y reconocer factores como el coste de la vida y los niveles de inmigración.

Frente a estos retos, la responsabilidad principal recae en los gobernantes, pero la sociedad civil y organizaciones como las cámaras de comercio tienen un papel activo: aportar propuestas constructivas, exigir ejecución y facilitar acuerdos. Es necesario pasar del escepticismo a la acción mediante acuerdos amplios que prioricen la ejecución de inversiones, la reforma administrativa y políticas de recursos humanos coherentes con las necesidades productivas.

Se trata de una acumulación de fallos en ejecución, planificación y gobernanza que debe ser enfrentada con medidas coordinadas, diálogo entre agentes y una administración capaz de transformar planes en obras y servicios efectivos. Solo así el crecimiento se asentará sobre una base social y material sostenible.


Contacto:
Max Torriani

Quince años en redacciones de los principales grupos mediáticos nacionales, hasta el día en que prefirió la libertad al sueldo fijo. Hoy escribe lo que piensa sin filtros corporativos, pero con la disciplina de quien aprendió el oficio en las trincheras de las breaking news. Sus editoriales generan debate: es exactamente lo que quiere.