El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría alterar el flujo de crudo; la OPEP+ evalúa subir la producción prevista para abril y los movimientos en el estrecho de Ormuz marcarán el impacto en precios

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha sacudido de nuevo al mercado petrolero. Ante la posibilidad de interrupciones en las exportaciones, la alianza OPEP+ convocó una reunión de urgencia entre ocho países miembros para evaluar si eleva la producción de crudo más allá del plan inicial.
Los grandes productores, entre ellos Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, ya han aumentado sus envíos como medida preventiva. Esta reacción refleja el temor inmediato a una reducción del suministro y a la posible revalorización de los precios.
En términos concretos, los delegados discutían inicialmente un alza moderada de 137.000 barriles diarios para abril, pero el ataque plantea la opción de un incremento mayor.
La cita incluye a los ministros de Energía y Petróleo de Arabia Saudí, Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Kazajistán, Kuwait, Iraq, Argelia y Omán, y se celebra en un contexto en el que los flujos hacia la temporada alta de demanda en el hemisferio norte son particularmente relevantes.
El papel estratégico del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz vuelve a ocupar la centralidad del debate: por esa vía pasan aproximadamente 20 millones de barriles diarios, cerca del 20% del consumo mundial. La capacidad de Irán para afectar el tráfico marítimo por su costa meridional genera escenarios de riesgo elevados. Si Teherán optara por bloquear o dificultar el tránsito, el impacto no se limitaría a su propia producción; también amenazaría las exportaciones de Arabia Saudí, Iraq, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, con consecuencias directas sobre la oferta global.
Respuestas militares y económicas posibles
Analistas señalan que, ante un ataque sostenido, Irán podría priorizar acciones que incluyan ataques a infraestructuras de países aliados de Estados Unidos o intentos de cerrar el paso estratégico. Esa estrategia tendría efectos inmediatos en los precios del crudo, al reducir la oferta disponible y generar una subida que, a su vez, alimentaría la presión inflacionaria global. Los pronósticos de mercado ya reaccionaron al margen de la crisis: el barril de referencia europeo, Brent, experimentó aumentos tras la escalada.
La producción iraní y su peso en el mercado
Irán bombeaba cerca de 3,1 millones de barriles por día según datos recientes, cifra que representa algo más del 11% del total de los doce miembros de la OPEP y alrededor del 3% del consumo mundial. Aunque no es el mayor proveedor global, sus reservas estimadas en 208.000 millones de barriles lo sitúan entre los países con mayores recursos probados, por detrás de Venezuela y Arabia Saudí. Históricamente, su producción ha fluctuado con la intensidad de las sanciones y con los acuerdos internacionales, lo que añade una capa de volatilidad a cualquier conflicto que involucre al país.
Impacto sobre compradores clave
China, como principal importador de crudo iraní, se vería especialmente afectada por una interrupción prolongada del suministro. Parte significativa del petróleo iraní se destina a mercados asiáticos, y cualquier bloqueo o reducción forzada del flujo obligaría a compradores a reajustar compras y rutas, incrementando la demanda sobre otros productores y presionando al alza las cotizaciones.
La reacción de la OPEP+ y el mercado
La alianza de productores había ido recuperando volumen de bombeo tras los recortes voluntarios aplicados desde 2026, pero en noviembre pasado acordó mantener la cautela hasta marzo. La decisión de añadir más barriles en abril rompería una pausa de tres meses en los incrementos. Más allá del número exacto, la señal política que envíe la OPEP+ será crucial: un aumento decidido puede atenuar subidas de precio, mientras que una postura conservadora ante la crisis reforzaría expectativas alcistas.
Mientras tanto, operadores de mercado y empresas navieras muestran precaución: algunos petroleros han interrumpido viajes hacia el estrecho de Ormuz hasta tener mayor claridad sobre la seguridad de la ruta. Ese comportamiento preventivo incrementa la incertidumbre y la posibilidad de movimientos bruscos en los precios. En conjunto, la combinación de riesgo geopolítico, decisiones de la OPEP+ y la capacidad de maniobra de Irán formulan un escenario donde la oferta y la demanda globales podrían verse resintidas a corto y medio plazo.
