El Gobierno atribuye a la guerra en Irán aumentos de hasta un 28% en los carburantes; el diésel encabeza la subida y las autoridades vigilan el mercado

La reciente escalada militar en Oriente Medio ha dejado una huella clara en los surtidores: el precio de los carburantes se ha incrementado con fuerza y, según el Gobierno, las subidas han alcanzado picos de hasta un 28%. El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha insistido en que la situación actual no es idéntica a la vivida tras la invasión rusa de Ucrania, aunque reconoce la volatilidad del mercado energético y la necesidad de respuestas públicas.
Los movimientos en las cotizaciones internacionales de productos refinados y la presión sobre la cadena logística explican una parte importante del encarecimiento. Mientras tanto, organismos de vigilancia y asociaciones de consumidores han puesto el foco en la evolución de los precios en las más de 12.000 estaciones de servicio del país, buscando detectar anomalías o prácticas que agraven la crisis.
Cómo se reflejan las subidas en los surtidores
Los datos oficiales y los boletines del sector ofrecen cifras complementarias: según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, desde el estallido del conflicto el gasóleo ha aumentado más de un 28% hasta situarse en una media de 1,84 euros por litro, mientras que la gasolina 95 ha subido aproximadamente un 16%, con un precio medio de 1,72 euros por litro. Por otra parte, indicadores europeos como el Boletín Petrolero de la Unión Europea muestran repuntes semanales relevantes: en una medición se registró un alza del 14,1% para el diésel y del 7,7% para la gasolina, niveles no vistos desde 2026 y 2026 en algunos casos.
Coste en el bolsillo
La traducción práctica de estas cifras: llenar un depósito medio (55 litros) con diésel ha pasado a costar alrededor de 90,47 euros, es decir, casi 9,46 euros más que hace un año; para gasolina, el mismo depósito ronda los 88 euros, unos 3,25 euros adicionales respecto al año previo. En algunas estaciones puntuales ya se observan precios por encima de 2 euros por litro para ambos combustibles.
Por qué el diésel sube más que la gasolina
Detrás del comportamiento diferencial están factores de oferta y demanda: el diésel es esencial para sectores como el transporte de mercancías, la agricultura y la industria, lo que aumenta su demanda estructural. Además, el valor en los mercados internacionales se determina por las cotizaciones de productos refinados, no solo por el crudo Brent. Fuentes del sector señalan que desde el inicio del conflicto el precio del gasóleo refinado ha escalado con mayor intensidad que el de la gasolina, y que esa presión ha anulado en parte la ventaja fiscal que normalmente tiene el diésel en España.
Problemas de oferta
La oferta también está constreñida: el cierre temporal de rutas clave como el estrecho de Ormuz, decisiones de grandes exportadores como China de priorizar el mercado interno y un déficit estructural de diésel en Europa han creado lo que operadores describen como una tormenta perfecta. Aunque algunas refinerías invirtieron para maximizar la producción de gasóleo por barril, la respuesta global a la subida de la demanda es más lenta que en el caso de la gasolina, lo que encarece el gasóleo con más rapidez.
Reacción institucional y consejos prácticos
El Ejecutivo ha anunciado que prepara medidas coyunturales y estructurales para aliviar el impacto sobre hogares y empresas; al mismo tiempo, la CNMC y el Gobierno han reforzado la vigilancia sobre la evolución de los precios y no han detectado, por ahora, indicios de maniobras irregulares, según declaraciones del ministro. La OCU por su parte ha presentado una denuncia solicitando investigación ante subidas que considera desproporcionadas.
Qué pueden hacer los consumidores
Mientras se concretan las medidas públicas, las recomendaciones para conductores y empresas son prácticas: comparar tarifas entre estaciones, apostar por surtidores con mejores precios y planificar repostajes. Los expertos recuerdan además que la transmisión completa de las subidas internacionales al surtidor suele tener un efecto retardado, por lo que la volatilidad puede prolongar las oscilaciones de precio en las próximas semanas.
Contexto histórico
No es la primera vez que la política energética obliga a intervenir: durante la crisis derivada de la guerra en Ucrania los carburantes superaron de media los 2 euros por litro y el Gobierno aplicó descuentos en el surtidor para mitigar el impacto sobre sectores más afectados. El conocimiento de esas medidas previas sirve hoy para calibrar posibles respuestas ante la actual tensión marcada por la guerra en Irán.
En definitiva, la combinación de choques geopolíticos, presión sobre los productos refinados y un déficit estructural de diésel explica por qué el gasóleo ha adelantado a la gasolina en la tabla de subidas. Las autoridades mantienen la vigilancia y anuncian intervenciones, pero el futuro inmediato dependerá de la evolución del conflicto y de la capacidad de la oferta para adaptarse a la demanda.
