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Fed mantiene tipos y aplaza recortes por el repunte del precio del petróleo

La Fed decidió esperar: la inflación empujada por el petróleo y la guerra en Irán complica la hoja de ruta de recortes y deja incógnitas sobre el empleo

La Reserva Federal dejó sin cambios su tasa de referencia, manteniéndola en el rango del 3,50% al 3,75%, en una decisión que responde a un cruce de señales económico-financieras. Tras tres recortes al final de 2026, la institución optó por la prudencia ante el repunte de los precios energéticos derivado de la guerra en Irán y la subida del petróleo, factores que elevan las expectativas de inflación.

Al mismo tiempo, el mercado laboral muestra signos de debilitamiento, lo que tensiona la capacidad de la Fed para conciliar sus objetivos.

El comunicado y las proyecciones actualizadas reflejan ese dilema: se proyecta un crecimiento del PIB más alto que en diciembre (sube al 2,4% para 2026 frente al 2,3% previo), pero la inflación estimada se incrementa hasta el 2,7%, tres décimas más que la previsión anterior, y la tasa de paro se mantiene en el 2,4%.

En este contexto, las apuestas del mercado sitúan el primer recorte más lejos en el tiempo, posiblemente hacia septiembre u octubre, a la espera de que la incertidumbre geopolítica se disipe.

Decisión y divisiones internas

La votación no fue unánime. Hubo un miembro que propuso un recorte inmediato de 25 puntos básicos —el votante discrepante nombrado por el presidente Donald Trump— mientras que otros dos designados por la misma Administración apoyaron la postura mayoritaria de mantener la tasa. El episodio pone de manifiesto la heterogeneidad de opiniones dentro del comité y la tensión entre quienes priorizan un alivio para el empleo y quienes temen una escalada de los precios. Además, la figura de Jerome Powell aparece en un momento de transición: su mandato finalizará en mayo y todavía debe afrontar una reunión más antes de dejar el cargo.

Inflación, petróleo y efectos secundarios

La guerra en Irán y la consiguiente perturbación en el suministro han disparado el coste del crudo y del gas, presionando al alza los costes de transporte y de insumos agrícolas y químicos. Esa dinámica aumenta el riesgo de que la inflación general se mantenga por encima del objetivo, incluso si algunos impactos se consideran transitorios. Analistas y bancos de inversión advierten de que, cuanto más prolongada sea la interrupción en la región, mayor será la transmisión de los precios energéticos al resto de la economía, afectando desde fertilizantes hasta plásticos y alimentos, y complicando la hoja de ruta de recortes de la Fed.

Proyecciones y puntos a vigilar

Las proyecciones actualizadas y el denominado dot plot muestran una visión menos benigna para los recortes: los mercados ya descuentan menos bajadas en 2026 que semanas atrás. Los informes de entidades como Goldman Sachs o Deutsche Bank plantean escenarios contradictorios: la guerra aumenta la probabilidad de recortes más tempranos por el debilitamiento del empleo, pero también eleva el riesgo de que una inflación más elevada retrase esos recortes. La Fed deberá sopesar si las cifras recientes de precios requieren mantenerse firme o si el deterioro del mercado laboral exige mayor flexibilidad.

Empleo, datos recientes y la comunicación de la Fed

Los datos del mercado laboral han sido menos favorables: un informe mostró una pérdida neta de puestos de trabajo en febrero de alrededor de 92.000 empleos y un aumento del desempleo hasta el 4,4%, con revisiones a la baja en las cifras de diciembre y enero. En conjunto, la creación de empleo prácticamente se ha estancado en los últimos seis meses, lo que sitúa a la Fed ante la disyuntiva de priorizar la estabilidad de precios o reaccionar ante un mercado laboral más débil.

Comunicación y credibilidad

En este marco, la capacidad de la Fed para orientar a los mercados depende tanto de sus previsiones como del tono del presidente en la rueda de prensa. Los analistas subrayan que Powell deberá transmitir que los mensajes reflejan el consenso del comité y no únicamente su criterio personal, porque la efectividad de la política monetaria también pasa por la credibilidad institucional. Además, la nominación pendiente de Kevin Warsh, favorable a recortes, añade un factor de incertidumbre hasta su posible ratificación por el Senado.

Conclusión

La decisión de mantener los tipos no elimina la posibilidad de recortes futuros, pero sí los retrasa mientras persista la tensión energética y la incertidumbre geopolítica. La Fed ha optado por una postura de espera y evaluación: monitorear la evolución de la inflación, el comportamiento del mercado laboral y la duración del choque petrolero serán las claves para determinar el calendario de posibles recortes de tipos en los próximos meses.


Contacto:
Lucia Ferretti

Reportera de investigacion, 14 anos cubriendo temas sociales y derechos civiles.