Santiago Niño Becerra calcula 6 euros de ahorro por familia en seis meses y pide revisar el sistema horario

La madrugada del 29 de marzo trae consigo el habitual ajuste de los relojes en España: a las 02:00 se adelantará la hora para marcar las 03:00 en la Península y Baleares, y en Canarias el cambio será de 01:00 a 02:00.
Ese giro anual, parte del sistema del horario de verano, vuelve a abrir el debate público sobre su eficacia. El economista Santiago Niño Becerra ha puesto cifras sobre la mesa y sostiene que el ahorro energético es ínfimo frente a las consecuencias en el bienestar de la población.
Según el análisis difundido por el propio economista, la familia media en España obtendría un ahorro de 6 euros durante los seis meses que dura el adelanto horario: aproximadamente 1 euro al mes o 3,3 céntimos al día. A nivel empresarial, la estimación apunta a un recorte medio del 0,3% del consumo. Con esos números, Niño Becerra plantea una pregunta central: ¿merece la pena modificar rutinas, horas de sueño y ritmos biológicos por un beneficio tan limitado?
Las cifras y su traducción práctica
Detrás de estadísticas aparentemente pequeñas hay efectos reales en la vida cotidiana. Ese ahorro económico traducido en céntimos diarios apenas compensa la adaptación de horarios escolares, laborales y de transporte. Además, para muchas familias el impacto es más perceptible en términos de calidad del sueño y funcionamiento diario que en la factura energética. Niño Becerra usa estos datos para cuestionar la lógica que durante décadas ha sustentado el cambio: si el beneficio monetario es marginal, la medida debería ser reevaluada frente a sus costes sociales y individuales.
Comparación entre hogares y empresas
Para ilustrar la desproporción, basta comparar el efecto en una unidad doméstica frente al agregado empresarial. El ahorro de 3,3 céntimos diarios no altera decisiones de consumo doméstico, mientras que el 0,3% de reducción del consumo empresarial puede ser significativo solo en sectores muy intensivos en energía. Esta divergencia alimenta la idea de que el mecanismo del cambio horario beneficia de forma desigual y que su continuidad debería ponderar no solo el ahorro agregado sino la distribución de costes y beneficios.
Huso horario, origen histórico y consecuencias
El debate no se limita al movimiento de manecillas: también incluye el posicionamiento de España en los meridianos. Niño Becerra recuerda que, por ubicación geográfica, el país correspondería al huso GMT+0, el mismo que mantienen Reino Unido y Portugal, pero desde 1940 España adoptó el GMT+1 tras una decisión histórica. Canarias representa la excepción nacional al conservar el huso de Greenwich. Este desfase se traduce en que la jornada solar y la actividad humana no siempre coinciden, lo que agrava las molestias asociadas al cambio horario.
Impacto sobre ritmos y salud
Un efecto inmediato del ajuste es la pérdida de una hora de sueño en la noche del cambio, algo que para muchas personas significa días de menor rendimiento y alteraciones del sueño. La literatura y las encuestas citadas por el economista y por responsables políticos apuntan a efectos negativos sobre el descanso y la salud circadiana. Así, la discusión incluye tanto la conveniencia económica del adelanto como las implicaciones para la salud pública y el orden social de la rutina diaria.
Del análisis a la decisión política
El diagnóstico de Niño Becerra coincide en parte con posiciones políticas que reclaman un fin a la doble modificación horaria anual. El presidente del Gobierno ha manifestado que cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido por el escaso ahorro y el impacto en la vida cotidiana. En el Boletín Oficial del Estado están registradas las dos modificaciones para 2026, incluida la vuelta al horario de invierno el 25 de octubre de 2026, pero el debate sobre si establecer un horario fijo continúa abierto.
La reflexión final de Niño Becerra sintetiza la polémica: con un ahorro tan limitado, la medida parece insuficiente para justificar las molestias constatadas. En el contexto de una posible reforma, el análisis económico que incorpora tanto cifras monetarias como efectos sobre el bienestar será clave para decidir si se mantiene el sistema actual o se opta por un horario estable que reduzca la alteración anual.
