A un año de la derogación de la golden visa, los precios subieron, la inversión internacional se mantuvo elevada y surgieron problemas jurídicos y administrativos que todavía complican trámites de residencia

Hace justo un año, tras la decisión del Ejecutivo de suprimir la golden visa, el debate público se centró en si aquella medida rebajaría la presión sobre el mercado de la vivienda. El Gobierno, representado por la ministra Isabel Rodríguez, defendió la supresión con el argumento de proteger el derecho a la vivienda, mientras que las voces críticas apuntaron a posibles efectos colaterales sobre la atracción de capitales.
Los datos posteriores a la eliminación muestran una realidad compleja: en 2026 los precios residenciales registraron un incremento notable, y la llegada de inversión extranjera inmobiliaria no se desplomó.
El análisis de la consultora RSM, liderado por especialistas como Juan Carlos Lois y Margarita Volkova, sostiene que la derogación tuvo un impacto limitado sobre la trayectoria alcista de los precios y, a la vez, generó problemas operativos y jurídicos no previstos.
Al mismo tiempo, nuevos mecanismos de residencia, como el visado de nómadas digitales, han empezado a absorber parte de la demanda que antes podía optar por la golden visa.
Efectos sobre precios y flujo de inversión
Las cifras disponibles indican que la supresión de la golden visa no detuvo la revalorización del parque residencial: en 2026 los precios subieron un 12,7%, la subida anual más pronunciada en casi dos décadas. Paralelamente, el volumen de operaciones con capital internacional creció cerca de un 30%, alcanzando aproximadamente 17.000 millones de euros en transacciones inmobiliarias. Estos datos refuerzan la tesis de que la golden visa, aun siendo relevante para ciertos perfiles, ejercía un efecto marginal sobre la dinámica general del mercado residencial.
Vacío jurídico y fricción administrativa
Una consecuencia destacada de la derogación ha sido la aparición de un vacío legal y de procedimientos administrativos sobrecargados. Según RSM, la eliminación no incorporó una alternativa clara para inversores legítimos, lo que dejó expedientes sin un marco adecuado. Muchas solicitudes que antes tramitaron por el régimen vinculado a la golden visa fueron transferidas al régimen general, incrementando la carga de trabajo de las Oficinas de Extranjería y generando diferencias de criterio entre comunidades autónomas.
Impacto en familias y menores
El cambio normativo incluyó errores técnicos que afectaron a supuestos sensibles: por ejemplo, situaciones relativas a menores no nacidos en España quedaron sin cobertura explícita. La falta de uniformidad administrativa añadió incertidumbre a familias que tenían sus trámites en curso, y aumentó la percepción de inseguridad jurídica cuando resoluciones de residencia coexistieron con visados consulares bloqueados.
Problemas consulares y respuesta institucional
Aunque la Unidad de Grandes Empresas emitió criterios claros sobre las renovaciones, esa guía no se trasladó con la misma eficacia al ámbito consular ni al Ministerio de Asuntos Exteriores. Abogados y consultores han documentado casos en los que visados quedaron paralizados pese a existir resoluciones de residencia aprobadas, una situación que resulta difícil de justificar desde el punto de vista de la seguridad jurídica y que ha aumentado los recursos dedicados a resolver incongruencias entre oficinas.
Reorientación hacia el visado de nómadas digitales y otras vías
En la práctica, parte del hueco dejado por la golden visa lo está cubriendo el visado de nómadas digitales, una categoría que está atrayendo a profesionales con capacidad económica que antes valoraban la inversión inmobiliaria como vía de residencia. RSM observa un aumento en las tramitaciones de este tipo de visado, que se ajusta mejor a perfiles laborales basados en la movilidad internacional y el teletrabajo. Además, medidas fiscales como la conocida Ley Beckham siguen ofreciendo incentivos para ciertos contribuyentes internacionales, con regímenes especiales de tributación que resultan atractivos en comparación con otras opciones.
Comparativa internacional
Mientras países europeos reorientaron en 2026 sus programas de residencia por inversión hacia proyectos estratégicos y limitaron el impacto inmobiliario, España optó por suprimir el sistema sin establecer una alternativa consolidada. Esa decisión ha tenido el doble efecto de no corregir la subida de precios y crear dificultades para inversores que antes contaban con un marco claro y predecible.
En resumen, la eliminación de la golden visa resolvió una parte del debate político sobre acceso a la vivienda, pero dejó abiertos problemas prácticos y no logró frenar la escalada de precios en 2026. El reto ahora es diseñar respuestas normativas y administrativas que ofrezcan seguridad jurídica, homogeneidad en los criterios y una estrategia coherente para atraer inversión sin agravar la presión sobre el mercado residencial.
