Mercados en vilo: el Brent y el WTI suben mientras persiste el riesgo sobre el suministro por el bloqueo del estrecho de Ormuz y las amenazas de ataques

Según informes del 07/04/2026, el precio del barril Brent retomó la tendencia alcista y se situó por encima de los 111 dólares, aproximándose a los picos observados al inicio de la crisis. Al mismo tiempo el WTI cotizaba aún más caro en algunos momentos, un síntoma de la presión sobre la oferta global.
Esta reacción se ha producido en un contexto de escalada verbal y diplomática entre Estados Unidos y Irán, donde un nuevo ultimátum del presidente Donald Trump ha devuelto la incertidumbre a los inversores. En este entorno el mercado energético reevalúa riesgos, precios y rutas de suministro, alimentando la volatilidad.
El alza en el crudo viene acompañada por un encarecimiento del gas en Europa: el TTF, referencia continental, se acercó a niveles cercanos a los 51 euros por megavatio hora. La interrupción parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz —la vía por la que circula una parte relevante del comercio energético mundial— ha reducido el paso de buques y ha dejado sólo un flujo testimonial de petroleros. En los mercados de renta variable las primeras sesiones mostraron movimientos dispares: el Ibex 35 operó con leves avances, certain títulos tecnológicos y de infraestructuras ganaron terreno mientras bancos y aerolíneas sufrían correcciones.
Riesgo geopolítico y tensión sobre infraestructuras energéticas
La retórica sobre ataques a instalaciones energéticas ha aumentado la percepción de riesgo en el mercado. Las advertencias de la Casa Blanca sobre la posibilidad de afectar instalaciones críticas en Irán han obligado a traders y compañías a recalcular escenarios de suministro. Irán, por su parte, ha rechazado propuestas de alto el fuego y ha calificado cualquier ataque contra su sector energético como inaceptable, elevando la probabilidad de represalias y prolongación del conflicto. El resultado es un entorno en el que la seguridad de las rutas marítimas y la integridad de las infraestructuras energéticas pesan tanto en las cotizaciones del crudo como en las primas de riesgo soberano.
El papel del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el eje del problema: cerca del 20% del petróleo y el gas que se comercia pasa por esa vía, por lo que cualquier limitación de tránsito se traduce rápidamente en menor oferta disponible en los mercados. La circulación de buques ha sido testimonial en jornadas recientes y las navieras operan con precauciones adicionales, aumentando costes logísticos y primas por riesgo de seguro. Este cuello de botella explica por qué subidas relativamente pequeñas en la oferta percibida se traducen en incrementos significativos del Brent y del WTI, afectando también a los precios del gas.
Transmisión a los mercados financieros y a la inflación
El shock de oferta energético ya se refleja en indicadores macroeconómicos: la subida sostenida de materias primas energéticas alimenta la presión sobre los precios al consumo en Europa, donde la inflación ha mostrado aceleración. Los bancos centrales observan este fenómeno con atención; el BCE ha advertido que podría retomar una senda de normalización de tipos si la inflación subyacente no cede, aunque endurecer la política monetaria ante un problema de oferta conlleva riesgos de freno económico. En renta fija, los movimientos de los bonos y del euro frente al dólar también muestran la búsqueda de refugio y la reevaluación del riesgo global por parte de los inversores.
Reacción de las bolsas y el comportamiento de las divisas
Con las principales bolsas europeas cerradas en alguna jornada, los mercados muestran resultados mixtos: índices como el EuroStoxx 50 registran ligeros descensos mientras otras plazas ajustan posiciones en activos concretos. En divisas, el dólar se beneficia del estatus de refugio, y el cruce euro/dólar ha fluctuado con ligera debilidad del euro frente al billete verde. Los inversores de materias primas mantienen coberturas y opciones, conscientes de que una resolución rápida aliviaría la mayor parte de la tensión en precios, pero que un escalamiento prolongado intensificaría las dislocaciones macroeconómicas.
Escenarios y perspectivas a corto plazo
En el tablero diplomático hay intentos de mediación: propuestas de alto el fuego de 45 días, facilitadas por terceros regionales, han circulado como vías para permitir la reapertura gradual del paso marítimo. Fuentes citadas por agencias internacionales indican que un acuerdo podría devolver la normalidad en semanas, aunque la respuesta pública de Irán ha sido cautelosa y el consenso entre las partes no está garantizado. Si se alcanzara un compromiso, los precios del crudo podrían corregir de forma significativa; si no, la prima por riesgo continuará elevando los costes energéticos y condicionando la política económica.
Conclusión
La confluencia entre amenazas explícitas, bloqueo parcial del tráfico y la sensibilidad de los mercados a la oferta coloca al sector energético en el centro de la atención. A corto plazo, la volatilidad persistirá y los inversores permanecerán cautos hasta que se concrete una salida diplomática que permita reducir el impacto sobre el suministro. Mientras tanto, los precios del Brent, del WTI y del gas TTF seguirán siendo barómetros clave para evaluar el riesgo y la dirección de las políticas económicas en Europa y Estados Unidos.
