El médico Rafael Zafra comparte por qué la Fachsprachprüfung para convalidar su título en Alemania es lo que menos le gusta de ejercer allí, y cómo la carga emocional le empuja a elegir cirugía en lugar de psiquiatría

En una publicación difundida el 18/02/2026, el doctor Rafael Zafra, médico español afincado en Alemania, expuso en redes sociales cuál es su mayor rechazo al trabajar allí: el proceso de convalidación conocido como FSP o Fachsprachprüfung. Lejos de criticar el sistema sanitario o las condiciones laborales, su objeto de desagrado es la estructura del examen obligatorio.
Zafra destaca que, aunque reconoce que la prueba está bien diseñada y es justa, el componente emocional que exige le resulta insoportable.
La Fachsprachprüfung no solo mide conocimientos clínicos y dominio del idioma; también evalúa la capacidad de comunicación en situaciones simuladas.
Para Zafra, esas simulaciones repetidas multiplican el impacto afectivo porque implican revivir la misma historia varias veces, algo que choca con su experiencia profesional habitual y con su sensibilidad personal.
Cómo es la prueba y por qué resulta intensa
La dinámica del examen consiste en realizar una entrevista clínica con un paciente simulado durante veinte minutos, redactar un informe técnico a continuación y, finalmente, defender el caso ante otro facultativo. Ese formato obliga al aspirante a contar la misma situación hasta tres veces: en la interacción, por escrito y en la exposición oral. Para Zafra, el problema central es que esos veinte minutos «perfectos» de entrevista no se corresponden con la práctica diaria en un hospital, donde la atención es más fragmentada y la consulta suele ser más breve.
El papel de los actores y la intensidad emocional
En los simulacros participants intérpretes que reproducen cuadros clínicos cargados de dramatismo. Zafra afirma que muchos de esos actores despliegan lágrimas, relatos de tragedias personales y conductas muy emotivas para reproducir situaciones complejas. Ese realismo, que en teoría busca valorar la capacidad comunicativa y la empatía, para él se convierte en una carga: «Me afecta, me lo llevo a casa», admite. La repetición de la escena en tres formatos intensifica la vivencia y dificulta mantener la distancia profesional.
Implicaciones en la elección de especialidad
El testimonio del doctor Zafra revela también un efecto colateral en su trayectoria: la imposibilidad de separar lo personal de lo laboral le empuja a replantearse su vocación. Aunque llegó a la Medicina atraído por la psiquiatría y el interés por los procesos emocionales de las personas, reconoce que no podría ejercer esa especialidad sin acabar afectado. Por eso ha tomado la decisión de orientar su carrera hacia la cirugía, un ámbito con menos contacto emocional prolongado con el paciente según su criterio.
De la vocación psicológica a una elección práctica
El razonamiento de Zafra es claro: en cirugía la interacción suele limitarse a la entrevista preoperatoria, la intervención y las revisiones puntuales, lo que permite establecer una frontera emocional más definida. Esa preferencia no implica renegar de la comunicación médica; más bien responde a una necesidad de autocuidado profesional. Su objetivo inmediato es superar la Fachsprachprüfung para poder ejercer sin tener que repetir la experiencia que le ha tensado tanto.
Reflexiones sobre la emigración sanitaria y la validación de títulos
Más allá del caso personal, la experiencia que narra Zafra pone de manifiesto un aspecto menos visible de la movilidad profesional: la convalidación de títulos exige no solo dominio técnico y lingüístico, sino también resistencia emocional. El proceso de evaluación puede generar un desgaste que afecta decisiones profesionales y bienestar. La FSP pretende asegurar competencias clínicas y comunicativas, pero para profesionales sensibles como Zafra supone un reto humano adicional.
Mientras tanto, Zafra espera superar la prueba y dejar atrás una etapa que ha condicionado tanto su práctica como su proyecto vital en Alemania.
