Tiger Woods protagonizó un accidente con vuelco en Jupiter Island y fue arrestado bajo sospecha de DUI tras negarse a un análisis de orina, lo que reaviva episodios previos relacionados con conducción

El golfista Tiger Woods fue detenido después de que su vehículo sufriera un vuelco cerca de su casa en Jupiter Island. El incidente ocurrió el 27 de marzo de 2026 y, según la oficina del sheriff del condado de Martin, el conductor intentó adelantar a otro vehículo que remolcaba un equipo cuando su SUV rozó el remolque y terminó volcado.
Aunque no hubo heridos graves, el suceso atrajo la atención por el estado del piloto y las pruebas posteriores.
En el lugar, agentes del equipo de investigación de DUI observaron que Woods mostraba signos de somnolencia o letargo y le hicieron una prueba de alcoholemia, que resultó negativa.
Sin embargo, el golfista rechazó someterse a un análisis de orina, lo que derivó en cargos por sospecha de DUI, daños a la propiedad y por negarse a cumplir una prueba legal. Fue trasladado a la comisaría y quedó retenido según la normativa estatal.
Cómo se produjo el vuelco
Los primeros relatos oficiales describen una maniobra de adelantamiento en una vía estrecha de South Beach Road. El SUV —identificado por informes locales como un Land Rover— intentó pasar a otro vehículo que había reducido la velocidad para girar hacia una entrada, y al rozar el remolque el coche perdió estabilidad y volcó sobre un lateral. Testigos y agentes señalaron que Woods salió por la ventanilla del pasajero y que ni él ni el otro conductor sufrieron lesiones que requirieran hospitalización inmediata.
Detalles de la pesquisa
El sheriff John Budensiek explicó que, aunque la prueba de alcoholemia no detectó alcohol en sangre, los investigadores apreciaron indicios de deterioro en la conducta de Woods. Por ello solicitaron pruebas complementarias, entre ellas la de orina, que fue rechazada por el detenido. Las autoridades han apuntado a la posibilidad de que algún medicamento pudiera estar involucrado, sin que de momento se hayan encontrado sustancias en el interior del vehículo.
Antecedentes que vuelven a escena
Este episodio revive episodios previos en la vida de Tiger Woods ligados a la conducción. En 2017 fue arrestado en una situación en la que decía estar dormido al volante; entonces atribuyó lo ocurrido a una reacción inesperada a medicamentos recetados y terminó resolviendo aquella causa con un acuerdo por conducción imprudente, sanciones y tratamiento obligatorio. El historial incluye además el grave accidente de 2026 en California, en el que su vehículo volcó y le causó lesiones de consideración en la pierna, con una investigación que apuntó al exceso de velocidad como factor principal.
Recuperaciones, cirugía y calendario deportivo
Los últimos años estuvieron marcados por múltiples operaciones y periodos de rehabilitación para Woods, especialmente en la espalda y tras las fracturas de 2026. Pese a ello, ha reaparecido de forma intermitente en competiciones y eventos, incluso en torneos alternativos como la TGL. Su calendario competitivo ha sido cada vez más limitado: no compite de manera habitual en el PGA Tour desde mediados de 2026 y su última participación completa en cuatro rondas de un evento del circuito data del Masters de 2026. Según fuentes, había valorado un regreso al Masters, que comienza el 9 de abril.
Implicaciones y dudas sobre el futuro
Más allá de las repercusiones legales inmediatas —posibles cargos por DUI y por negarse a pruebas—, el suceso plantea preguntas sobre la salud y la continuidad deportiva de un jugador de 50 años que acumula 15 majors y un palmarés con 82 victorias en el PGA Tour. Para muchos, la combinación de lesiones, cirugías repetidas y ahora este nuevo incidente compone un retrato complejo: el de un atleta que ha ocupado la cima del golf pero que en los últimos años ha tenido que encarar constantes reveses fuera de los greenes.
Las investigaciones siguen abiertas y las autoridades han señalado que proporcionarán más datos según avance el procedimiento. Mientras tanto, la figura de Tiger Woods vuelve a estar en el foco público: su legado deportivo es indiscutible, pero los acontecimientos recientes añaden otra capa de preguntas sobre su vida personal y profesional.
