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Sarah Mullally: histórica entronización como arzobispo de Canterbury

Sarah Mullally fue entronizada el 25 de marzo de 2026 como la 106.ª persona en el cargo, un hito para la Iglesia de Inglaterra y la Comunión Anglicana

El 25 de marzo de 2026, en una ceremonia celebrada en la histórica Canterbury Cathedral, Sarah Mullally fue oficialmente nombrada la 106.ª persona en ocupar el puesto de arzobispo de Canterbury. Se trata del primer nombramiento femenino en los más de mil cuatrocientos años de tradición que rodean esta oficina, un hecho que combina lo simbólico con lo institucional.

La jornada reunió autoridades civiles y religiosas y tuvo un significado especialmente resonante por el papel global del cargo dentro de la Comunión Anglicana.

La ceremonia incluyó gestos tradicionales: Mullally tocó tres veces la puerta oeste antes de ser admitida por escolares locales, y entre los asistentes estuvieron el príncipe y la princesa de Gales y el primer ministro Keir Starmer.

Antes del acto, la nueva líder recorrió a pie —una caminata de 87 millas desde Londres hasta Canterbury— una ruta cargada de referencias literarias que remiten a Chaucer y a las peregrinaciones que inspiraron las Canterbury Tales. En su sermón aludió a su propia trayectoria y al carácter inesperado de asumir este ministerio.

La ceremonia y su simbolismo

La entronización, descrita en términos litúrgicos como entronización —es decir, la colocación formal en el asiento episcopal— combinó elementos antiguos con referencias a la naturaleza global del cargo. En varios momentos del servicio se incluyeron lecturas y salutaciones en múltiples idiomas, entre ellos español, swahili y urdu, lo que subrayó la dimensión internacional de la Comunión Anglicana. El acto buscó equilibrar la solemnidad histórica con una apertura hacia comunidades diversas, reflejando la responsabilidad espiritual que trasciende fronteras.

Elementos rituales

En la liturgia se mantuvieron prácticas tradicionales: la procesión, la lectura de votos y la colocación en el trono catedralicio. Estos recursos sirven para reafirmar la continuidad institucional; el uso de símbolos antiguos pretende conectar el presente con una línea histórica que incluye figuras como Thomas Becket y Thomas Cranmer. Al mismo tiempo, la presencia de representantes de distintas provincias anglicanas buscó expresar unidad pese a las tensiones internas que persisten.

Reacciones y controversias

La elección de Mullally no ha estado exenta de críticas. Grupos disidentes como la Global Fellowship of Confessing Anglicans manifestaron su desacuerdo, mientras que otras voces celebraron el acontecimiento. El arzobispo de York, Stephen Cottrell, describió la jornada como motivo de alegría y pidió no magnificar las resistencias. La cobertura internacional destacó el contraste entre quienes ven el nombramiento como un avance y quienes lo consideran problemático para la unidad doctrinal.

Voces desde África

Varios obispos africanos asistieron al servicio; entre ellos figuras que simbolizan trayectorias pioneras para las mujeres en la Iglesia. La reverenda Emily Onyango, primera mujer obispo ordenada en la Iglesia Anglicana de Kenia, señaló las expectativas adicionales que enfrentan las mujeres en puestos altos: muchas veces deben demostrar ser «dos veces mejores» para ser reconocidas. Junto a ella, la obispa de Pretoria, Vicentia Kgabe, recordó que para algunas comunidades la llegada de una mujer al máximo cargo eclesiástico era poco imaginable hasta hace poco, y que su presencia representa una confirmación para muchas religiosas y laicas.

Desafíos institucionales y legado

El nuevo liderazgo aterriza en un momento complejo para la Iglesia de Inglaterra. La oficina del arzobispo conlleva responsabilidades que van desde la guía espiritual hasta la gestión pública: los titulares históricamente han tenido influencia política y, hoy, conservan un asiento en la House of Lords. Además, Mullally afronta la tarea de recuperar la confianza tras la renuncia del anterior arzobispo, Justin Welby, en noviembre de 2026, un proceso relacionado con críticas sobre la gestión de un escándalo de abusos. Entre las prioridades se encuentran la transparencia, el apoyo a parroquias con recursos limitados y la recuperación de fieles.

La trayectoria previa de Mullally, que incluye una larga carrera como enfermera sénior y su paso por la dirección como chief nursing officer del Reino Unido, ha sido destacada por periodistas y colegas como un valor añadido: aporta experiencia administrativa y una presencia serena, cualidades útiles para gestionar crisis y equipos. Su nombramiento marca un punto de inflexión en la historia institucional y abre preguntas sobre cómo combinar tradición y renovación en una iglesia que mira al futuro.


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Mariano Comotto

Especialista en el arte de ser encontrado online, desde los motores de búsqueda tradicionales hasta las nuevas IAs como ChatGPT y Perplexity. Analiza cómo la inteligencia artificial está cambiando las reglas de la visibilidad digital.