Trump amplía el plazo hasta el 6 de abril y presenta un plan de 15 puntos; mientras tanto, los ataques y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz mantienen la crisis abierta

El presidente Donald Trump anunció desde su red Truth Social una prórroga de diez días al ultimátum que había fijado para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Según su versión, la ampliación responde a una petición de Teherán y deja el nuevo vencimiento para el lunes 6 de abril.
En su intervención frente al gabinete, Trump se mostró triunfalista, sostuvo que el adversario «ha sido derrotado» y afirmó que la otra parte estaría «suplicando» un pacto, una lectura que choca con la persistencia de hostilidades en el terreno.
Los informes militares y las reacciones iraníes ofrecen una imagen distinta: los lanzamientos de misiles y drones contra objetivos en la región continúan, y el paso por el estrecho de Ormuz sigue afectado por ataques a petroleros.
A la vez, Washington ha transmitido a Teherán un documento de negociación de 15 puntos a través de Pakistán como mediador, una propuesta que, según fuentes, fue rechazada por el régimen iraní tras considerarla inaceptable. El contraste entre la retórica oficial y la realidad en el terreno marca la incertidumbre sobre el desenlace.
Qué incluye el plan y cómo reaccionó Irán
La Casa Blanca sostiene que el paquete estadounidense contiene medidas destinadas a un alto el fuego y a condicionar el fin del conflicto a concesiones iraníes, entre ellas el abandono de ambiciones nucleares. Steve Witkoff, interlocutor estadounidense en las conversaciones indirectas, confirmó la existencia de la lista de 15 puntos como marco de un posible acuerdo. No obstante, Teherán rechazó la oferta y calificó la iniciativa como una imposición tras combates que no han acabado; en paralelo, mediadores que actuaron desde Pakistán y otros canales diplomáticos han contrastado versiones sobre si hubo o no petición iraní de ampliar el plazo.
El estrecho de Ormuz y el impacto en los mercados
Un capítulo clave de la negociación es la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial. Trump dijo que Irán permitió el paso de una decena de petroleros con bandera pakistaní como gesto de buena voluntad; sin embargo, el paso sigue siendo parcial y la inseguridad elevó el precio del crudo hasta niveles vistos al alza en 2026. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que el mercado está «bien abastecido» y prevé que, si se acuerda la paz, la oferta energética aumentará y la inflación podría moderarse, aunque esas previsiones dependen de un final que hoy no está asegurado.
Despliegue de fuerzas y opciones militares
Mientras la Casa Blanca alude a la vía diplomática, el Pentágono prepara múltiples alternativas que incluyen desde bombardeos adicionales hasta operaciones con tropas en tierra. Están previstos refuerzos de unos 2.500 marines y cerca de 3.000 paracaidistas de la 81ª División Aerotransportada, capacidades que podrían destinarse a asegurar el tránsito de buques, ocupar posiciones estratégicas como la isla de Jarg o, en el peor escenario, apoyar una invasión terrestre. Ese abanico de opciones mantiene el riesgo latente de un conflicto de mayor envergadura y de pérdidas humanas que afectarían políticamente al Gobierno estadounidense.
Tensiones con aliados y mensajes cruzados
En su discurso, Trump pidió a la OTAN y a China que escoltasen petroleros y criticó a los aliados por no hacer más; también se mofó de la promesa británica sobre portaaviones, calificándolos de inferiores a los estadounidenses. Estas críticas públicas evidencian fricciones con socios que Washington quisiera sumar al esfuerzo. Desde Teherán, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi denunció la contradicción entre ofrecimientos de negociación y el aumento de la presión militar, lo que complica cualquier confianza necesaria para cerrar un acuerdo.
Perspectivas y riesgos políticos
Trump ha afirmado en varias ocasiones que la campaña bélica va por delante de los plazos previstos, pero no hay fecha cierta para su finalización. Si la vía negociada prospera, la reapertura del estrecho de Ormuz y la reducción de tensiones aliviarán los mercados; si fracasa, la escalada militar puede prolongarse y generar consecuencias domésticas y electorales para la Casa Blanca. En ese contexto, la combinación de diplomacia indirecta, presiones militares y declaraciones públicas mantiene la crisis en un estado de tensión que dependerá de decisiones en los próximos días y de la capacidad real de las partes para sostener un acuerdo.
