Trump anunció una moratoria de dos semanas en los bombardeos si Irán permite el paso por el estrecho de Ormuz; Pakistán medió y Teherán describe la tregua como una victoria

En una decisión que frena por un tiempo las hostilidades, el presidente de Estados Unidos anunció la suspensión de los ataques previstos contra Irán por un periodo de catorce días, condicionada a la reapertura segura del estrecho de Ormuz. El anuncio, difundido a través de Truth Social, llegó poco antes de que venciera un ultimátum que había ido prorro-gándose desde hace semanas; la medida fue posible gracias a la mediación de funcionarios de Pakistán, que solicitaron una pausa para evitar una escalada inmediata.
Desde Teherán, medios oficiales y el Ministerio de Exteriores confirmaron un cese temporal de hostilidades «bajo condiciones especiales» y anunciaron que permitirán el tránsito por la vía marítima durante dos semanas, administrado por fuerzas iraníes, según declaró el diplomático Abbas Araghchi.
Israel aceptó una tregua limitada, aunque dejó claro que sus operaciones contra Hizbulah en Líbano no quedaban automáticamente incluidas.
Cláusulas y actores principales
El acuerdo exige que Irán garantice la «apertura completa, inmediata y segura» del estrecho de Ormuz para que Washington suspenda los bombardeos y ataques. En el comunicado presidencial se cita la intervención del primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif y del mariscal Asim Munir como facilitadores que pidieron a EE. UU. contener la fuerza prevista. Irán, por su parte, condiciona la reapertura a la coordinación con sus fuerzas armadas y a limitaciones técnicas acordadas durante la tregua.
La propuesta iraní y los puntos de fricción
Teherán presentó un plan de diez puntos que, según el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, recoge demandas como el levantamiento de sanciones impuestas desde la administración de George W. Bush y la continuidad del enriquecimiento de uranio. La Casa Blanca ha calificado la propuesta como una base negociadora, aunque parece improbable que acepte algunos puntos clave, como el reconocimiento sin condiciones del programa nuclear. Las conversaciones formales están previstas para comenzar en Islamabad a partir del 10 de abril, donde se intentará transformar la tregua en un acuerdo más duradero.
Impacto económico y contexto militar
La noticia de la tregua tuvo un efecto inmediato en los mercados: el barril de Brent cayó alrededor de un 12% hasta situarse cerca de los 100 dólares, y los futuros del S&P 500 subieron aproximadamente un 1,5%, reflejando alivio entre los inversores. Estos movimientos ocurren en medio de una guerra que ya llevaba 39 días y que ha generado volatilidad persistente desde el regreso de Trump al poder el 20 de enero de 2026, episodio que marcó un repunte de tensión geopolítica global.
Reacciones domésticas y acusaciones
En Estados Unidos, la decisión de postergar el ataque no ha estado exenta de críticas. Figuras conservadoras como la congresista Marjorie Taylor Greene exigieron medidas contundentes contra el presidente, invocando la 25ª enmienda por considerar que sus mensajes y amenazas de destruir infraestructura civil —centrales eléctricas, desalinizadoras y puentes— rozaban conductas inaceptables. También voces mediáticas próximas al movimiento de Trump advirtieron sobre riesgos legales por declaraciones que algunos calificaron de incitación a crímenes de guerra.
Fragilidad de la tregua y próximos pasos
Analistas advierten que el alto el fuego no supone el fin del conflicto: es un respiro con condiciones claras y puntos abiertos. Para que la tregua se convierta en una desescalada real, será necesario que EE. UU., Irán e Israel acuerden el cese efectivo de ataques y que las partes negocien las demandas sobre sanciones y el programa nuclear. La mediación de países como Pakistán, junto a menciones de actores como Egipto y Turquía, sugiere que existe voluntad internacional para consolidar un pacto, pero las diferencias sobre el levantamiento de sanciones y el reconocimiento del enriquecimiento hacen que el proceso sea delicado.
En resumen, la suspensión de hostilidades de dos semanas es un paso inicial que reduce la tensión inmediata y permite negociar sobre la base del plan de diez puntos. Sin embargo, la tregua es frágil: su éxito depende de acuerdos técnicos para asegurar el tráfico en el estrecho de Ormuz, de concesiones sobre sanciones y de la capacidad de las partes para evitar una nueva espiral de violencia.
