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Diálogo entre Irán y EE. UU. en Islamabad busca acuerdos mientras Ormuz y Líbano tensan la negociación

Negociadores de Irán y EE. UU. se reúnen en Islamabad en sesiones maratonianas; el control del estrecho de Ormuz y la liberación de activos iraníes marcan el debate mientras crece la violencia en el Líbano

Diálogo entre Irán y EE. UU. en Islamabad busca acuerdos mientras Ormuz y Líbano tensan la negociación

Las conversaciones directas entre Irán y EE. UU. se desarrollan en un clima de máxima discreción en Islamabad, con intercambios prolongados y mucha incertidumbre sobre su resultado. Las delegaciones, que incluyen a figuras como J.D. Vance, Jared Kushner y representantes del Pentágono por la parte estadounidense, y a autoridades como Mohamad Baqer Qalibaf y Abás Araqchí por la iraní, han ido alternando reuniones conjuntas y conversaciones separadas en el hotel donde se celebran las rondas.

En paralelo a la mesa negociadora, surgen versiones contrapuestas sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz: Washington informó del paso de buques para labores de desminado, mientras que fuentes iraníes lo han negado con rotundidad. Además, informaciones sobre la posible liberación de activos iraníes congelados, cifrados en miles de millones según algunas agencias, han sido objeto de aclaraciones y negaciones desde distintos frentes, lo que añade complejidad al avance de las conversaciones.

El contenido de las negociaciones y los puntos críticos

Los intercambios apuntan a una agenda centrada en el cese de hostilidades y en garantías para la navegación en puntos estratégicos. El control del estrecho de Ormuz aparece como eje de disputa: Estados Unidos plantea medidas para asegurar el tránsito marítimo y la retirada de minas, mientras Irán reclama soberanía y responsabilidades exclusivas de sus fuerzas armadas sobre esa vía. Esta discrepancia ha sido descrita por fuentes iraníes como exigencias demasiado ambiciosas, lo que ha provocado estancamientos en las sesiones.

Activos congelados y confianza mutua

Otro nudo técnico y político lo constituyen los activos financieros iraníes retenidos en el extranjero. Algunos medios han señalado que Washington habría acordado liberar fondos por valor de miles de millones, información que enfrenta declaraciones oficiales contradictorias: mientras se presenta como condición cumplida por intermediarios, portavoces estadounidenses han rehusado confirmarla. La discusión sobre estos recursos forma parte de un plan de diez puntos reivindicado por Teherán y de la negociación para verificar compromisos mutuos.

Contradicciones en el terreno y repercusiones regionales

Fuera de la sala de negociaciones, la situación se deteriora en partes del Levante. En el sur del Líbano se han registrado ataques que, según medios regionales, causaron al menos diez víctimas mortales, mientras persisten también incidentes en territorios palestinos. Estas acciones militares y los mensajes de líderes como Benjamin Netanyahu —quien ha reafirmado su intención de seguir combatiendo a Irán y sus aliados— complican el clima diplomático y ponen presión sobre los mediadores para que logren compromisos concretos.

Actores políticos y llamados a la calma

Organizaciones como Hezbolá y el movimiento Amal han pedido a sus seguidores evitar manifestaciones, citando un interés por la estabilidad interna. Al mismo tiempo, figuras internacionales como el papa y varios jefes de Estado han instado a poner fin a la violencia y a utilizar la vía del diálogo. Francia, por ejemplo, ha llamado a Irán a garantizar la libertad de navegación en Ormuz como condición para una desescalada sostenida.

Escenario y próximos pasos

Las reuniones se han prolongado hasta altas horas y no existe certeza sobre un cierre inmediato: las delegaciones han intercambiado documentos escritos y han vuelto a retomar el cara a cara tras breves pausas, en un intento por salvar diferencias de última hora. El ambiente sugiere que las conversaciones podrían continuar más allá de la jornada inicial y que cualquier avance dependerá tanto de concesiones técnicas —en materia de desminado y control marítimo— como de acuerdos políticos sobre sanciones y activos financieros.

Mientras tanto, observadores internacionales y medios esperan nuevas señales desde Islamabad, con la posibilidad de rondas adicionales. La combinación de disputas sobre el control del estrecho, la situación en el Líbano y la comunicación entre delegaciones marca un proceso incierto, donde la confianza y la verificación serán claves para transformar las conversaciones en acuerdos duraderos.


Contacto:
Marco Pellegrini

Periodista de viajes, 70+ paises. Reportajes e itinerarios fuera de ruta.