Galicia y Guadalupe forman un binomio piloto del programa SystR para probar medidas naturales como manglares, dunas y sensores marinos que luego se aplicarán a mayor escala en la cornisa cantábrica

El noroeste de la península y un archipiélago caribeño separan sus costas por miles de kilómetros, pero comparten retos que requieren respuestas similares. En el marco del programa europeo SystR (Accelerating Systemic Climate Adaptation Across Europe), coordinado desde el Centro Nacional de Investigación Científica Demokritos en Grecia, Galicia y la isla de Guadalupe han sido emparejadas para diseñar, ensayar y replicar soluciones basadas en la naturaleza orientadas a aumentar la resiliencia ante el cambio climático.
Esta colaboración plantea un intercambio directo de prácticas entre territorios con litoral, precipitaciones intensas y elevada humedad ambiental.
El proyecto y su alcance
El programa SystR está estructurado en seis localizaciones principales: tres pilotas y tres replicantes. Además de Galicia y Guadalupe, participan zonas como Banská Bystrica a orillas del río Hron (Eslovaquia) y Roma (Italia), mientras que las réplicas incluyen Estrasburgo (Francia) y la isla de Egaleo (Grecia).
SystR es un programa quinquenal (2026-2029) con un presupuesto asignado de 9,3 millones de euros, y reúne a 26 socios y 2 entidades afiliadas para testar respuestas coordinadas y conectadas frente a riesgos climáticos sistémicos.
De laboratorio a réplica: por qué Galicia y Guadalupe
La selección de Guadalupe —un archipiélago francés de cinco islas en las Antillas con aproximadamente 200.000 habitantes— y Galicia —con cerca de 2,7 millones de habitantes— responde a características comunes: litoral extenso, influencia atlántica, predominio de paisajes verdes y comunidades cuyas vidas y economías han girado tradicionalmente en torno al mar. Desde abril de 2026 ambas regiones mantienen el vínculo de ensayo-climático dentro de SystR, aprovechando la posibilidad de testar soluciones en una escala menor (Grande-Terre) y adaptarlas posteriormente a la realidad demográfica y territorial gallega.
Principios de trabajo
La estrategia prioriza la participación local y la co-diseño de medidas desde la autogobernanza, apoyada por herramientas digitales y monitorización. En Galicia, la Xunta, a través de la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático y con la colaboración tecnológica de la Universidad de Vigo, actúa como contraparte para adaptar y ampliar las pruebas desarrolladas en Guadalupe. El objetivo es construir una hoja de ruta local que conecte tradición, ecosistemas y tecnología para anticipar, adaptar y transformar territorios frente a riesgos futuros.
Medidas concretas que se ensayan
Entre las soluciones testadas destacan la restauración de manglares y sistemas dunares como barreras naturales frente al oleaje y la erosión, la protección y rehabilitación de ecosistemas marinos como arrecifes y pastos marinos, y la instalación de sistemas de monitorización marinos para anticipar cambios en las condiciones costeras. En el ámbito turístico se proponen medidas de bajo impacto —por ejemplo, prácticas para reducir el consumo de agua y fomentar un turismo regenerativo que compense huellas de carbono— adaptadas a flujos estivales hacia el norte peninsular.
Soluciones de paisaje para inundaciones
Un ejemplo ilustrativo planteado en las jornadas celebradas en la Cidade da Cultura (Santiago de Compostela) es diseñar meandros en cuencas urbanas: espacios que en verano funcionen como parques y en periodos de lluvia actúen como lagunas temporales para absorber crecidas, amortiguando inundaciones. La conselleira Ángeles Vázquez ha defendido la necesidad de enfoques que combinen visión estratégica, coordinación administrativa y participación social para transformar la resiliencia territorial.
Coordinación, financiación y próximos pasos
El proyecto suma actores locales, regionales y europeos para asegurar que las soluciones probadas sean transferibles y escalables. Además del papel de Demokritos como coordinador, la implicación de la Xunta y la Universidad de Vigo permitirá adaptar los prototipos isleños a la complejidad de una comunidad autónoma amplia. SystR prevé un seguimiento tecnológico y social continuo, con indicadores que medirán eficacia ecológica, beneficios para la comunidad y capacidad de réplica en otras zonas costeras europeas.
Balance y expectativas
La iniciativa pretende convertir retos compartidos en oportunidades de innovación: desde la restauración de dunas hasta redes de sensores marinos, pasando por prácticas turísticas sostenibles, el propósito es mostrar que las soluciones naturales pueden ser viables y escalables. Si los ensayos en Guadalupe demuestran su eficacia, Galicia se propone recibir y adaptar esas herramientas para consolidar su ruta hacia la neutralidad climática y fortalecer la protección de su litoral.
La colaboración ilustra cómo territorios separados por miles de kilómetros pueden aprender uno del otro mediante proyectos europeos que combinan ciencia, comunidad y políticas públicas. A corto y medio plazo, SystR ofrecerá lecciones prácticas sobre cómo integrar soluciones basadas en la naturaleza en planes de adaptación regionales, y servirá como modelo para otras zonas costeras que buscan reducir su vulnerabilidad al cambio climático.
