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La transformación de la prisión de Martutene a Zubieta: un nuevo enfoque penitenciario en el País Vasco

La prisión de Zubieta representa un avance en el tratamiento de los reclusos en el País Vasco, ofreciendo un entorno más humano y rehabilitador.

En el horizonte del País Vasco, se cierne un cambio significativo en su sistema penitenciario con la inminente apertura de la nueva prisión de Zubieta. Esta transformación llega en un momento donde la historia reciente de la región, marcada por el conflicto con ETA, plantea la necesidad de un enfoque más humano en el tratamiento de los reclusos.

La antigua prisión de Martutene, que ha sido testigo de décadas de historia turbulenta, cerrará sus puertas para dar paso a un nuevo modelo carcelario que busca priorizar la rehabilitación y la reintegración social.

Características de la nueva prisión

La prisión de Zubieta, que se inaugurará en los próximos meses, promete ofrecer condiciones mucho más adecuadas para los internos. Con un diseño moderno, las celdas tendrán un tamaño de 13 metros cuadrados, superando notablemente los espacios reducidos de Martutene. Este nuevo espacio no solo se limitará a ser un lugar de encarcelamiento, sino que se concebirá como un centro de rehabilitación que contará con instalaciones deportivas y recreativas.

Instalaciones y diseño

El complejo penitenciario de Zubieta se extiende sobre una superficie de 33,344 metros cuadrados y albergará un conjunto de módulos que facilitarán la diversidad de tratamientos para los internos. Entre las novedades destaca una piscina climatizada, que servirá tanto para actividades deportivas como para fines terapéuticos. Este diseño innovador no solo busca mejorar las condiciones de vida dentro de la prisión, sino que también responde a un concepto más amable del sistema penitenciario, promoviendo el bienestar y la salud mental de los reclusos.

El traslado de internos y sus implicaciones

A partir de mayo, comenzará el proceso de traslado de los internos de Martutene a Zubieta. Este movimiento no solo implica un cambio físico de ubicación, sino que representa un cambio en la filosofía del tratamiento penitenciario. Aunque la privación de libertad seguirá siendo la norma, el enfoque en la rehabilitación será más pronunciado. La consejera de Justicia del Gobierno vasco, María Jesús San José, ha enfatizado la importancia de preparar a estos individuos para su eventual reintegración en la sociedad.

Controversias y reacciones

A pesar del optimismo que rodea a este nuevo establecimiento, la decisión del Gobierno vasco de conceder semilibertad a ciertos presos, como el exjefe de ETA, Garikoitz Azpiazu, conocido como ‘Txeroki’, ha suscitado un amplio debate. Críticos sostienen que esta medida puede ser vista como una amnistía encubierta y argumentan que el rigor en la aplicación de las normas penales debe ser equilibrado con el respeto hacia las víctimas del terrorismo.

Un futuro incierto pero esperanzador

La construcción de la prisión de Zubieta, que ha costado alrededor de 94,7 millones de euros, es reflejo de un esfuerzo por modernizar el sistema penitenciario en el País Vasco. Sin embargo, el camino hacia una reintegración efectiva de los internos es complicado y requiere un enfoque delicado que contemple los sentimientos de las víctimas del terrorismo. La sociedad vasca, en su conjunto, parece estar en un proceso de evolución, donde la pluralidad y el respeto por todos los sectores se vuelven esenciales.

A medida que se aproxima la demolición de Martutene, que iniciará durante el primer semestre de 2027, la comunidad observa con atención cómo este cambio impactará en la vida de los internos y en la percepción pública de la justicia en el País Vasco. La transición a Zubieta no es solo un cambio de ubicación; es una oportunidad para redefinir un sistema que ha estado marcado por el dolor y la violencia, y para construir un futuro más compasivo y justo.


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