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María guardiola insiste en la investidura y retoma contactos con vox

María Guardiola se presenta al debate de investidura para intentar formar gobierno en Extremadura; Vox mantiene un 'no rotundo' salvo concesiones y el PSOE rechaza facilitar la investidura.

La política extremeña vive horas de negociación intensa. María Guardiola, candidata del Partido Popular en funciones, ha decidido avanzar hacia la sesión de investidura pese al rechazo público de Vox y la negativa del PSOE a facilitar su gobierno. Tras completar la ronda de contactos en la Asamblea de Extremadura, Guardiola presentó su voluntad de someter su programa a debate parlamentario con el objetivo declarado de desbloquear la situación institucional y evitar una repetición electoral.

El telón de fondo electoral es claro: en los comicios del 21 de diciembre el PP obtuvo el 43,2% de los votos y 29 escaños, frente a 18 del PSOE y 11 de Vox. Esa aritmética convierte al partido de Abascal en llave de la gobernabilidad, pero también sitúa la negociación en un terreno de tensiones sobre reparto de posiciones y cumplimiento del programa.

Las posiciones de los protagonistas

Por un lado, Guardiola sostiene que le corresponde intentar formar gobierno por ser la fuerza más votada y que su intención es ofrecer estabilidad a la comunidad. Ha trasladado a los grupos parlamentarios su propuesta programática y ha solicitado a distintos interlocutores —incluido el PSOE regional— una abstención que permita su investidura. Desde su perspectiva, la prioridad debe ser la continuidad de las políticas de crecimiento económico y empleo que, según su argumentación, han dado buenos resultados en la región.

En el otro extremo, Vox ha mostrado públicamente un «no rotundo» a apoyar la investidura si no se aceptan sus condiciones. El partido exige el cumplimiento íntegro de gran parte de su programa, mayor presencia en el Ejecutivo —incluyendo puestos en la cúpula de la Consejería y la vicepresidencia— y control sobre organismos autonómicos como Canal Extremadura. Vox mantiene la puerta abierta a negociar, pero su postura es de máxima exigencia: o se asumen sus prioridades programáticas o no facilitarán la gobernabilidad.

La respuesta del psoe y la crítica de otras fuerzas

El PSOE de Extremadura ha rechazado de forma rotunda la opción de abstenerse para facilitar la investidura del PP; desde Ferraz se mantiene la línea de no convertirse en «muleta» del nuevo Ejecutivo. Los socialistas sostienen que la candidata popular dilata los plazos y que la región está bloqueada por la incapacidad de cerrar acuerdos con Vox sin renunciar a principios básicos.

Asimismo, Unidas por Extremadura y otras fuerzas han calificado las negociaciones de «bochornosas» y señalan que la presión política se traduce en un escenario donde la gobernabilidad depende de concesiones que van más allá de un reparto de sillones: se discuten políticas en materia de igualdad, derechos LGTBI, subvenciones a organizaciones y control de medios públicos.

Presión del tiempo y posibles efectos

El calendario también pesa. El presidente de la Asamblea, Manuel Naharro, ha anunciado que elevará la candidatura de Guardiola a la Mesa de la Cámara y que, si no hay acuerdo antes, el pleno de investidura podría fijarse como fecha límite el 3 de marzo. Ese margen convierte cada contacto y cada documento intercambiado en una pieza relevante: tanto para evitar unas terceras elecciones en pocos años como para medir la capacidad de cada fuerza para ceder en puntos concretos.

Intentos de diálogo y líneas rojas

Guardiola afirma haber enviado recientemente un correo electrónico a Vox con documentación para retomar reuniones y que aún no ha recibido respuesta formal. En paralelo, ha explicado que las demandas del partido de Abascal —intenso control programático y presencia institucional elevada— resultan desproporcionadas para el PP, que defiende un acuerdo proporcional y basado en políticas compartidas en la mayoría de materias.

La líder popular advierte que el PP no puede «travestirse» en términos programáticos para acomodar la agenda de Vox, y reclama que el debate se centre en medidas concretas para la ciudadanía, no en la suma de puestos. Ese posicionamiento choca con la estrategia de Vox, que actúa desde una posición de ventaja aritmética y aparenta preferir tensar la cuerda ante la posibilidad de capitalizar electoralmente un eventual nuevo escrutinio.

Escenarios posibles

Frente a este escenario, hay varias salidas hipotéticas: un acuerdo entre PP y Vox con concesiones que podrían incorporar a miembros de esta formación al Ejecutivo; una abstención socialista improbable según las señales actuales; o la celebración de nuevas elecciones si ninguna de las partes cede lo suficiente. Guardiola sostiene que su presentación a la investidura busca ofrecer a la Asamblea la oportunidad de decidir y, sobre todo, poner fin al estancamiento institucional que, según ella, perjudica a Extremadura.

En síntesis, la región afronta días decisivos donde se medirán la voluntad de pacto de cada partido y la capacidad de priorizar la gobernabilidad sobre intereses partisanos. La negociación entre PP y Vox, las llamadas a una abstención del PSOE y la fecha límite del 3 de marzo configuran el calendario que marcará si Extremadura evita o no unas nuevas elecciones.


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Marco TechExpert

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