Sánchez propone frenar la carrera nuclear, apuesta por fortalecer el pilar europeo en defensa y advierte sobre los riesgos económicos y morales de duplicar el gasto militar

En la Conference de Seguridad de Múnich, el presidente del Gobierno español hizo un posicionamiento claro: rechazo al rearme nuclear y oposición a llevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB. Desde su intervención, Sánchez defendió que la disuasión nuclear es una opción demasiado costosa y demasiado arriesgada, recordando lecciones históricas y señalando la necesidad de priorizar la cooperación multilateral.
Además, relacionó la amenaza nuclear con nuevas incertidumbres tecnológicas como la inteligencia artificial, y apeló a la firma de un nuevo tratado START para reducir arsenales estratégicos y evitar una nueva carrera armamentística.
Por qué España se opone al rearme nuclear
Sánchez argumentó que mantener o ampliar armas nucleares implica inversiones públicas de gran magnitud y riesgos que no pueden asumirse sin garantías absolutas. En su intervención recordó episodios del pasado en que fallos técnicos o humanos casi desencadenan confrontaciones extremas entre bloques, y subrayó que los predecesores europeos comprendieron que la disuasión total exige un margen de error nulo. Por ello, defendió que la alternativa debe ser el fortalecimiento de mecanismos de control, desarme negociado y cooperación entre potencias para reducir la probabilidad de una catástrofe global.
La postura frente al aumento del gasto y la dependencia industrial
Respecto a la propuesta de incrementar el gasto militar hasta el 5% del PIB, Sánchez mostró reservas sobre los efectos prácticos: más recursos destinados a compras y programas pueden afianzar la dependencia de los aliados y de la industria de defensa estadounidense. Aclaró que España ya ha incrementado su gasto en años recientes y aumentado su contribución en misiones internacionales, pero que la clave no es solo cuánto se gasta sino cómo y con quién. Planteó la alternativa de coordinar inversiones en clave europea, desarrollar capacidades conjuntas y priorizar la eficiencia y la autonomía estratégica frente a decisiones unilaterales dictadas desde fuera del continente.
Propuesta de un ejército europeo y cooperación coordinada
El presidente abogó por construir una capacidad militar europea articulada: no como un proyecto futuro lejano, sino como una prioridad inmediata. La idea consiste en consolidar un pilar europeo dentro de la OTAN, impulsar programas conjuntos de adquisición y fabricación, y evitar que cada país duplique esfuerzos que beneficien principalmente a proveedores externos. Sánchez ofreció la disposición de España a aportar recursos y personal para proyectos compartidos, insistiendo en que la coordinación reducirá gastos ineficientes y fortalecerá la soberanía estratégica del bloque.
Multilateralismo, derechos humanos y doble rasero
En su intervención, Sánchez vinculó la seguridad con la coherencia política: reclamó un enfoque multilateral y criticó el doble rasero al abordar conflictos internacionales. Señaló que la defensa de la integridad territorial debe aplicarse de manera consistente, mencionando tanto Ucrania como Gaza y Cisjordania. Afirmó que la influencia occidental en el sur global es clave para la estabilidad y que obviar temas como el clima o la salud global socava la credibilidad europea. En este marco, pidió reforzar instituciones como la ONU y promover valores de solidaridad y cooperación como elemento esencial de seguridad colectiva.
Llamamiento a la responsabilidad ante nuevas tensiones
Sánchez también advirtió sobre el contexto geopolítico: la reanudación del rearme por parte de potencias nucleares y la incertidumbre tecnológica hacen más urgente una respuesta coordinada. Solicitó humildemente a los estados armados que frenen la expansión de sus arsenales y vuelvan a la mesa de negociación para sellar acuerdos verificables. Concretó que el dinero destinado a programas nucleares podría aplicarse a problemas sociales y globales, y que el verdadero rearme urgente debería ser moral: recuperar la confianza mutua, la diplomacia eficaz y mecanismos que reduzcan la probabilidad de errores catastróficos.
