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Plan económico de la Complutense plantea recortes en profesorado y titulaciones

La UCM presenta un plan económico financiero para 2026-2028 que prioriza ahorro y reestructuración: menos profesorado, reducción de asignaturas optativas y evaluación de grados con baja demanda.

La Universidad Complutense de Madrid ha dado a conocer un documento de 57 páginas que propone medidas de ajuste para el periodo 2026-2028. El texto —descrito por el rectorado como un plan económico financiero— articula recortes en plantilla, ofertas académicas y partidas operativas, y nace en un contexto complejo: la institución debe afrontar la devolución de un préstamo de 34,5 millones y otros 4,1 millones en intereses, registra descubiertos y acusa un desfase entre ingresos y gastos.

El anuncio llega tras meses de trabajo interno y en un momento político convulso, con el cese del consejero de Educación, Emilio Viciana, y el nombramiento de Mercedes Zarzalejo en la Consejería de la Comunidad de Madrid. La comunidad universitaria ha reaccionado con alarma porque las propuestas modifican la estructura académica y administrativa que ha definido a la Complutense durante décadas.

Diagnóstico financiero y causas internas

El documento reconoce que desde 2019 la UCM ha gastado más en sueldos de lo que ingresaba, generando un descubierto de 38,4 millones en 2026. Además, las transferencias corrientes de la Comunidad de Madrid solo han aumentado un 5% desde 2007 mientras que la inflación acumuló un 44%, lo que ha comprimido la capacidad financiera de la institución. La universidad admite errores en previsiones y en el control de gastos no previstos, y señala que hasta 2026 no se realizó un seguimiento contable suficientemente riguroso que permitiera detectar el desfase entre ingresos y gastos en financiación afectada.

Diagnóstico interno frente a factores externos

En el diagnóstico la UCM combina autocrítica y elude señalar explícitamente a la Comunidad de Madrid como responsable principal, pese a las denuncias de infrafinanciación por parte de rectores y alumnado. El rectorado defiende que se trata de un ajuste progresivo y no de un plan de recorte radical, aunque las cifras previstas para reducir gastos y equilibrar cuentas mantienen a la comunidad académica en un estado de incertidumbre.

Medidas previstas: personal, títulos y docencia

Las medidas afectan a tres ámbitos clave: el profesorado, la oferta de asignaturas y la estructura de titulaciones. La UCM propone limitar las convocatorias para acceder a cuerpos docentes (profesor titular y catedrático), lo que pospondría promociones y dejaría a cientos de investigadores en una situación de espera. Se calcula que las jubilaciones —unos 40 docentes al año de media más 20 excedencias— reducirán el gasto en 21,3 millones. En paralelo, el personal de administración y servicios verá una reposición mínima, con ahorros estimados en 11,81 millones.

Oferta académica y horas de docencia

El plan ya ha impactado en la programación: la oferta de optativas se ha reducido y las horas impartidas descendieron un 5,7% en el último curso, lo que supuso 62.164 horas menos. El rectorado anuncia estudios de viabilidad para grados con baja demanda y no considerados estratégicos; de hecho, comisiones internas llevan año y medio analizando titulaciones y han decidido cerrar al menos dos másteres en la última tanda. Cada facultad valorará aumentar el número de estudiantes por aula como fórmula de eficiencia.

Impacto en investigación, servicios y respuesta social

La poda presupuestaria alcanza también a la investigación propia y a los servicios que sostienen la vida universitaria. Se suspendieron ayudas a grupos del programa de investigación propio de la UCM, proyectos de calidad docente, becas, convocatorias de movilidad, licencias de software y suscripciones a revistas científicas. Los recortes en partidas de decanatos y departamentos mantienen un ajuste del 35% y comprometen actividades habituales en museos, voluntariado y formación permanente.

Las reacciones no se han hecho esperar: representantes universitarios describen el plan como un ataque a la masa crítica que caracteriza a la Complutense y advierten del riesgo de transformar el centro hacia un modelo de universidad privada, con menos investigación y servicios públicos. La indignación mantiene viva la amenaza de nuevas movilizaciones y huelgas convocadas por plataformas en defensa de la universidad pública, que consideran el plan un chantaje derivado de la falta de inversión por parte de la Comunidad de Madrid.

Perspectivas y dilemas políticos

La gestión financiera y las decisiones académicas han tomado ahora un cariz político. Varios decanos y la comunidad académica reclaman que el problema trasciende lo técnico y exige respuestas políticas, incluso recurriendo a los tribunales para defender derechos. Mientras, el rector asegura que está previsto contar con presupuestos en 2026 y explora fórmulas para renegociar la financiación, aunque muchos en el campus dudan de que las medidas puedan aplicarse sin erosionar la oferta educativa y la investigación de la Complutense.

La hoja de ruta plantea decisiones inmediatas y dilemas de largo alcance que marcarán la vida universitaria en los próximos ejercicios.


Contacto:
Francesca Neri

Formación académica de excelencia en innovación y management, hoy analista de las tendencias que moldearán los próximos años. Predijo el ascenso de tecnologías cuando otros aún las ignoraban. El futuro no se adivina, se estudia.