La dirección nacional del PP pide responsabilidad y discreción en las conversaciones con Vox en Extremadura ante la proximidad de la investidura de María Guardiola y las exigencias de la formación de Abascal.

La dirección nacional del Partido Popular ha lanzado un mensaje claro: en la negociación con Vox en Extremadura hace falta menos exposición mediática y más trabajo de mesa. En la rueda de prensa desde la sede de la calle Génova, la vicesecretaria de Sanidad y Política Social, Carmen Fúnez, pidió discreción y responsabilidad mientras los líderes autonómicos dirimen los apoyos necesarios para la investidura.
La advertencia se produce tras una entrevista de la presidenta en funciones, María Guardiola, en OKDiario, donde defendió que su feminismo coincide con el de Vox, una afirmación que encendió las alarmas en el partido y reactivó las exigencias de manejar las conversaciones con calma.
La dirección popular rehúye la teatralidad y subraya la necesidad de medir los mensajes públicos para respetar la carga de responsabilidad que aporta el resultado electoral.
Un llamamiento a la calma desde Génova
En la comparecencia, Carmen Fúnez expresó que «sobra ruido y falta trabajo serio alrededor de una mesa», una fórmula que resume la petición de la cúpula a las direcciones autonómicas implicadas. El énfasis en la discreción pretende limitar filtraciones y titulares que, según la dirección, complican el diálogo y dificultan alcanzar acuerdos proporcionados al resultado electoral. Fuentes internas del PP recalcan que lo prioritario es rebajar la tensión pública y centrarse en las condiciones concretas de un posible pacto de gobierno.
Qué piden desde la dirección nacional
Además de pedir contención informativa, Génova reclama que se respete la proporcionalidad en la distribución de cargos y responsabilidades. En su relato interno, el PP sostiene que Vox no puede imponer la entrada en el Ejecutivo regional con la totalidad de sus demandas; entre ellas, según el PP, la formación de Santiago Abascal reclama cuatro consejerías clave y la primera vicepresidencia, así como el cumplimiento íntegro de su programa electoral, condiciones que la dirección considera inasumibles si se aceptan sin matices.
La tensión entre el perfil mediático y la negociación técnica
El choque entre estrategia comunicativa y negociación técnica se hace visible en Extremadura. Guardiola, que obtuvo una mayoría relativa tras las elecciones del pasado 22 de diciembre y aspira a ser investida, ha alternado reproches públicos a Vox con gestos orientados a aproximar posiciones. Esa alternancia ha generado inquietud en Génova, que reclama que las conversaciones se desarrollen «en mesas» y no en titulares. El PP recuerda que la expectativa ciudadana es un diálogo responsable que traduzca los votos en gobernabilidad sin teatralizar cada paso.
La postura de Guardiola y las matizaciones
Tras la repercusión de sus palabras sobre el feminismo, Guardiola matizó afirmaciones y defendió su compromiso con políticas de igualdad en la comunidad, remarcando actuaciones como la creación de centros de atención y medidas contra la violencia machista. La dirección nacional, sin embargo, reclama coherencia entre la retórica pública y las condiciones que se negocian, para que cualquier acuerdo refleje los principios y objetivos del partido.
Líneas rojas, cesiones y el margen para un pacto
En el tablero político, el PP mantiene que no está dispuesto a «travestirse» de Vox, expresión empleada en un momento de tensión, aunque con el paso de las semanas ha mostrado mayor flexibilidad para acercar posiciones de cara a la votación de investidura prevista. Feijóo y la dirección nacional han evitado intervenir de forma directa en las negociaciones, delegando la responsabilidad en los líderes autonómicos como Guardiola y su homólogo en Aragón, con la idea de que los acuerdos surjan de quienes conocen el terreno.
El calendario y las exigencias de Vox —según fuentes populares, la petición de ministerios singulares y la aplicación de su programa completo— condicionan las maniobras. A medida que se acerca la fecha límite para la investidura, la mesa de negociación se convierte en el espacio determinante: la intención declarada desde Génova es que cualquier pacto respete la proporcionalidad del resultado y los principios del PP, evitando concesiones que supongan renuncias programáticas sustantivas.
Implicaciones políticas y próximas etapas
Si las conversaciones fructifican, el PP podrá conformar un Ejecutivo autonómico estable; si no, la confrontación pública puede alargar la incertidumbre e impactar en la percepción ciudadana. La dirección nacional apuesta por cierres discretos y documentos de consenso que faciliten gobernabilidad sin sacrificar identidad política. En las próximas semanas, la atención se centrará en las mesas de negociación y en la capacidad de los líderes regionales para cerrar acuerdos que permitan la investidura sin transformar la naturaleza del proyecto popular.
El objetivo es despejar la investidura con garantías de coherencia y proporcionalidad, manteniendo la integridad de las políticas del partido frente a exigencias que consideran excesivas.
