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Cómo Rufián y Delgado proponen sumar provincia a provincia para derrotar a la ultraderecha

Rufián y Delgado plantean una estrategia práctica para que las fuerzas de izquierda no se anulen entre sí: análisis territorial, puntos comunes y campaña coordinada provincia a provincia

La conversación pública entre Gabriel Rufián y Emilio Delgado volvió a centrar el debate sobre la capacidad de la izquierda para reconectar con los barrios y frenar el avance de la ultraderecha. En un encuentro multitudinario, los dos políticos expusieron una propuesta marcada por el pragmatismo: abandonar rivalidades estériles y diseñar una estrategia conjunta, territorio por territorio, que maximice escaños frente a Vox.

El acto puso sobre la mesa dos ideas claras: por un lado, la necesidad de recuperar presencia en distritos obreros donde la izquierda ha perdido terreno; por otro, la urgencia de pactos tácticos que eviten la dispersión del voto. Ambos oradores insistieron en que la movilización social y la comunicación política deben acompañar cualquier fórmula de confluencia.

Diagnóstico: barrios, alcance y pérdida de banderas

Delgado describió un mapa electoral en el que la izquierda ha perdido capacidad de alcance en ámbitos rurales y periféricos, y en zonas urbanas con problemas de convivencia. Según su exposición, hay dos símbolos resignificados por la derecha: la libertad y la seguridad. En su opinión, eso explica por qué parte del electorado obrero se ha despegado: la izquierda no ha hablado con claridad sobre las inquietudes cotidianas de muchas familias.

Con ejemplos de primera mano, el diputado madrileño defendió que quien no reconoce problemas reales de barrio difícil no conoce la experiencia de quien vive en ellos. Por ese motivo propuso combinar propuestas políticas con mensajes que conecten con las preocupaciones reales: desde la seguridad en plazas y calles hasta la defensa de servicios públicos. En su intervención subrayó la importancia de que la militancia participe en la definición de un proyecto común, no solo las direcciones.

Estrategia: sumar por provincias

Rufián planteó un método que rompe con la lógica de competir en todos los frentes: análisis provincia por provincia para decidir qué fuerza de la izquierda tiene más posibilidades de arrebatar escaños a la ultraderecha. No propuso borrar identidades, sino coordinar candidaturas y priorizar resultados electorales frente a purismos ideológicos.

Su formulación incluida: establecer tres o cuatro acuerdos programáticos que unan a las distintas formaciones, crear mecanismos de coordinación parlamentaria y decidir, en cada circunscripción, qué candidatura tiene más probabilidades de sumar. La lógica es práctica: si varias listas dividen el voto en una circunscripción pequeña, pierde la izquierda y gana la derecha.

Preguntas clave y renuncias

Rufián desafió al resto de fuerzas a responder a preguntas concretas: ¿quién se presenta en Girona, en Sevilla, en A Coruña, en Valencia? La cuestión, explicó, no es renunciar a siglas sino elegir dónde concentrar fuerzas para evitar la autodestrucción electoral. Este planteamiento obliga a un ejercicio de priorización y a aceptar renuncias tácticas en favor de un objetivo mayor: recuperar escaños y frenar a la ultraderecha.

Movilización y política cotidiana

Más allá del diseño electoral, ambos insistieron en que la unidad necesita base social: juventud de barrio, trabajadores y vecindarios deben sentirse llamados a participar. Delgado insistió en que cualquier coalición debe dialogar con la militancia para que la propuesta tenga anclaje social; sin ese impulso, las fórmulas serán frágiles.

La convocatoria a la movilización incluye también un componente comunicativo: ofrecer mensajes sencillos sobre seguridad, empleo y justicia social que no renuncien a los principios de la izquierda pero que hablen el mismo lenguaje que las personas que viven en barrios con dificultades. La combinación de estrategia electoral y trabajo de base fue presentada como imprescindible para cualquier éxito futuro.

Escenario político y retos

El debate dejó otras incógnitas sobre la mesa: la capacidad de cohesión entre diferentes organizaciones, la reacción de las direcciones nacionales y el encaje con proyectos ya en marcha. También aparece el reto interno de dar respuesta a críticas y ataques mediáticos, y de lograr acuerdos prácticos sin caer en la desconfianza mutua.

La propuesta combina pragmatismo, acción territorial y un llamado a la movilización que pretende transformar la percepción ciudadana sobre la capacidad de la izquierda para gobernar y proteger derechos.


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Alessandro Bianchi

Ha lanzado productos tech usados por millones y otros que fracasaron miserablemente. Esa es la diferencia entre él y quienes escriben de tecnología habiéndola solo leído: conoce el sabor del éxito y el del pivot de las 3 de la mañana. Cero hype, solo sustancia.