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El Ejecutivo hace públicos 153 PDFs del 23-F tras el fallecimiento de Antonio Tejero

El fallecimiento de Antonio Tejero coincide con la difusión por el Ejecutivo de 153 PDFs relacionados con el intento de golpe del 23-F; el material, disponible desde el 25/02/2026, procede de varios ministerios y del antiguo CESID y busca cerrar lagunas históricas sin abrir el sumario judicial

La noticia del fallecimiento de Antonio Tejero se produjo en paralelo a otro acontecimiento político de calado: el Gobierno hizo públicos 153 documentos clasificados sobre el intento de golpe del 23-F. Según el Ejecutivo, ese paquete documental procede de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, así como del antiguo CESID, antecedente del actual CNI.

La publicación se realizó en la web de La Moncloa y quedó asociada a las decisiones adoptadas en el Consejo de Ministros del día 25/02/.

El alcance real de la filtración documental y su capacidad para arrojar luz sobre episodios pendientes sigue siendo objeto de debate.

El Gobierno sostiene que la desclasificación responde a una demanda sostenida por historiadores y agentes políticos, y que ya no subsisten razones de seguridad nacional que justifiquen mantener ese material en secreto. No obstante, algunas limitaciones formales condicionan lo que finalmente se hace público.

Qué contiene y qué no incluye el paquete documental

El gobierno ha presentado la desclasificación como un conjunto de 153 «unidades documentales» publicadas en formato PDF. A falta de un desglose página por página, se esperan informes, transcripciones de conversaciones registradas durante la jornada y posibles fotografías asociadas a los hechos. En cambio, fuentes oficiales han descartado que este lote incorpore audios o vídeos inéditos.

Una precisión clave: la publicación no incluye el sumario judicial que instruyó la causa contra los responsables del golpe, como Tejero, Armada o Milans del Bosch. Ese expediente nunca fue parte del material clasificado bajo la custodia del Ejecutivo; corresponde al Tribunal Supremo y, por tanto, sigue fuera del alcance de la desclasificación. La distinción evita confusiones sobre el tipo de archivos ahora accesibles.

Origen, formato y expectativas historiográficas

La procedencia de los documentos —tres ministerios y el antiguo CESID— sugiere heterogeneidad en la naturaleza de los archivos: desde comunicaciones diplomáticas hasta evaluaciones internas de Defensa o notas de inteligencia. El Gobierno ha explicado que difundirá «todo lo localizado hasta ahora», pero el valor histórico dependerá del detalle de cada unidad documental y de la labor de contextualización de investigadores y periodistas.

¿Qué aportarán estas piezas?

En la mejor de las hipótesis, los PDFs permitirán reconstruir decisiones tomadas en horas clave, clarificar la implicación de determinados mandos y acotar zonas grises que han alimentado teorías durante décadas. No obstante, sin audios ni vídeos, muchos análisis tendrán que sostenerse en textos y fotografías, lo que limita la posibilidad de obtener pruebas concluyentes que modifiquen radicalmente el relato ya conocido.

Limitaciones y formatos

La ausencia de material audiovisual y la falta de información sobre la extensión de cada unidad documental plantean incertidumbres: el volumen total de páginas y la presencia de documentos inéditos de alto valor siguen siendo incógnitas. Expertos advierten que la simple publicación en PDF no basta: hace falta catálogo, índices y trabajo crítico para que el archivo cumpla una función esclarecedora.

Lectura política y memoria democrática

La operación de desclasificación ha sido defendida por el Ejecutivo como una medida de memoria democrática y de lucha contra la desinformación. La portavoz del Gobierno ha sostenido que 45 años constituyen un plazo suficiente para levantar el secreto y que la decisión contribuye a cerrar una anomalía en el acceso a documentación sensible del Estado. En paralelo, el anuncio tiene una clara dimensión simbólica: pretende fijar una versión documentada frente a reinterpretaciones interesadas.

En el debate público se concentran preguntas concretas, por ejemplo sobre el papel desempeñado por la Corona en aquella jornada. El Gobierno informó a Zarzuela de sus planes de desclasificación, aunque sin ofrecer muchos detalles previos. Sea como fuere, la trascendencia de esta iniciativa dependerá menos del gesto institucional y más del contenido preciso de los PDFs y de la capacidad de la comunidad científica y mediática para interpretarlos con rigor.

Reacciones y próxima fase

La publicación abre una nueva fase en la investigación historiográfica del 23-F: tras la difusión inicial, vendrá el análisis pormenorizado de cada documento, la confrontación con testimonios ya conocidos y, posiblemente, nuevas solicitudes de apertura adicional de archivos. Para algunos partidos y colectivos, la medida no agota las demandas de verdad y reparación; para otros, representa un paso relevante en la transparencia del Estado.

Mientras tanto, la coincidencia entre la muerte de Tejero y la puesta en línea de los documentos añade un matiz simbólico a la jornada del 25/02/un cierre biográfico y una apertura documental que invitan a revisar, con fuentes ahora accesibles, uno de los episodios más traumáticos de la transición española.


Contacto:
Max Torriani

Quince años en redacciones de los principales grupos mediáticos nacionales, hasta el día en que prefirió la libertad al sueldo fijo. Hoy escribe lo que piensa sin filtros corporativos, pero con la disciplina de quien aprendió el oficio en las trincheras de las breaking news. Sus editoriales generan debate: es exactamente lo que quiere.