Vecinos de Montecarmelo consiguen que el Ayuntamiento suprima la base del Selur y transforme parte de la parcela en un parque

El 11/03/2026 el Ayuntamiento de Madrid anunció un giro en el plan para la parcela destinada al cantón de Montecarmelo. Según lo explicado por el presidente de la Junta de Distrito de Fuencarral-El Pardo, José Antonio Martínez-Páramo, el Consistorio renuncia a gran parte del proyecto original y mantiene una propuesta reducida que combina vestuarios y una zona verde.
La comunicación, actualizada el 12/03/2026, responde a meses de protesta vecinal y a investigaciones iniciadas fuera del ámbito municipal.
Los habitantes del barrio habían llevado su protesta hasta instancias europeas y reclamaban que la cercanía del equipamiento a viviendas y a tres centros escolares suponía un riesgo para la convivencia.
La noticia ha sido recibida con alivio parcial, pero también con escepticismo: los residentes piden por escrito el compromiso del Ayuntamiento y exigen que el nuevo proyecto se remita al juzgado que investiga la obra.
La decisión del Ayuntamiento
El cambio de rumbo anunciado por el equipo municipal supone, en términos prácticos, la eliminación de la base prevista del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur) en la parcela. El concejal argumentó durante la sesión de la Junta de Distrito que se dejarán atrás componentes como talleres, gasineras, silos o compactadoras, elementos que habían generado la mayor parte de la controversia. El Ayuntamiento asegura que la instalación final se limitará a lo estrictamente necesario para la operativa de limpieza urbana.
Qué implica el nuevo proyecto
En lo concreto, la antigua parcela de 14.000 metros cuadrados se reducirá hasta lo imprescindible para alojar vestuarios para 30 operarios, espacios para los carritos y unas 24 plazas de aparcamiento. El resto del terreno se destinará a una zona ajardinada pensada para uso vecinal. Esta configuración pretende compatibilizar las necesidades del servicio de limpieza con la demanda social de más áreas verdes y menor impacto industrial en el barrio.
Dimensiones y servicios
El proyecto remozado mantiene una huella mucho menor que la inicialmente proyectada. Se prioriza la gestión de turnos y el almacenamiento básico frente a los usos industriales: no habrá maquinaria pesada ni puntos de repostaje en la parcela. Según fuentes municipales, la operación diseñada incluirá únicamente los elementos indispensables para que el personal realice su labor diaria, evitando instalaciones que pudieran generar ruido o emisiones.
Limitaciones técnicas y operativas
Aunque el Ayuntamiento ha declarado la supresión de equipos y unidades potencialmente conflictivos, deja claro que conservará una funcionalidad mínima para el servicio de limpieza. Esta solución pretende garantizar la continuidad del servicio municipal sin sacrificar la tranquilidad del entorno. El término cantón aquí queda reconvertido en un espacio de escala reducida y de menor carga técnica, orientado a operatividad y a menor impacto ambiental y social.
Reacción vecinal y judicial
Los vecinos que protagonizaron las movilizaciones durante los últimos tres años recibieron el anuncio como una victoria parcial. Organizaciones vecinales habían elevado la cuestión a la comisión de peticiones del Parlamento Europeo, que aceptó tramitar la queja por la proximidad de la obra a viviendas y tres centros educativos. A pesar de la respuesta municipal, las plataformas insisten en obtener un documento oficial que detalle las renuncias y que se registre ante el juzgado que sigue la causa.
Dudas y exigencias
La oposición política y los propios colectivos vecinales han expresado reservas sobre la capacidad del Ayuntamiento para cumplir este compromiso a largo plazo. Solicitan, además, que cualquier modificación del proyecto se formalice por escrito y se notifique a la autoridad judicial que investiga la construcción. El concejal Martínez-Páramo se ofreció a trasladar por escrito el acuerdo, pero los vecinos quieren garantías jurídicas que impidan futuras ampliaciones.
Perspectivas y próximos pasos
El anuncio abre una nueva fase de diálogo entre la administración y la ciudadanía, con puntos pendientes por resolver: la entrega de la documentación, la supervisión del proyecto reducido y la fiscalización del uso final del suelo. Mientras tanto, la promesa municipal de no instalar la base del Selur y de no construir otros cantones en Montecarmelo deberá traducirse en planos, licencias y actas registradas para que la comunidad dé por zanjado el conflicto.
En el corto plazo, lo determinante será la concreción técnica y legal de lo comunicado: que se incorpore por escrito la renuncia a equipos conflictivos y que se confirme ante el juzgado la transformación de la parcela en un espacio que combine vestuarios y zona verde. Solo así los vecinos podrían considerar la movilización como un éxito completo y el barrio recuperar la tranquilidad que demandaba.
