Podemos anuncia que irá en solitario en Andalucía y evita una reconciliación con el resto de la izquierda, mientras Por Andalucía avanza con su propio proyecto

La posibilidad de que las elecciones autonómicas de Andalucía se celebren el 31 de mayo ha reactivado una disputa interna que parecía amortiguada tras los procesos autonómicos de los últimos meses. Frente a voces que planteaban una reflexión tras los malos resultados en otras comunidades, la dirección nacional de Podemos ha decidido mantener una estrategia clara: concurrir de forma independiente, incorporando a sus listas a Alianza Verde y rechazando cualquier acercamiento pactado que incluya al Movimiento Sumar.
Ese posicionamiento choca con la opción preferida por varias fuerzas andaluzas, que llevan meses construyendo una coalición bajo la marca Por Andalucía. Desde la Ejecutiva estatal se argumenta que hay actores que han permitido que el PSOE actúe sin presiones y se han alejado de políticas netamente de izquierdas; una crítica directa, sin matices, a la dinámica que atribuyen a Sumar.
La tensión entre la estrategia nacional y la voluntad de la federación regional vuelve a poner en primer plano la pregunta sobre la unidad de la izquierda en el sur.
La defensa de la línea de Belarra y el rechazo a Sumar
Desde la bancada del Congreso, la secretaria general Ione Belarra ha expresado su oposición a lo que califica como la operación Sumar, señalando que la izquierda ha perdido capacidad transformadora si no articula una alternativa sólida. Aunque figuras como el portavoz Pablo Fernández habían sugerido la necesidad de una reflexión colectiva, la conclusión de la dirección morada es nítida: no habrá conciliación que implique a fuerzas que, según ellos, blanden concesiones al PSOE. En su análisis se recuerda que cuando Podemos tuvo mayor fuerza fue capaz de condicionar al Gobierno y de movilizar a un electorado que, en opinión de la formación, Pedro Sánchez no logra atraer; un argumento que justifica mantener una candidatura propia en Andalucía.
Por Andalucía no espera y presenta un proyecto alternativo
En Sevilla, la coalición liderada por Antonio Maíllo ha dejado claro que no va a aguardar a la decisión estatal. Por Andalucía ya reúne a IU, Movimiento Sumar, Verdes Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz y trabaja en un programa que pretende marcar diferencias claras con el Gobierno autonómico actual. La apuesta de Maíllo pasa por ejercer presión al PSOE regional y por intentar captar a votantes que han abandonado las urnas: su objetivo es movilizar a quienes permanecen en la abstención mediante propuestas que refuercen los servicios públicos y recuperen un discurso de izquierda creíble.
Prioridades programáticas y propuestas
El borrador de campaña de Por Andalucía incluye medidas enfocadas a la sanidad pública, la educación y la dependencia, con propuestas concretas para frenar lo que definieron como procesos de privatización. Entre las iniciativas más destacadas figura un llamamiento a limitar la doble actividad de profesionales sanitarios entre la pública y la privada, la recuperación de una banca pública, mecanismos para intervenir los precios de la vivienda y planes contra la despoblación en zonas rurales. Estas medidas buscan ofrecer una alternativa tangible frente a la gestión actual y recuperar el vínculo con sectores sociales afectados por los recortes.
Fricciones internas y el papel de la federación andaluza
La distancia entre la dirección estatal y la federación andaluza de Podemos se ha mostrado en movimientos concretos: campañas y precandidaturas impulsadas desde Madrid que no coinciden con la hoja de ruta local, ausencias en actos clave y manifiestos por la unidad respaldados por dirigentes regionales como el exdiputado Diego Cañamero. La coordinadora autonómica ha abogado por la confluencia y por no repetir el esquema de rupturas que en el pasado dejó fuera a la formación en acuerdos electorales; pese a ello, la decisión definitiva de la cúpula nacional, comunicada por Belarra, ha generado inquietud sobre cómo evolucionará la relación entre las dos instancias en las próximas semanas.
Repercusiones para el escenario nacional
En el plano estatal, la semana plantea otra batalla: la inclusión de medidas como la prórroga de contratos de alquiler en decretos de carácter anticrisis suscita tensiones entre socios. El PSOE ha mostrado cautela ante propuestas que podrían poner en riesgo apoyos parlamentarios clave, y en ese contexto es probable que algunas de las demandas de IU y Movimiento Sumar no se incorporen en el próximo Consejo de Ministros extraordinario. La falta de unidad en las fórmulas electorales en autonomías como Andalucía puede tener efecto espejo sobre la capacidad de presión de la izquierda dentro del Gobierno.
En resumen, el calendario autonómico, la estrategia de la dirección de Podemos y la respuesta de la coalición Por Andalucía dibujan un pulso político decisivo: por un lado, la insistencia en concurrir en solitario como vía para recuperar identidad y electorado; por otro, la apuesta regional por sumar fuerzas y presentar un proyecto colectivo que no dependa exclusivamente de la estrategia estatal. La resolución de este conflicto tendrá impacto inmediato en la campaña andaluza y podría marcar la pauta para la relación entre las fuerzas de la izquierda en el ciclo electoral que viene.
