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Fin de los asientos hereditarios en la Cámara de los Lores: cambios y reacciones

La aprobación de la ley de 2026 elimina los 92 asientos heredados en la Cámara de los Lores, desatando debates sobre legitimidad, transiciones y un posible rediseño completo del órgano legislativo

El Parlamento británico ha aprobado la House of Lords (Hereditary Peers) Act de 2026, una norma que suprime los 92 asientos ocupados por miembros que llegaron al hemiciclo por linaje. Este cambio pone fin a una práctica vinculada a siglos de historia, en la que títulos transmitidos por primogenitura masculina o herencia familiar conferían, además de tierras y prestigio, la capacidad de participar en la legislación.

Aunque la medida supone la eliminación formal de ese privilegio hereditario, el debate público y político ya se extiende más allá de la sola pérdida de escaños.

En el plano práctico, la ley incluye fórmulas transitorias y acuerdos negociados entre partidos: algunos herederos podrían recibir nombramientos como life peers —miembros vitalicios sin posibilidad de transmitir el cargo—, mientras que otros saldrán del recinto cuando termine la actual sesión parlamentaria.

Persisten además cuestiones sobre representatividad, tamaño de la cámara y el papel de los bispos de la Iglesia de Inglaterra. La discusión ya no es solo sobre quién se va, sino sobre cómo debe reconfigurarse la segunda cámara del Reino Unido.

Qué modifica la ley y cómo se aplicará

La reforma elimina el derecho automático de 92 individuos a ocupar asientos por linaje, una práctica que remonta su legitimidad a estructuras feudales y a la redistribución de tierras iniciada tras la conquista normanda. Bajo la nueva norma, estos asientos dejarán de ser hereditarios cuando concluya la sesión parlamentaria en curso; sin embargo, existe un mecanismo de excepción: mediante acuerdos partidistas se propondrá la conversión de algunos cargos heredados en life peerages, lo que permitirá a ciertas figuras seguir legislando. Esta solución pactada busca compatibilizar la demanda de modernización con la realidad política y las alianzas dentro de la Cámara.

Voces desde dentro: tradición, ruptura y matices

Entre quienes pierden el asiento hay perfiles diversos: desde conservadores veteranos con responsabilidades en bancada hasta aristócratas que han adoptado posturas reformistas. Un ejemplo visible es Charles Courtenay, el 19.º Earl of Devon, propietario de Powderham Castle, quien heredó el título tras la muerte de su padre y reconoce la anacronía del privilegio hereditario, aunque defiende el valor histórico y la memoria institucional que aporta su familia. Courtenay ha abogado por cambios en la transmisión de títulos, promoviendo que las mujeres puedan heredar en igualdad, y ha transformado su residencia en un espacio cultural y de eventos que incluye apoyos a la comunidad LGBTQ+.

El caso del Earl of Devon

Aunque se opuso inicialmente a la supresión total de los asientos hereditarios, el Earl of Devon ha aceptado la decisión legislativa y no pretende solicitar un nombramiento vitalicio que prolongue su permanencia. Su postura combina el reconocimiento de privilegios pasados con acciones para modernizar la imagen de la nobleza: promoción de eventos contemporáneos en el castillo, restauración de retratos olvidados y propuestas para que la Cámara agregue memoria generacional al proceso político. Aun perdiendo la voz legislativa, conservará su título y la propiedad familiar.

Un contraste generacional: baronesa Smith

En el extremo opuesto está la Baroness Smith of Llanfaes, una de las voces más jóvenes y visibles en la Cámara, que llegó con 27 años y se distingue por su estilo y su procedencia de vivienda pública. Smith critica no solo los asientos heredados sino el sistema de nombramientos en general, defendiendo que la segunda cámara debe elegirse y democratizarse: su crítica se dirige tanto a la herencia nobiliaria como al abuso de nombramientos partidistas. Para ella, la reforma debe incluir un calendario ambicioso hacia una cámara verdaderamente representativa.

Hacia el futuro: calendario y desafíos

El gobierno encabezado por Keir Starmer ha marcado un calendario ambicioso: tras la eliminación de los asientos hereditarios, se propone introducir una edad límite de retiro para los miembros restantes y avanzar hacia una Cámara más representativa antes del verano de 2029. Encuestas recientes muestran apoyo ciudadano para cambios más profundos, incluyendo límites al tamaño de la cámara y la elección de sus miembros. No obstante, hay resistencias institucionales y prácticas que complican la transformación: la coexistencia de life peers, bispos y exfuncionarios nombrados exige definir con claridad qué función debe cumplir la segunda cámara en un sistema parlamentario moderno.

La ley de 2026 no cierra el capítulo; lo abre. La eliminación de 92 asientos hereditarios es tanto un símbolo como un inicio operativo: se cierra una puerta histórica y se abre otra, con preguntas sobre legitimidad, representación y memoria institucional. Mientras tanto, propietarios como el Earl of Devon mantienen sus bienes y títulos, y la política británica afronta la tarea de convertir un cuerpo legislativo con raíces medievales en una institución acorde con las expectativas democráticas del siglo XXI.


Contacto:
Francesca Neri

Formación académica de excelencia en innovación y management, hoy analista de las tendencias que moldearán los próximos años. Predijo el ascenso de tecnologías cuando otros aún las ignoraban. El futuro no se adivina, se estudia.