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Lavar versus descontaminar: claves para acelerar la cicatrización

Profesionales del cuidado de heridas explican la diferencia entre lavar y descontaminar, y cómo las soluciones especializadas transforman el entorno de las lesiones crónicas

FLASH — Lo que se discutió hoy en el congreso sobre heridas

Resumen rápido
Profesionales sanitarios reunidos en el congreso de la Sociedad Española de Heridas abordaron un punto clave: limpiar una lesión no equivale a descontaminarla. Esa distinción condiciona la cicatrización, el riesgo de infección y, en última instancia, la calidad de vida de los pacientes.

Qué pasó (los hechos)
El debate se centró en la biopelícula bacteriana: una matriz organizada que protege a las bacterias y las hace menos accesibles a limpiezas superficiales y a tratamientos antibacterianos. Aunque una herida pueda parecer visualmente limpia, la biopelícula puede mantener la inflamación y frenar la reparación tisular.

Por qué el lavado convencional se queda corto
Lavar una herida elimina suciedad, restos celulares y microorganismos libres en la superficie, pero no suele desestructurar la biopelícula. Esa barrera actúa como escudo: reduce la eficacia de la respuesta inmunitaria local y limita el acceso de antimicrobianos, por lo que la lesión puede cronificarse y tardar más en cerrar.

Consecuencias clínicas
Cuando la biopelícula persiste:
– La inflamación se mantiene activa.
– El tejido no progresa hacia la curación.
– Aumenta la probabilidad de complicaciones, ingresos hospitalarios y tratamientos más largos.
Los especialistas que tratan pie diabético destacaron el impacto especialmente grave en pacientes con factores de riesgo (isquemia, neuropatía, comorbilidades).

Soluciones y enfoques alternativos presentados
Los ponentes debatieron estrategias que van más allá del simple lavado:
– Métodos físicos y mecánicos para romper la biopelícula (debridamiento quirúrgico o mecánico controlado).
– Uso de agentes capaces de penetrar o desorganizar la matriz biopelicular.
– Protocolos combinados que integren limpieza, desbridamiento y terapias antimicrobianas dirigidas.
La idea común fue que la descontaminación efectiva requiere una actuación multidimensional, adaptada al tipo de herida y al paciente.

Implicaciones prácticas para la atención diaria
Los equipos clínicos deben revisar sus protocolos: no basta con enjuagar y cubrir. Valorar la presencia de biopelícula, planificar desbridamientos cuando proceda, y seleccionar tratamientos que actúen sobre la matriz bacteriana puede acortar tiempos de recuperación y reducir recurrencias.

Qué sigue
Los especialistas pidieron más estudios comparativos y guías clínicas que incorporen estos conceptos. También se destacó la necesidad de formar a los equipos sobre cómo identificar biopelícula y aplicar estrategias combinadas en la práctica habitual.

Nota final
La diferencia entre limpiar y descontaminar no es solo terminología: es un cambio de enfoque que puede mejorar resultados clínicos y evitar que heridas tratables se conviertan en un problema crónico.


Contacto:
John Carter

Doce años como corresponsal en zonas de conflicto para importantes medios internacionales, entre Irak y Afganistán. Aprendió que los hechos vienen antes que las opiniones y que cada historia tiene al menos dos caras. Hoy aplica el mismo rigor a las noticias diarias: verificar, contextualizar, informar. Sin sensacionalismo, solo lo que está verificado.