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Síntomas urgentes de aneurisma cerebral que requieren atención médica

Un neurólogo comparte en video dos signos que podrían indicar un aneurisma cerebral: alteraciones oculares y dolores de cabeza intensos; además explica qué imágenes son diagnósticas y cómo reducir riesgos

El aneurisma cerebral suele desarrollarse sin síntomas y muchas veces permanece asintomático. Sin embargo, cuando aparecen manifestaciones claras conviene no minimizarlas. Un neurólogo difundió en redes sociales dos señales que merecen evaluación urgente por un profesional: una serie de alteraciones en el movimiento y la apariencia del ojo y una cefalea súbita y de gran intensidad.

Comprender estas señales, qué pruebas confirman la sospecha y qué medidas de prevención pueden reducir el riesgo es esencial para tomar decisiones rápidas y acertadas.

En este texto encontrará una explicación práctica de cada signo, las limitaciones de las técnicas de imagen convencionales y recomendaciones generales para disminuir la probabilidad de formación o crecimiento de un aneurisma.

Se incluyen además consideraciones sobre antecedentes familiares y cuándo plantear estudios vasculares más específicos. La intención es ofrecer orientación clara sin alarmismo, fomentando la consulta médica ante cualquier sospecha.

Signo ocular: qué ver y por qué es relevante

Uno de los escenarios que debe alertar se manifiesta en la región periocular. La combinación de párpado caído unilateral, midriasis (pupila dilatada en ese mismo lado), dificultad para mover el ojo, visión borrosa y visión doble puede indicar compresión del tercer nervio craneal por un aneurisma localizado en la arteria comunicante posterior. Este conjunto de síntomas no es habitual en migrañas u otros dolores benignos de cabeza y, cuando aparece repentinamente, sugiere un proceso mecánico que está afectando la función nerviosa. Detectarlo pronto abre la posibilidad de tratamiento para evitar complicaciones graves.

Cómo se produce la compresión nerviosa

Un aneurisma que crece próximo a un nervio craneal puede ejercer presión sobre las fibras motoras y parasimpáticas que controlan la motilidad y el tamaño pupilar. En términos sencillos, el vaso dilatado presiona una estructura que normalmente permite el movimiento coordinado del ojo y la constricción de la pupila. El resultado es la tríada descrita: ptosis, pupila dilatada y limitación del movimiento ocular. Aunque no todos los casos con esos síntomas se deben a un aneurisma, la presencia de este patrón justifica una evaluación neurológica urgente.

Cefalea súbita e intensa: cuándo considerarla una alarma

El otro signo que el especialista destacaba es un dolor de cabeza que aparece de forma súbita y alcanza intensidad máxima en minutos, distinto a cualquier cefalea previa del paciente. Este tipo de dolor puede ser la manifestación de un aneurisma en fase de crecimiento o incluso de una ruptura inminente, situación que constituye una emergencia médica. Ante una cefalea de estas características, acompañada o no por náuseas, rigidez de nuca, desorientación o pérdida de conciencia, es imprescindible buscar atención hospitalaria de inmediato.

Diferencias con otros dolores de cabeza

Muchas personas sufren migrañas o tensionales crónicas; sin embargo, la principal diferencia está en la súbita intensidad y en el carácter novedoso del dolor. Un dolor que se siente como «el peor de la vida» o que aparece de forma explosiva debe considerarse diferente y merece evaluación urgente para descartar hemorragia subaracnoidea o aneurisma en evolución. La rapidez y la forma de inicio son claves para priorizar la atención.

Pruebas diagnósticas y prevención

El neurólogo subraya que no todas las técnicas de imagen son igualmente útiles para detectar un aneurisma antes de que provoque hemorragia. Una tomografía computarizada o una resonancia magnética estándar pueden pasar por alto aneurismas pequeños si aún no han sangrado. Para estudiar la anatomía de los vasos y confirmar la presencia de una dilatación vascular se requiere una imagen dedicada, como un angiograma convencional o técnicas angiográficas avanzadas que visualizan la red arterial cerebral con detalle. Por ello, cuando la sospecha clínica es alta, el equipo médico suele solicitar estos estudios específicos.

Además de la detección precoz, existen medidas que ayudan a reducir el riesgo de aparición o crecimiento de aneurismas: evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol y mantener la presión arterial bien controlada. También es importante valorar los antecedentes familiares, ya que muchos aneurismas presentan un componente hereditario; si hay casos en la familia, conviene discutir con el médico la conveniencia de realizar cribados o estudios preventivos.

Aunque no todo caso con estos síntomas resulte ser un aneurisma, la prudencia y la realización de pruebas apropiadas, en particular imágenes vasculares dedicadas, pueden marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y una complicación grave. Mantener hábitos cardiovasculares saludables y consultar si existen antecedentes familiares son pasos prácticos para disminuir riesgos.


Contacto:
Chiara Ferrari

Ha gestionado estrategias de sostenibilidad para multinacionales con facturaciones de nueve cifras. Sabe distinguir el greenwashing real de las empresas que realmente lo intentan - porque ha visto ambos desde dentro. Los números importan más que los eslóganes.