×

¿realmente una copa de vino al día protege el corazón? un cardiólogo responde

José Abellán recuerda que el vino no es un escudo cardiaco y que la protección real viene de una dieta rica en vegetales, ejercicio y dejar de fumar

En una intervención divulgativa reciente, el cardiólogo José Abellán puso en tela de juicio una de las frases más repetidas tras la sobremesa: que una copa de vino al día es buena para el corazón. Según Abellán, esa recomendación responde más a un deseo cultural que a datos sólidos, y conviene separar la tradición de la evidencia científica.

En su explicación combina la historia de la llamada paradoja francesa con resultados de estudios modernos sobre compuestos como el resveratrol y el impacto global del alcohol en la salud cardiovascular.

La conocida paradoja francesa surgió a partir de observaciones epidemiológicas que detectaron tasas relativamente bajas de mortalidad por infarto en algunas zonas de Francia, a pesar de una dieta rica en grasas saturadas.

Aquello dio pie a la hipótesis de que el consumo moderado de vino tinto podría producir un efecto protector. Sin embargo, Abellán recuerda que las observaciones iniciales no prueban causalidad: coexistían múltiples factores —como hábitos alimentarios y estilo de vida— que también podían explicar la diferencia en mortalidad.

El papel del resveratrol y sus limitaciones

Gran parte del interés científico se centró en el resveratrol, un polifenol presente en la piel de la uva. Estudios experimentales mostraron que esta molécula puede estimular la producción de óxido nítrico, con efectos sobre la vasodilatación, la reducción de la presión arterial y la prevención de trombos. No obstante, Abellán destaca dos problemas cruciales: las dosis empleadas en algunos ensayos humanos y la biodisponibilidad del compuesto. En la práctica clínica, la cantidad de resveratrol en una copa de vino es muy baja y su paso a la circulación activa es limitado.

Cuánto resveratrol contiene realmente el vino

Según los cálculos que expone el especialista, los ensayos que mostraron efectos usaron dosis de resveratrol sensiblemente mayores (centenares de miligramos diarios) a las que aporta una ración normal de vino tinto (alrededor de 3 mg por 100 ml). Para aproximarse a esas cantidades, habría que consumir volúmenes de bebida que resultan insoportables y peligrosos: la estimación arroja cifras del orden de varios litros diarios, una ingesta claramente incompatible con la salud. Además, incluso dosis elevadas encontradas en suplementos enfrentan el problema de la rápida metabolización del polifenol.

Riesgos del alcohol frente a beneficios hipotéticos

Más allá del debate sobre el resveratrol, Abellán subraya que el alcohol tiene efectos adversos demostrados sobre el sistema cardiovascular: aumenta el riesgo de hipertensión, puede desencadenar arritmias y provoca cambios estructurales en el corazón y los vasos. La conclusión que extrae el cardiólogo es contundente: la medicina actual considera que la única cantidad segura de alcohol es cero para minimizar riesgos. Aunque en perfiles muy concretos y seleccionados se ha descrito una pequeña reducción del riesgo coronario con consumo bajo, ese posible beneficio no compensa el aumento global de otras patologías relacionadas con la bebida.

Lo que puede confundir la comparación entre regiones

Abellán recuerda además que la comparación entre ciudades francesas y otras regiones que originó la paradoja francesa omitía factores relevantes: por ejemplo, ciudades con menor mortalidad cardiovascular mostraban también un alto consumo de frutas y verduras y estilos de vida más activos. En su opinión, la evidencia contemporánea apoya con más fuerza el papel protector de una dieta rica en vegetales integrales, la actividad física regular y el cese del tabaco que el de una copa de vino al día.

Recomendaciones prácticas

El mensaje del especialista es claro y práctico: no conviene recomendar el consumo de vino como medida preventiva del corazón. Las estrategias con evidencia robusta incluyen una alimentación basada en vegetales, ejercicio continuado y evitar el tabaco. Para quienes consumen alcohol, la recomendación es evaluar riesgos personales y reducir la ingesta. En pacientes específicos de edad avanzada con alto riesgo coronario y bajo riesgo de otras patologías, algunos estudios observan ligeras diferencias, pero estas no constituyen una base suficiente para promover el consumo de alcohol como acción preventiva.

El corazón se protege con hábitos sostenibles en el tiempo, no con rituales gastronómicos que pueden encubrir un hábito de riesgo. La evidencia actual recomienda centrarse en lo que ya se ha demostrado: más vegetales, más movimiento y menos tabaco y alcohol.


Contacto:
Social Sophia

Creció con un smartphone en mano, construyendo una comunidad auténtica antes de convertirse incluso en periodista. Habla con los lectores como lo haría con amigos: directa, sin formalidades innecesarias, pero siempre con algo útil que decir. El periodismo para ella es conversación, no una lección. Si un artículo no genera comentarios, ha fracasado.