Esperar alrededor de una hora tras despertarte puede mejorar el efecto de la cafeína y evitar palpitaciones en personas sensibles

Para millones de personas el primer movimiento del día es preparar y beber un café. En un vídeo publicado el 20/03/2026, el cardiólogo Aurelio Rojas puso en cuestión ese gesto automático y planteó una alternativa basada en la fisiología: no siempre es ideal consumir cafeína en cuanto abrimos los ojos.
Su argumento parte de cómo funciona el cuerpo por sí mismo al salir del sueño y propone pequeños ajustes para optimizar los beneficios del café sin aumentar riesgos.
La recomendación de Rojas no busca demonizar la bebida sino ajustar el hábito.
Según el cardiólogo, comprender el pulso hormonal que inaugura la jornada ayuda a decidir mejor cuándo tomar el primer sorbo. Esa idea complementa la evidencia científica que vincula un consumo moderado de café con efectos positivos en la salud, siempre que se respete el contexto fisiológico en el que actúa la cafeína.
El motor hormonal de la mañana
Al despertar el organismo activa un aumento natural de cortisol, conocido en la literatura como respuesta de despertar o Cortisol Awakening Response (CAR). Este pico ocurre durante los primeros 30–60 minutos tras levantarte y cumple funciones clave: elevar el nivel de alerta, mejorar la atención, ayudar a movilizar glucosa y contribuir a la regulación de la presión arterial. En otras palabras, el cuerpo pone en marcha su propio impulso energético sin necesidad de estimulantes externos.
Por qué beber café al instante puede fallar
El problema surge cuando la cafeína llega justo encima de ese pico hormonal. Tomar café inmediatamente al despertarse puede provocar una superposición entre el efecto natural del cortisol y el efecto farmacológico de la cafeína, lo que reduce la sensación real de activación. Además, esa práctica favorece el desarrollo de tolerancia: con el tiempo se necesita más cantidad para lograr el mismo estímulo, fomentando una dependencia que se inicia desde primera hora.
La tolerancia y sus consecuencias
Cuando el organismo se habitúa a recibir cafeína siempre en el mismo momento, la respuesta estimulante disminuye y aparecen efectos indeseados en grupos sensibles. Personas con estrés crónico o con corazones más reactivos pueden experimentar nerviosismo, palpitaciones e incluso ansiedad al combinar su estado basal con el impulso extra de la bebida. Por eso, el momento de consumo influye tanto en la eficacia como en la seguridad del café.
Cómo reorganizar la mañana
La propuesta práctica del cardiólogo es sencilla y fácil de aplicar: esperar entre 60 y 90 minutos tras despertarte antes de tomar el primer café. Ese breve retraso permite que el pico de cortisol se cumpla y que la cafeína produzca un efecto más claro y duradero. Además, respetar este intervalo ayuda a preservar el ritmo circadiano y reduce la probabilidad de picos de estrés a lo largo del día.
Quiénes deben tener más cuidado
No todas las personas reaccionan igual: quienes viven con estrés persistente, quienes han dormido mal o quienes tienen antecedentes de arritmias o sensibilidad cardiovascular deberían prestar especial atención. Para estos perfiles, el consejo de retrasar el café no solo busca mejorar la eficacia de la bebida, sino también reducir la exposición a síntomas como palpitaciones o ansiedad, que en ocasiones pueden intensificarse con una ingesta temprana e inadecuada.
Sugerencias prácticas
Si deseas reorganizar tu mañana, prueba esta rutina: al despertar, expónte a luz natural, hidrátate, realiza una breve caminata o movimientos suaves y dedica la primera media hora a actividades sin estimulantes. Pasados 60–90 minutos, toma tu café y disfruta de un efecto más apreciable. Recuerda que el café bien utilizado se asocia con beneficios como menor riesgo cardiovascular y mejor función metabólica; el truco está en el momento y en la moderación.
En definitiva, el consejo de Rojas invita a pensar el café como una herramienta que funciona mejor si se inserta en sintonía con la fisiología diaria. No es necesario renunciar a la taza matinal, sino ajustar su horario para obtener mayor provecho y menos efectos secundarios. Cambios pequeños en la rutina pueden marcar la diferencia entre una activación equilibrada y una dependencia innecesaria.
