Descubre por qué la mayoría percibe buena salud pero teme decisiones médicas automatizadas y protege sus datos

La segunda entrega de la II Radiografía del Autocuidado de la Salud, promovida por la Anefp, arroja una mezcla de expectativas y desconfianzas frente a la inteligencia artificial en el ámbito sanitario. El sondeo revela que una proporción muy elevada de la población muestra inquietud ante la posibilidad de que la IA adopte decisiones clínicas sin intervención humana: alrededor del 83,4% de los encuestados lo considera un motivo de preocupación.
Al mismo tiempo, una mayoría importante se niega a facilitar su información personal: cerca del 65,4% no se siente cómoda cediendo datos sanitarios a sistemas automatizados, incluso si eso pudiera mejorar su atención.
Paradojalmente, pese al recelo, una parte significativa confía en el potencial de la tecnología para mejorar la práctica médica: el 73,2% opina que la IA puede favorecer el diagnóstico precoz mediante el análisis de grandes volúmenes de información clínica, y el 65,7% considera que, aplicada con criterio, contribuiría a aliviar la carga sobre la sanidad pública.
Frente a estas cifras, la dirección de la asociación subraya la necesidad de garantías: supervisión profesional, seguridad de los datos y mecanismos que generen confianza social son las demandas repetidas por la ciudadanía.
Resultados principales y matices
El informe sitúa la percepción global de salud en niveles mayoritariamente positivos: el 74,8% de los consultados se considera en buena o muy buena condición física. Sin embargo, ese optimismo no es homogéneo: por comunidades autónomas hay variaciones notables, con territorios como La Rioja, Castilla y León y Comunidad de Madrid entre los que registran mayor autopercepción, y regiones como Canarias y Asturias mostrando porcentajes inferiores (67,9% y 71,8%, respectivamente). Estos contrastes indican que la lectura del informe exige matices territoriales y demográficos para interpretar actitudes frente a la tecnología y al autocuidado.
Actitudes ante la inteligencia artificial
El rechazo a que la IA tome decisiones clínicas sin control humano se combina con un reconocimiento del valor técnico de los algoritmos: muchos ciudadanos aceptan la aportación de la tecnología en tareas de apoyo como la detección temprana de enfermedades o la interpretación de pruebas complejas. Esta dualidad —apoyo técnico versus desconfianza decisoria— refleja una demanda clara de roles complementarios, donde la máquina aporte datos y el profesional sanitario mantenga la responsabilidad última. Además, los jóvenes tienden a usar más herramientas digitales y recurren con mayor frecuencia a internet y a soluciones tecnológicas para resolver dudas de autocuidado, mientras que las personas de más edad confían mayoritariamente en profesionales sanitarios.
Confianza y conservación de datos
La protección de la privacidad es un factor determinante: más de la mitad de la población rechaza compartir su historia clínica o información sensible con sistemas automatizados por temor a usos indebidos o fallos en la seguridad. Por eso la petición de garantías aparece como condición previa al despliegue masivo de soluciones con IA. La Anefp y su director, Jaume Pey, insisten en que cualquier avance tecnológico debe ir acompañado de protocolos de supervisión, transparencia en los procesos y medidas claras para el tratamiento de datos sanitarios que permitan generar confianza en la ciudadanía.
Autocuidado y prioridades ciudadanas
Respecto al concepto de autocuidado, la mayoría lo asocia con actos cotidianos: cuidar la propia salud (73,7%) y mantener hábitos de vida saludable (63,4%) son las ideas más repetidas. No obstante, solo un tercio (32,2%) vincula el autocuidado explícitamente con la prevención de enfermedades, lo que señalan los autores del informe como un campo a reforzar mediante educación sanitaria y campañas informativas. Potenciar la comprensión de la prevención como parte del autocuidado podría ser clave para descargar servicios sanitarios y mejorar la salud poblacional.
Implicaciones y demandas para el futuro
La radiografía revela un panorama de oportunidades y condicionantes: la tecnología puede facilitar diagnósticos más rápidos y apoyar la sostenibilidad del sistema, pero su aceptación social depende de demostrar que actúa como complemento y no como sustituto del profesional. Entre las peticiones más repetidas figuran protocolos de validación clínica, garantías de supervisión por parte de equipos sanitarios y estándares rigurosos de protección de la información. En síntesis, la sociedad española pide un avance responsable de la IA en salud que combine innovación, ética y salvaguardas robustas para que la ciudadanía se sienta segura al integrar estas herramientas en su autocuidado.
