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Hallazgo en un frasco romano confirma uso medicinal de heces

Un análisis forense de un pequeño frasco romano encontró restos de heces humanas y fragancias, ofreciendo la primera evidencia material clara de que las heces se emplearon con fines terapéuticos en la antigüedad

Un pequeño frasco ha reescrito una página inesperada de la historia: investigadores han encontrado residuos fecales en un ungüentarium romano procedente de las excavaciones de la antigua Pérgamo. El anuncio, hecho el 19 de febrero de 2026, se apoyó en análisis químicos realizados sobre el objeto conservado en el Bergama Archaeology Museum.

Los resultados muestran biomarcadores coherentes con heces humanas junto a compuestos aromáticos —como carvacrol, un componente del tomillo— que podrían haber enmascarado olores o añadido propiedades percibidas al preparado.

Qué contenía el frasco y cómo se llegó a esa conclusión
El recipiente es un típico frasco alargado de vidrio, datado en el siglo II d.C.

En su interior quedaba una capa de escamas oscuras que llamó la atención de los conservadores y motivó la toma de muestras. Los análisis moleculares estándar en arqueometría identificaron marcadores fecales específicos y varias sustancias aromáticas. La presencia simultánea de ambos tipos de compuestos sugiere un uso deliberado: no parece tratarse de una contaminación casual, sino de una mezcla preparada intencionalmente.

Quién lo usó y para qué
Las fuentes médicas antiguas —entre ellas textos de Galeno— describen recetas que recurren a excrementos para tratar inflamaciones e infecciones. Hasta ahora esa información provenía solo de escritos; este frasco ofrece la primera evidencia material que vincula literalmente una receta documentada con un objeto arqueológico. Es probable que el contenido se aplicase tópicamente, ya sea con fines terapéuticos o en el marco de prácticas rituales. Desde la perspectiva moderna sabemos que aplicar heces directamente sobre una herida habría comportado riesgos de infección, pero en su contexto histórico la intención era curativa según la lógica médica de la época.

Belleza, medicina y rito: fronteras borrosas
Los autores del estudio recuerdan que en el mundo romano no existían fronteras claras entre cosmética, medicina y ritual. Un mismo ungüento podía servir para embellecer la piel, calmar una dolencia o conferir protección simbólica. El frasco de Pérgamo encarna esa ambigüedad: un objeto asociado a la belleza que, a su vez, contenía un remedio poco convencional.

Puentes con la medicina moderna
El hallazgo invita a pensar en continuidades sorprendentes. Hoy existen tratamientos basados en material fecal —como el trasplante de microbiota fecal (FMT) para colitis por Clostridioides difficile— que cuentan con respaldo científico y protocolos controlados. Aunque la intención y el fundamento científico del FMT distan mucho de las prácticas antiguas, ambos fenómenos muestran cómo comunidades distintas han explorado, en contextos muy distintos, las posibilidades terapéuticas de lo que solemos considerar sucio o tabú.

Metodología y siguientes pasos
El valor del estudio no está solo en el conte nido del frasco, sino en la metodología: combinar arqueología, química y consulta de textos. Los investigadores piden muestreos sistemáticos de recipientes similares en otras colecciones para determinar si este caso fue excepcional o parte de una práctica más extendida. Los próximos pasos incluyen análisis comparativos en museos, estandarización de protocolos de muestreo y una lectura crítica de las fuentes escritas a la luz de los datos materiales.

Implicaciones históricas
Más allá del efecto sorpresa, este hallazgo obliga a ajustar cómo interpretamos la vida cotidiana y la medicina en el mundo romano. Nos recuerda que las categorías modernas (medicina vs. cosmética, higiene vs. ritual) no siempre se aplican a sociedades pasadas. Y, sobre todo, subraya el valor de integrar evidencia material y textual para comprender mejor prácticas que, hasta ahora, sólo conocíamos por escrito.

Nota final
Interpretar restos antiguos requiere equilibrio: combinar creatividad y rigurosidad. Tal como en áreas como el marketing actual, donde la intuición debe ponerse a prueba con datos, la historia médica necesita confrontar relatos con restos materiales para evitar lecturas anacrónicas y acercarse a lo que realmente ocurría en el pasado.


Contacto:
Giulia Romano

Ha gastado presupuestos publicitarios que harían girar la cabeza a muchos emprendedores, aprendiendo qué funciona y qué quema dinero. Cada euro mal gastado en ads le costó noches sin dormir y reuniones difíciles. Si una estrategia no trae resultados medibles, no la recomienda.