La NASA superó las fugas de hidrógeno detectadas en el primer ensayo y completó un segundo Wet Dress Rehearsal que deja a Artemis II en posición para intentar despegar el 6 de marzo desde Cabo Cañaveral

La agencia espacial estadounidense ha cerrado con éxito un ensayo clave que allana el camino para la próxima misión tripulada a la Luna. En una segunda prueba de preparación, conocida como Wet Dress Rehearsal, los equipos lograron reparar las filtraciones de combustible que comprometieron la primera simulación y completaron la secuencia de carga y cuenta atrás hasta instantes previos al encendido.
Estos avances posicionan a Artemis II como candidato para intentar el lanzamiento en la primera fecha posible: la noche del 6 de marzo, desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral. No obstante, los responsables insisten en que antes deben validar todos los datos del ensayo y cumplir requisitos técnicos adicionales.
Qué se comprobó en el segundo ensayo
El objetivo del ensayo era reproducir con fidelidad las operaciones previas al despegue, incluyendo el llenado de los tanques con hidrógeno líquido y oxígeno, la secuencia de verificación de sistemas y la cuenta atrás simulada. En esta ocasión la operación de llenado, que comienza aproximadamente diez horas antes del final, se desarrolló sin las interrupciones que marcaron la primera prueba. Los ingenieros mantuvieron los tanques a presión durante las horas finales, lo que demuestra que las intervenciones en los puntos de fuga dieron resultado.
Reparaciones y mitigación de fugas
Las fugas detectadas en el primer ensayo estaban relacionadas con el mecanismo de abastecimiento de combustible del SLS y el proceso de acoplamiento entre las líneas de tierra y el vehículo. Tras un análisis detallado se aplicaron ajustes y sellos adicionales que, según los técnicos, permitieron controlar los escapes durante el repostado completo. Esa corrección es crucial, porque el hidrógeno líquido es extremadamente volátil y su manejo exige márgenes de seguridad muy estrictos.
Alcance técnico y próximas comprobaciones
La segunda simulación alcanzó el punto previsto de la cuenta atrás: segundos antes del encendido real. Solo una anomalía eléctrica menor en el sistema aviónico generó una pausa momentánea, resuelta sin impacto mayor. Tras solucionar ese incidente los responsables reanudaron la secuencia hasta situarse a escasos segundos del arranque, cumpliendo así el propósito del ensayo: verificar que todos los subsistemas del cohete y de la cápsula Orión funcionan en conjunto.
Qué falta antes de la autorización final
Pese al resultado favorable, los directivos de la misión han declarado que todavía examinarán con detalle los registros del ensayo. El administrador de la agencia ha reiterado que la seguridad de la tripulación y del personal sigue siendo la prioridad. Solo una vez completada la revisión técnica y satisfechos los criterios operativos se confirmará oficialmente una fecha de lanzamiento.
La misión y su contexto histórico
Si todo marcha según lo previsto, cuatro astronautas viajarán en una misión de aproximadamente diez días que rodeará la Luna siguiendo una trayectoria de retorno libre. Ese perfil está diseñado para minimizar riesgos y consumo de combustible en comparación con las trayectorias clásicas de las misiones Apolo. La tripulación prevista incluye al comandante y miembros con experiencia en vuelos humanos que realizarán observaciones científicas y pruebas necesarias para preparar futuros alunizajes, entre ellos Artemis III, cuya ventana ha sido aplazada al menos hasta.
Las dificultades con las fugas no son inéditas: ya afectaron a Artemis I, que tardó meses en superar problemas similares antes de despegar el 16 de noviembre de 2026. La experiencia acumulada en aquella misión ha sido un punto de apoyo para resolver los obstáculos actuales con mayor rapidez.
Implicaciones y próximos pasos
El éxito del ensayo no garantiza un lanzamiento inmediato, pero sí reduce la incertidumbre técnica. De confirmarse la ventana del 6 de marzo, la NASA avanzaría hacia una serie de operaciones finales en la rampa de lanzamiento. Entre tanto, los equipos seguirán analizando telemetría y conduciendo pruebas adicionales para certificar la integridad del sistema. La agencia ha subrayado que cada decisión contará con datos exhaustivos y que no se comprometerá la seguridad por apurar calendarios.
Las correcciones implementadas contra las fugas y la conducta estable de los sistemas durante la cuenta atrás acercan la posibilidad de que, por primera vez en más de medio siglo, astronautas vuelvan a rodear la Luna en una misión tripulada desde 1972.
