Francisco Reynés, CEO de Naturgy, hace un llamado urgente a revisar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para asegurar la seguridad y sostenibilidad del suministro energético en España. Esta revisión es crucial para enfrentar los desafíos energéticos actuales y futuros, promoviendo un sistema energético más resiliente y eficiente.

En el actual panorama energético de España, el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, ha subrayado la importancia de revisar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Durante su intervención en el 23º Encuentro del Sector Energético, organizado por IESE y Deloitte, Reynés expresó su preocupación por la viabilidad del plan en su forma actual, considerando que la realidad del mercado ha cambiado significativamente.
Reynés afirmó que hay suficiente gas disponible para el futuro cercano, pero hizo un llamado a los reguladores para que aseguren condiciones propicias para mantener y actualizar la infraestructura necesaria para la seguridad del suministro. Su advertencia se da en un contexto donde la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) está en proceso de evaluar la regulación del precio por inversiones en infraestructura de gas para el período 2027-2032.
La necesidad de adaptación del PNIEC
El líder de Naturgy planteó que es crucial que el Gobierno revise el PNIEC, teniendo en cuenta la evolución de la demanda energética y la capacidad del sistema para satisfacerla. Según Reynés, el plan establece metas que parecen inalcanzables, como un aumento del consumo eléctrico del 35% hasta 2030, cuando en el último año el crecimiento fue solo del 2.7%. Esto indica que es necesario ajustar las expectativas y realidades del mercado.
Retos en el sector de las energías renovables
Reynés también hizo hincapié en que la inversión en energías renovables ha disminuido, lo que podría obstaculizar el avance hacia los objetivos planteados en el PNIEC. A pesar de que las baterías y otras tecnologías renovables están comenzando a entrar al mercado, su adopción no ha sido tan rápida como se esperaba. Esto plantea dudas sobre la capacidad del sistema para adaptarse a las nuevas demandas y necesidades del sector energético.
Asimismo, mencionó que el cierre programado de las centrales nucleares entre 2027 y 2035, como parte del PNIEC, debe ser reevaluado. Es esencial que el Gobierno considere si las tecnologías actuales son suficientes para cubrir la demanda futura, especialmente cuando se prevé un aumento en el consumo de energía.
La visión de la política energética europea
En cuanto a la política energética a nivel europeo, Reynés opinó que actualmente no existe una estrategia clara y coherente, sino una serie de recomendaciones y visiones nacionales que complican la toma de decisiones. Este enfoque fragmentado resulta en un avance lento y poco coordinado, ya que depende de consensos entre los 27 países miembros, cada uno con intereses y realidades energéticas distintas.
Para mejorar esta situación, Reynés sugirió que Europa debe trabajar hacia una simplificación y desregulación del marco energético. Esto no implica una falta de regulaciones, sino que es fundamental crear un entorno más ágil que permita una mejor respuesta a las necesidades del mercado.
Colaboración con otros actores del sector
La postura de Reynés fue respaldada por Carmen Becerril, presidenta del Operador del Mercado Ibérico (OMIE), quien coincidió en que el PNIEC debe ser revisado. Becerril indicó que el plan ha sido valioso, pero que su carácter aspiracional no se ha podido materializar en la realidad actual. Es fundamental que tanto las autoridades como las empresas trabajen en conjunto para ajustar el plan a las realidades del sector energético.
La revisión del PNIEC es un paso necesario para asegurar que España pueda avanzar en su transición energética de manera efectiva. La adaptación a las nuevas realidades del mercado y la inversión en infraestructuras son clave para garantizar un futuro energético sostenible y seguro.
