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Artemis II: la NASA apunta a marzo para el regreso humano a la luna

La NASA busca lanzar Artemis II en marzo tras completar ensayos y abordar problemas en el SLS, con informes que sitúan el despegue entre el 6 y el 7 de marzo

La misión Artemis II marca el regreso de tripulaciones humanas a la proximidad lunar por primera vez desde 1972. Según informes públicos, la agencia espacial estadounidense ha estado realizando una serie de pruebas sobre el cohete Space Launch System (SLS) para asegurar la fiabilidad del vehículo antes de una ventana de lanzamiento prevista para marzo.

Algunos medios han indicado el 6 de marzo como la fecha objetivo, mientras que otras actualizaciones señalan el 7 de marzo como posible día de despegue. Ante la complejidad del sistema, la NASA ha documentado y compartido diversos hallazgos técnicos durante los ensayos.

Los procedimientos recientes han incluido un ensayo de confianza y un wet dress rehearsal —el ensayo general con combustible o con la simulación de condiciones de carga— que son pasos críticos para validar interfaces y componentes. Durante estas pruebas se han detectado pérdidas de hidrógeno y otras irregularidades en el equipamiento de apoyo en tierra, lo que obligó a realizar inspecciones, purgas y sustituciones de piezas. A pesar de esos contratiempos, la agencia ha mantenido la ventana de lanzamiento en marzo mientras continúa la recopilación de datos.

Detalles técnicos y hallazgos de las pruebas

En una prueba realizada para evaluar sellos reemplazados en las líneas de propulsión, los ingenieros llenaron parcialmente el tanque de hidrógeno líquido de la etapa central del SLS. El objetivo era verificar el comportamiento de las juntas y las conexiones denominadas TSMU (Tail Service Mast Umbilical), que conducen combustible y oxidante desde la plataforma hasta el cohete. Durante ese procedimiento, se detectó una reducción del flujo atribuida a un fallo en parte del equipo de apoyo en tierra, lo que interrumpió la maniobra antes de completarla.

Las fugas localizadas anteriormente surgieron precisamente en las conexiones entre las líneas de abastecimiento y la parte inferior de la etapa central. Tras identificar la anomalía, los técnicos purgaron las líneas para garantizar condiciones ambientales adecuadas, inspeccionaron el equipo y reemplazaron un filtro que se sospecha causó la reducción del flujo. Estas acciones forman parte de un proceso de verificación más amplio que deberá confirmarse antes de ejecutar un segundo ensayo general con agua (un nuevo WDR).

Reacción institucional y transparencia

La administración de la NASA ha optado por comunicar de manera pública los progresos y los problemas encontrados. En declaraciones y comunicaciones oficiales, se ha subrayado que, tras más de tres años entre lanzamientos del SLS, era previsible encontrar desafíos técnicos. La agencia ha defendido la rapidez de respuesta de sus equipos y ha destacado que las pruebas proporcionaron datos suficientes para avanzar hacia el siguiente hito sin esperar a resolver cada incidencia en condiciones más extremas.

El enfoque público en la transparencia busca equilibrar la necesidad de mantener informada a la ciudadanía con la prudencia propia de una misión tripulada. Los responsables han señalado que los ensayos permitieron observar tasas de fuga significativamente menores tras las reparaciones, y han argumentado que continuar con revisiones y ajustes es parte normal del calendario antes del lanzamiento.

Impacto en el cronograma

Tras el primer ciclo de pruebas, la NASA anunció que se movía fuera de la ventana de febrero y orientaba el objetivo al mes de marzo. Algunos reportes periodísticos detallan una fecha concreta —el 6 de marzo— mientras que comunicaciones locales del centro de operaciones mencionan el 7 de marzo tras completar el wet dress rehearsal. Estas discrepancias reflejan la naturaleza dinámica del calendario, en el que cada nuevo ensayo y cada hallazgo técnico pueden ajustar la fecha definitiva.

Próximos pasos antes del despegue

Los ingenieros planean revisar minuciosamente todos los hallazgos del ensayo de confianza, completar cualquier reparación necesaria y programar un segundo WDR para demostrar la fiabilidad de las interfaces de abastecimiento. Solo después de validar esos resultados y aprobar los procedimientos de vuelo se fijará una fecha final para la misión. Mientras tanto, la tripulación, los sistemas de la nave y las operaciones en tierra siguen preparándose para la compleja secuencia de integración y lanzamiento.

Significado de la misión y contexto operativo

Artemis II no solo se presenta como un vuelo emblemático por devolver humanos a la órbita lunar, sino también como una prueba para el conjunto de tecnologías que sostendrán futuras misiones de exploración lunar y estacionamiento en órbita. El éxito del ensayo y del lanzamiento influirá en programas subsiguientes que dependen del SLS y de la infraestructura de soporte en la plataforma de lanzamiento. Por eso, cada detección de fugas, cada sustitución de sellos y cada verificación de umbilicales tienen un impacto directo en la seguridad de la tripulación y en la continuidad del programa.

Las comunicaciones abiertas sobre problemas y soluciones permiten seguir de cerca la evolución de los ensayos y entender por qué la precisión técnica resulta esencial antes de enviar a cuatro astronautas a una misión de más de 600,000 millas alrededor de la Luna.


Contacto:
Francesca Neri

Formación académica de excelencia en innovación y management, hoy analista de las tendencias que moldearán los próximos años. Predijo el ascenso de tecnologías cuando otros aún las ignoraban. El futuro no se adivina, se estudia.