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Cómo viven los refugiados ucranianos en España tras cuatro años de conflicto

Relatos de adaptación, cifras oficiales y factores que empujan a muchos ucranianos a construir su futuro en España mientras la guerra sigue marcando su país

En barrios madrileños y en municipios de toda España conviven personas que llegaron huyendo del avance bélico iniciado el 24 de febrero de . Estas familias y jóvenes combinan el recuerdo de su vida anterior con la necesidad de crear un proyecto estable en su país de acogida.

El fenómeno, que suma 262.297 beneficiarios de la protección temporal hasta finales de , muestra tanto historias de éxito como dilemas sobre si regresar o asentarse definitivamente.

Los números recientes también dibujan una tendencia: en se registraron 30.698 solicitudes de protección temporal, un descenso del 16,4% respecto a .

Al mismo tiempo, organizaciones sociales y la propia Unión Europea han activado herramientas para facilitar la inclusión. Estas condiciones han convertido a España en una opción atractiva para muchas personas desplazadas, aunque la incertidumbre sobre el futuro de Ucrania persiste.

Integración en primera persona

En el noroeste de Madrid, una madre y su hija han transformado un parque cotidiano en el escenario donde medir su nueva vida. Una química reconvertida en columnista y su hija universitaria hablan de meses de adaptación, del apoyo recibido y de planes a largo plazo en España. Para ellas, volver sería motivo de alegría si la guerra terminara, pero la falta de oportunidades laborales en Ucrania y el arraigo académico hacen que permanecer en España sea la opción más realista. Estas decisiones personales ilustran cómo el acceso a la educación y al mercado laboral condiciona el retorno.

En el País Vasco, una fotógrafa desplazada recuerda la vida que dejó atrás y el proceso de reconstrucción personal. Tras pasar por programas de acogida y empleo temporal, ha empezado a formarse en dirección audiovisual y busca recuperar su profesión. Su caso pone de manifiesto el papel de las formaciones y los empleos iniciales en estabilizar a quienes llegaron sin redes en el país de acogida.

Factores que facilitan la inclusión

Expertos y entidades subrayan la importancia de varios elementos: la activación de la Directiva de Protección Temporal, la labor de organizaciones no gubernamentales y la respuesta comunitaria. La activación de la directiva, empleada por primera vez desde su creación en 2001, agiliza trámites y derechos básicos y está prorrogada hasta marzo de 2027. Además, entidades como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado han atendido a 45.053 desplazados ucranianos, cubriendo necesidades iniciales y acompañando en procesos administrativos y laborales.

Retos psicológicos y económicos

El regreso a Ucrania, incluso si cesaran los combates, no es una decisión sencilla. Muchos desplazados temen los efectos del conflicto sobre infraestructuras, la presencia de armas en zonas residenciales y las secuelas psicológicas de la experiencia bélica. Un ejemplo es el de una persona que vivió años en Rusia antes de rehacer su vida en España: tras pasar por varias ciudades y empleos, hoy ahorra para obtener un carnet de conducción que amplíe sus oportunidades laborales. Su historia combina la búsqueda de seguridad física con la construcción de un proyecto económico estable.

El impacto sobre las comunidades también es palpable: alrededor del 60% de las personas desplazadas son mujeres, lo que plantea necesidades específicas de empleo, conciliación y protección. La respuesta del tejido asociativo y de las administraciones ha sido crucial, pero persisten obstáculos en la inserción laboral de cualificados que ven sus títulos y experiencia profesional desplazados por la urgencia del momento.

Trayectorias diversas hacia una vida nueva

Algunas familias optan por la permanencia en España, motivadas por la estabilidad educativa de sus hijos y la posibilidad de trabajar; otras mantienen la esperanza de regresar a corto plazo. Lo que comparten es el peso del recuerdo y la lealtad a su nacionalidad: muchos dejan claro que su identidad ucraniana perdura aunque construyan una vida en otro país. Esta dualidad entre pertenencia y adaptación es una constante en los relatos personales.

El papel de las políticas y las organizaciones

La combinación de medidas europeas y la intervención de entidades del tercer sector ha facilitado itinerarios de inserción en comparación con otros flujos migratorios. Sin embargo, la sostenibilidad de esa integración depende ahora de programas de empleo, formación y salud mental a medio plazo. La sociedad de acogida, dicen profesionales, debe mantener recursos para abordar tanto necesidades inmediatas como procesos de recuperación emocional y profesional.

Las cifras y los relatos coinciden en que la acogida ha funcionado, pero que el desafío ahora es consolidar proyectos de vida sostenibles a largo plazo.


Contacto:
Max Torriani

Quince años en redacciones de los principales grupos mediáticos nacionales, hasta el día en que prefirió la libertad al sueldo fijo. Hoy escribe lo que piensa sin filtros corporativos, pero con la disciplina de quien aprendió el oficio en las trincheras de las breaking news. Sus editoriales generan debate: es exactamente lo que quiere.