Jaime Alfonsín deja los despachos de Zarzuela y se incorpora al consejo encargado de asesorar sobre títulos nobiliarios y conservar patrimonio histórico

La trayectoria de Jaime Alfonsín da un giro institucional que lo lleva de los pasillos de Zarzuela a las sesiones del Consejo de la Grandeza de España. Tras ejercer durante una década como jefe de la Casa del Rey y antes haber dirigido durante 19 años la secretaría del entonces príncipe, Alfonsín suma ahora una responsabilidad vinculada a la historia nobiliaria y al patrimonio.
Este movimiento se produce en el marco de una renovación del consejo, que busca actualizar su composición y sus métodos de trabajo en consonancia con los tiempos contemporáneos. La noticia abre un nuevo episodio en la carrera de un asesor veterano que ha estado en el centro de decisiones relevantes para la Corona.
El nombramiento se ha prodigado junto a la llegada de un nuevo decano, Enrique Lasso de la Vega y Valdenebro, sevillano de 41 años y profesional con experiencia en la administración pública y el ámbito académico. Lasso, que figura como abogado del Estado en excedencia y como secretario general de CUNEF y de la Fundación de la Asociación Española de Banca, ha completado la renovación incorporando al consejo a dos mujeres con perfiles profesionales destacados: Isabel Pascual de Quinto, baronesa de Tamarit, experta en propiedad industrial e intelectual en el despacho Garrigues, y Ana Zuleta, marquesa de Sardoal y responsable de gobierno corporativo en Acciona. La presencia de estos nuevos miembros subraya el intento de abrir el organismo hacia perfiles más técnicos y profesionales.
Funciones y alcance del organismo
La Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España desempeña tareas que combinan lo administrativo y lo patrimonial. Entre sus competencias figura el asesoramiento al Ministerio de Justicia en expedientes sobre sucesiones nobiliarias, rehabilitaciones y autorizaciones para el uso en España de títulos extranjeros. Además, asume responsabilidades de representación, gobierno y administración de bienes y archivos históricos vinculados a la nobleza. Este doble papel —administrativo y conservador— convierte al consejo en un actor clave para la preservación del legado histórico y para la regulación de un ámbito con fuertes raíces simbólicas en la sociedad española.
Composición y representación nobiliaria
El nuevo decano representa una institución que agrupa a un elevado número de dignidades: la estructura oficial contabiliza 2.667 dignidades nobiliarias gestionadas por 2.177 titulares. De ese conjunto, 393 corresponden a Grandezas de España, 2.261 a títulos del Reino y 13 son títulos extranjeros reconocidos en España. Estas cifras ilustran la magnitud del archivo y de las decisiones que recaen sobre el consejo, que no solo administra papeles y bienes, sino que también actúa como órgano consultivo en procesos que afectan a familias y a la memoria histórica de instituciones centenarias.
Asesoramiento y custodia del patrimonio
La labor del consejo no se limita a resolver expedientes: incluye la custodia de archivos y la gestión de un patrimonio material e inmaterial. Esa doble condición exige conocimientos jurídicos, archivísticos y de conservación, así como sensibilidad histórica. La incorporación de perfiles como los citados pretende, precisamente, reforzar esa capacidad técnica. En la práctica, el organismo combina el dictamen sobre solicitudes personales de uso de títulos con decisiones sobre la conservación de documentos y bienes ligados a la aristocracia, un cometido que lo sitúa en la intersección entre la administración contemporánea y la preservación del pasado.
El legado de Alfonsín y los cambios en Zarzuela
La salida de Alfonsín de la Casa del Rey en 2026 formó parte de un proceso de rejuvenecimiento y reorganización en el entorno de la Corona, que se ha visto acompañado por una mayor visibilidad de Doña Leonor tras su mayoría de edad y por un protagonismo sostenido de la reina Letizia. Alfonsín fue sustituido por el diplomático Camilo Villarino, y otras salidas destacadas incluyeron la del antiguo director de Comunicación, Jordi Gutiérrez, relevado por la periodista Rosa Lerchundi, y la incorporación de la periodista de RTVE Marta Carazo como jefa de secretaría de la reina. El perfil pragmático y administrativo de Alfonsín, que el propio Juan Carlos I señaló en sus memorias al atribuirle «un poder desmesurado en la Casa Real» y a quien también mencionó en relación con la abdicación, ahora se traslada a un ámbito donde la tradición y la técnica se cruzan.
