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Leonor y el F-5: un vuelo simbólico antes del relevo por los Hürjet

La princesa Leonor completó un vuelo de instrucción en un F-5 en Talavera la Real, un gesto cargado de simbolismo antes de la llegada de los Hürjet que serán transformados en Saeta II

Leonor y el F-5: un vuelo simbólico antes del relevo por los Hürjet

La heredera al trono, la princesa Leonor, protagonizó un episodio con fuerte significado institucional al pilotar, acompañada por un instructor, un caza F-5 en la Base Aérea del Ala 23 en Talavera la Real. Este vuelo, integrado en su ciclo formativo como futura capitana general, se produjo el 22 de abril de 2026 y supone el cierre simbólico de su itinerario en la Academia General del Aire.

El aparato en cuestión no es un caza cualquiera: el F-5 es el primer reactor que rompió la barrera del sonido en España y formó generaciones de pilotos. Puesto en servicio en España el 1 de enero de 1970, ha sido un pilar de la formación operativa del Ejército del Aire y del Espacio durante más de cinco décadas, acumulando un valor técnico y emocional que se mezcla en cada despegue y aterrizaje.

Un vuelo con carga simbólica

La presencia de la princesa Leonor en la cabina de un F-5 supera lo anecdótico: es un encuentro entre la tradición de la aviación española y la obligación institucional de conocer las fuerzas armadas. Para la Casa Real y para la Escuela de Caza y Ataque, este tipo de experiencias sirven para consolidar el vínculo entre la Corona y el aparato militar, además de ofrecer a la heredera una visión directa del entrenamiento que reciben los pilotos destinados a operaciones de primera línea.

El legado del F-5

El F-5 fue adquirido tras una decisión del Gobierno a finales de 1964 y entró oficialmente en servicio el 1 de enero de 1970. Con una carrera que supera las 300.000 horas acumuladas en flotas españolas según fuentes institucionales, este modelo destaca por su fiabilidad y por haber sido, durante décadas, la plataforma por la que han pasado miles de pilotos. Técnicamente, el F-5 mide 14,28 metros de longitud, tiene una envergadura de 8,10 metros y una altura de 4 metros; su peso máximo al despegue alcanza los 9.720 kilogramos y en vacío ronda los 3.792 kilos.

Prestaciones y limitaciones

Equipado con dos motores General Electric J85-GE-13, el F-5 puede llegar a aproximadamente 1.445 km/h de velocidad máxima y alcanzar un techo de servicio cercano a los 15.250 metros. Su autonomía varía en función de la misión: con carga máxima ronda los 592 kilómetros, mientras que en ferry puede superar los 2.250 kilómetros. En materia de armamento dispone de hasta dos cañones de 20 mm y cinco soportes con 1.680 kilos de carga, pero entre sus puntos débiles se cuenta la ausencia de capacidad de reabastecimiento en vuelo.

El relevo: Hürjet y la transformación a Saeta II

El fin de la etapa del F-5 también está marcado por un proyecto industrial y estratégico: la adquisición de 30 Hürjet fabricados por Turkish Aerospace Industries, que en España serán adaptados y rebautizados como Saeta II. El plan recoge la llegada de las primeras unidades en 2028 y una segunda fase de adaptación entre 2031 y 2035. El objetivo es que estos reactores sirvan como entrenadores avanzados y, en su caso, como aviones de combate ligero para la formación de pilotos.

Industrialización y soberanía

Airbus lidera el programa con una participación estimada del 60% de industria nacional en la conversión y mantenimiento de los Saeta II. Empresas españolas como GMV, Sener, Aertec, Grupo Oesía, Orbital e Indra forman parte del consorcio. El proyecto incluye la reconversión del Centro de Entrenamiento de Talavera la Real y la creación de un centro de adaptación en Albacete, con una estimación de alrededor de 2.500 empleos directos e indirectos vinculados al programa.

Ventajas operativas del nuevo modelo

El Hürjet presenta una arquitectura abierta pensada para la evolución y adaptación a requisitos nacionales. Según comunicados oficiales, puede alcanzar cerca de Mach 1,4 y operar a unos 45.000 pies de altitud, lo que lo convierte en una plataforma maniobrable y moderna para la formación avanzada. La denominación Saeta II evoca además la tradición aeronáutica española, enlazando pasado y futuro en la escuela de pilotos.

El vuelo de la princesa Leonor en el F-5 se lee, por tanto, como un acto simbólico en el momento justo: una generación toca a su fin mientras otra se prepara a través de aviones y programas que pretenden aumentar la autonomía tecnológica y el peso industrial del sector de la Defensa en España. La combinación de patrimonio aeronáutico y renovación industrial queda así reflejada en una cabina, un despegue y la mirada puesta en los hangares donde los Hürjet se convertirán en Saeta II.


Contacto:
Fabio Rinaldi

Periodista de motor, ex ingeniero de pista F3. Cubre F1, MotoGP y mercado auto.